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Una primavera potente
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26.03.17 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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‘Bloom’ de lirios enanos en Cala Blanca (Marina de Cope, Lorca), campo de amapolas en la Sierra de los Mayorales (Águilas) y cuernecillo de mar y oruga de mar en Los Cocedores (Cuatro Calas, Águilas). FOTOS: MARIO NAVARRO

Las abundantes lluvias del invierno propician una floración espectacular y favorecen la reproducción de anfibios y otras especies tras varios años de sequía

Las tortugas espabilan y águilas perdiceras y reales están a punto de sacar sus pollo

Unas humildes amapolas son noticia. En algunas zonas de la Región, como las diputaciones del Este de Cartagena, llevaban varios años sin brotar. La prolongada sequía y el rigor de las temperaturas habían cuarteado la tierra, agostado la vegetación y desecado fuentes y pequeños cuerpos de agua. Por eso el panorama que ofrecen ahora mismo las comarcas más próximas al litoral parece un milagro. La primavera ha entrado con una espectacular floración de la vegetación silvestre favorecida por las abundantes lluvias del invierno, el más húmedo de los últimos 76 años con una precipitación media de 242 litros por metro cuadrado entre diciembre y marzo, casi el triple de lo habitual.

«En estos momentos hay una explosión de floración desde Mula hacia la costa», resume gráficamente Jesús Robles, botánico de la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente. «La ola irá subiendo hacia el Noroeste y el Altiplano conforme aumenten las temperaturas y terminen las heladas. Hace dos semanas aún quedaba nieve en la Sierra de Villafuerte (Moratalla), zonas donde la vegetación florece a partir de mayo». Así que el espectáculo puede apreciarse ahora mismo en el Valle del Guadalentín y las sierras costeras de Cartagena, Mazarrón, Lorca y Águilas, donde las plantas bulbosas han estallado: orquídeas, narcisos, lirios, tulipanes, varicas de San José y azafranes silvestres ofrecen una postal colorida que cambia de tonalidad con el paso de los días, según van floreciendo unas especies y marchitándose otras.

Especialmente llamativo es el ‘bloom’ de lirios enanos (‘Gynandriris sisyrinchium’) junto a las calas desiertas de la Marina de Cope.

Murcia alberga unas 2.400 especies de flora –de las 8.000 que existen en España– en una gran variedad de ambientes, lo que garantiza unos campos llenos de vida desde finales de enero –en la costa– hasta el mes de julio, cuando las plantaciones de lavanda del Campo de San Juan son un asombro.

Las generosas precipitaciones han recargado los acuíferos y recuperado charcas y pequeños cauces vitales para la supervivencia de la fauna. Especialmente de los anfibios, uno de los grupos más amenazados por la paulatina desaparición de zonas húmedas. Con el resultado, en una Murcia inusualmente empapada, de que las ranas han comenzado a cantar por las noches y los sapos corredores, moteados y de espuelas llevan semanas poniendo huevos. Buenas perspectivas por tanto para los batracios, como el escaso y misterioso gallipato, que ahora mismo disfruta de una inusual corriente de agua en la rambla yeclana de Tobarrillas.

El cortejo de las rapaces

La disponibilidad de agua y alimento augura una temporada fértil para las aves, que ya inician los protocolos de la cría: las perdices andan en parejas y las rapaces estacionales se dejan ver. Como los ratoneros y las águilas calzadas y culebreras, que ocupan sus territorios y se prestan a copular, informa Francisco Almansa, técnico de fauna. Las águilas perdiceras y reales, que no se mueven de la Región en todo el año, ya están a punto de sacar sus pollos. Sierra Espuña, Burete, Lavia y en general cualquier zona forestal es propicia estos días para contemplar los picados y cortejos de las aves de presa.

Las aves acuáticas también bullen en los primeros días de la primavera. Basta con poner los pies en el Parque Regional Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar. Las más tempraneras, las gaviotas patiamarillas, que ya están poniendo sus huevos. Después empezarán a emparejarse los chorlitejos patinegros y las cigüeñuelas, recuerda Gustavo Ballesteros, especialista en avifauna asociada a humedales de la Comunidad Autónoma que cuida del buen estado de las más de 1.600 parejas de aves acuáticas que se refugian en las 873 hectáreas de este espacio protegido –500 de ellas cerradas a los visitantes, el área de Salinera Española–.

Los charranes, los charrancitos y las pagazas aún no han llegado para hacer compañía a los flamencos, especie emblemática del parque que sin embargo no cría allí. Pese a que lo intenta de vez en cuando. Los aviones de la Academia General del Aire perturban la concentración que necesitan, lo que les obliga a desplazarse al Delta del Ebro (Tarragona), la laguna de Fuente de Piedra (Málaga) o la Camarga (Francia) cuando llega el periodo de cría.

Uno de los habitantes más especiales de los espacios naturales murcianos también despliega una gran actividad en esta época: la tortuga mora, que golpea a su pareja por detrás con el caparazón como un auto de choque viviente –el macho más pequeño que la hembra– antes de acoplarse sobre ella con gran esfuerzo para perpetuar la especie. Imaginen la escena.

(Publicado en 'La Verdad' el 26 de marzo de 2017)

Comentarios (2)Add Comment
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escrito por Inmaculada Navarro, marzo 26, 2017
Es cierto, es una delicia pasear por los campos, huertas, llenas de alegría y de color.

Esta alegría a veces se me enturbia cuando veo que en determinados lugares públicos (arcenes de carretera, caminos de huerta, jardines, …) están las plantas quemadas por herbicidas. Plantas que, en lugar de estar verdes y floridas, están secas y amarillas.

Es el caso de Las Torres de Cotillas (y de tantos municipios de nuestra región).

El RD 1311/2012 expresamente dice: “…Los métodos sostenibles, biológicos, físicos y otros no químicos deberán preferirse a los métodos químicos…”

La OMS ha incluido al principio activo glifosato (principal componente de la mayoría de los herbicidas) en el grupo 2 A, como posiblemente cancerígeno.

Hay métodos para quitar aquellas plantas que pueden molestar en arcenes, carreteras, jardines, aceras, … Tales como métodos térmicos como infrarrojos, vapor de agua o agua caliente, o métodos mecánicos como desbrozadora, segando, cavando, labrando, … y que son inocuos para la salud y para “nuestra casa común” (nuestro planeta), como diría el Papa Francisco.

Y cada vez hay más Ayuntamientos que se están declarando libre de herbicidas.

En Las Torres de Cotillas se ha constituido una Plataforma Ciudadana, “Las Torres, Pueblo Saludable” que está exigiendo al Ayuntamiento el cumplimiento de la normativa, incluyendo la eliminación de herbicidas tóxicos en espacios públicos.

Nos gusta disfrutar de la alegría de la primavera, de esta explosión de flores y de color y pasear sin miedo a que haya tóxicos en ellas.
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escrito por NW, marzo 26, 2017
Buen reportaje, transmite vitalidad y ganas de echarse al monte.

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