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Nada que celebrar en el Mar Menor
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02.02.17 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Ribera del Mar Menor en Los Urrutias, en un lugar señalizado por la presencia de fartet. FOTO: PABLO SÁNCHEZ

El Día Mundial de los Humedales llega con la laguna en su peor momento y bajo el foco de organismos internacionales

La Convención Ramsar analizará si es necesario degradar la categoría del espacio natural

Los aguazales son los ecosistemas más amenazados del planeta, y el Mar Menor es una prueba palpable. Llamar la atención sobre el estado de conservación de estos espacios naturales, el 80% de ellos en peligro, es la razón del Día Mundial de los Humedales, que se conmemora hoy. En la Región, sin embargo, hay poco o nada que celebrar por la grave situación de la laguna salada, una de las más importantes de Europa de sus características. Un enclave de gran relevancia ambiental que afronta un trance delicado: la pérdida de sus valores ecológicos por un proceso de contaminación de sus aguas que viene de décadas atrás y por diferentes causas, pero que la agricultura intensiva del Campo de Cartagena ha acelerado en los últimos años.

El lema de este año, ‘Humedales para la reducción del riesgo de desastres’, destaca el papel de estos ecosistemas como protección frente a catástrofes naturales. La imagen de un Mar Menor arrasado por la acometida de las ramblas tras el temporal de diciembre retrata cómo se ha maltratado el territorio que lo rodea.

A eso se le llama morir de éxito porque hay pocos enclaves tan útiles como los humedales: actúan como refugios de fauna, reservas de agua y filtros contra la contaminación, y además ofrecen una gran productividad pesquera y agrícola. Hasta que se abusa de ellos.

Recuperar el Mar Menor es una prioridad en la agenda política, aunque conseguirlo no será fácil. Porque de la gran cantidad de intereses económicos que confluyen a su alrededor, quizá sea necesario sacrificar alguno. Y el Gobierno regional hace equilibrios en un argumentario en el que intenta involucrar a todos los sectores afectados, sin culpabilizar a ninguno, mientras se compromete a asumir las directrices que marquen los científicos.

La recuperación de las playas afectadas por las lluvias torrenciales de diciembre, unos trabajos financiados por el Ministerio a punto de comenzar, es una buena oportunidad para comprobar hasta qué punto están los políticos dispuestos a escuchar a los expertos: los ayuntamientos ribereños y los empresarios quieren que las playas recuperen la arena perdida para la Semana Santa, mientras que los científicos desaconsejan los dragados, piden que la maquinaria pesada no entre en el agua y, sobre todo, proponen una actuación adecuada para cada zona a lo largo de los 16,7 kilómetros de costa en toda la Región –buena parte de ellos en el Mar Menor– donde el temporal se llevó 120.000 metros cúbicos de arena. Pese a tanta prevención, el Ayuntamiento de Cartagena no dudó en meter los tractores en Los Urrutias pocos días después del episodio histórico de tormentas.

El colapso del Mar Menor ha sido un cubo de agua fría arrojado a la cara de unos políticos acostumbrados a tratar con cierto desdén todo lo que tuviera que ver con el medio ambiente: por primera vez, un asunto ‘verde’ ha puesto de acuerdo a empresarios, vecinos, ecologistas, agricultores, pescadores... con una vigorosa plataforma ciudadana asumiendo un protagonismo inesperado. Un Pacto por el Mar Menor que la semana pasada sorprendió en Bruselas a la Comisión de Peticiones de la Eurocámara con su relato de la degradación de un humedal que goza de numerosas figuras de protección que en la práctica se han demostrado inútiles. Tanto para tan poco.

La lista de la vergüenza

La baza ecologista es que ya existe una mirada externa hacia este problema medioambiental, que incluso podría traducirse en la salida del Mar Menor de la Convención Ramsar, el ‘club’ de los humedales más importantes del planeta. La secretaría de este organismo internacional, alertada por Ecologistas en Acción, se ha interesado por la situación del espacio natural murciano, incluido en su inventario desde 1994 y que sin embargo podría pasar a la lista de la vergüeza: el Registro de Montreux, que engloba los lugares Ramsar que han perdido parte de sus valores naturales por una gestión negligente.

Paradójicamente, los otros dos lugares Ramsar de la Región gozan de buena salud pese a su condición de enclaves artificiales naturalizados: las lagunas de Campotéjar (Molina de Segura) y Las Moreras (Mazarrón), balsas de depuradoras municipales donde ha encontrado cobijo la malvasía cabeciblanca, una anátida en peligro de extinción.

(Publicado en 'La Verdad' el 2 de febrero de 2017)

Comentarios (6)Add Comment
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escrito por eldru, febrero 02, 2017
Hombre, en una sociedad más responsable habría un juicio público y abierto contra todos los causantes de esta catástrofe, humana antes que física, que es hoy el Mar Menor. No por nada, lo del juicio, sino por si en él aprendemos algo. Algo, aunque sea un poco. Han tenido que funcionar mal muchas cosas en la mente y en los hechos de los murcianos para que se produjera este desastre.
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escrito por Jose F., febrero 02, 2017
Impecable análisis, como siempre. Gracias MA
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escrito por Fulgen, febrero 02, 2017
Pasará como con Portman, que todos se fueron de rositas.
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escrito por ESPUÑA, febrero 02, 2017
Desde que en 1961 se iniciara la elaboración del proyecto de urbanización de La Manga y empezara a hacerse realidad en 1963 con las primeras obras de la Gran Vía, poco o nada ha habido que celebrar en materia medioambiental en el Mar Menor. Más de 50 años de urbanizar y urbanizar a espaldas de los valores y las necesidades ambientales de aquel magnífico ecosistema poco margen deja para festejos y conmemoraciones. El Día Mundial de los Humedales debería aprovecharse para reflexionar sobre el medio siglo que llevamos dando "hostias" al Mar Menor por los cuatro costados, a ver si así dedicamos los próximos 5 ó 6 años a pedirle perdón y a recuperar todo lo perdido.
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escrito por Navarro, febrero 02, 2017
Por mucha ley que hagan, sin presupuestos adecuados, ganas y responsabilidad, es imposible que nada funcione. El caso extremo han sido los espacios protegidos y la mas absoluta oposicion de la administracion a ejecutar los porn, si es que los tienen. Manteniendo a decenas de miles de propietarios con el culo al aire durante decenios. Sin una simple amonestacion a quienes desde la administracion incumplen la legislacion que la administracion aprueba. ("un humedal que goza de numerosas figuras de protección que en la práctica se han demostrado inútiles")
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escrito por ole, febrero 02, 2017
No se puede hablar más claro, gracias miguel angel.

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