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«Aún me emociona ver un lince»
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08.04.17 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Miguel Ángel Simón, fotografiado esta semana en el Casino de Murcia. FOTO: JAVIER CARRIÓN

El director del proyecto Iberlince explica en Murcia los avances en la recuperación del felino, que ya roza los 500 ejemplares en libertad

La voz es grave pero el mensaje se recibe como un pellizco: «Aún me emociona ver un lince». El director del Proyecto Life Iberlince, la estrategia nacional para salvar de la extinción al que pasa por ser uno de los felinos más amenazados del planeta, no pronuncia esta frase en una dehesa sino ante un ‘power point’ en el salón de actos del Real Casino de Murcia, mientras resume los avances conseguidos durante las últimas dos décadas.

Miguel Ángel Simón Mata recuerda –el martes pasado ante los asistentes a la entrega anual de distinciones a personas y entidades colaboradoras de este programa de conservación– el mazazo que supuso no hace tanto tiempo el primer censo de ‘Lynx pardinus’: solo 94 en Andalucía. Dieciséis años –y un gran esfuerzo financiero– después, ya hay casi 500 en libertad gracias a las introducciones de ejemplares nacidos en cautividad en Castilla-La Mancha, Extremadura y sur de Portugal y las nuevas poblaciones creadas en Andalucía –Guarrizas y Guadalmellato–, donde se ha conseguido la conexión de cuatro áreas linceras en Sierra Morena.

Por fin hay cierto optimismo en torno al porvenir de este gato salvaje, que ha recibido generosas inyecciones económicas de la Unión Europea y la administración española desde el año 1994, cuando se iniciaron sus planes de recuperación. Un camino plagado de obstáculos –escasez de presas por las enfermedades que ha sufrido el conejo, atropellos, trampeo y venenos– que sin embargo apunta a final feliz.

El recuento de 2016 arroja una cantidad de 483 individuos en libertad: 397 en Andalucía –323 en Sierra Morena y 74 en Doñana– y 86 en el resto de territorios –19 en Valle del Guadiana (Portugal), 28 en Matachel (Badajoz), 23 en Montes de Toledo y 16 en Sierra Morena oriental (Ciudad Real)–.    

Pero además de hacer balance, «sobre todo es momento de pensar en el futuro», advierte este biólogo jienense, que es capaz de calcular el número de conejos por hectárea en un terreno solo con mover un par de piedras y mirar bajo los matorrales.

«Hay que seguir unidos»

El proyecto actual termina en diciembre –aunque ha solicitado a Bruselas una prórroga hasta junio de 2018– y no será fácil que continúe el apoyo económico europeo. Al menos tan generoso. «Por eso es importante que las administraciones sigamos unidas», sugiere Miguel Ángel Simón. La estrategia de recuperación de poblaciones históricas 2011-2017, liderada por Andalucía, cuenta como socios principales con Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia y Portugal. Castilla y León, La Rioja, Aragón y Valencia, que hace unos años mostraron interés por participar, se han enfriado ahora. Así que el primer objetivo de la ‘era post Life’ será que ninguna comunidad se baje en marcha ahora que se ha conseguido lo más difícil.

Los expertos calculan que conseguir unas poblaciones viables, quizá en 2022, habrá costado unos cien millones. En los últimos 16 años se han gastado más de setenta. Es un programa caro, pero con un retorno económico «que irá a más» en forma de empleo rural –jornales, hostelería, turismo de naturaleza...–, advierte el director de Iberlince, quien considera imprescindible aumentar el respaldo social y la implicación de empresas privadas para salvar a uno de los grandes iconos de la fauna ibérica.  

(Publicado en 'La Verdad' el 8 de abril de 2017)


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