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Un rockero en las profundidades
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04.12.16 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Juan Manuel Ruiz Fernández. ILUSTRACIÓN: ALEX

Juan Manuel Ruiz Fernández, investigador del  Instituto Español de Oceanografía y coautor del estudio que revela la pérdida de las praderas del Mar Menor, es un científico enamorado de la música y la fotografía submarina

«La vegetación sumergida es un hábitat que me fascina por su belleza y complejidad»

El lunes echó a rodar una información que causó estremecimiento y destacó como ‘trending topic’ en las redes sociales: el Mar Menor se había convertido en un desierto de fango después de perder el 85% de sus praderas marinas en solo dos años. Sin alarmismo ni estridencias: bastó con difundir los datos y un par de fotografías. La grave situación de la laguna ya era sabida, pero la investigación conjunta del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) mostró lo que nadie había visto todavía: el estado actual de los fondos del humedal, desprovistos de casi toda su vegetación sumergida. Una imagen sorprendente, dura y triste.

Uno de los científicos detrás de este estudio es Juan Manuel Ruiz Fernández, madrileño de 1966 –cumplirá 50 años el 27 de este mes– criado entre Mallorca y Murcia. Doctor en Biología por la UMU, ingresó en 2004 en el Centro Oceanográfico de Murcia, desde donde coordina el grupo de fanerógamas marinas del IEO a nivel nacional. La vegetación sumergida es una pasión y objeto principal de su trabajo: «Desde que inicié mi carrera, hacia finales de los 80, mi línea de investigación se ha centrado en el estudio de las respuestas de los ecosistemas marinos al impacto del hombre en el medio, y más concretamente en las praderas marinas, hábitat que desde el primer momento me dejó fascinado por su belleza y complejidad», ha declarado a ‘La Verdad’.

El debate público sobre el ‘shock’ ecológico del Mar Menor y las posibles soluciones para su recuperación han puesto el foco sobre científicos que habitualmente trabajan ajenos a la exposición mediática. Uno de ellos es Juan Manuel Ruiz, quien sin embargo tiene a sus espaldas una sólida trayectoria: formado en la prolífica cantera del Departamento de Ecología e Hidrología de la Universidad de Murcia, se dedicó durante un tiempo a tareas de consultoría medioambiental en la empresa privada y, antes de integrarse en la plantilla del IEO, completó sus estudios durante dos años con un contrato postdoctoral en la Universidad de Barcelona. También ha realizado estancias de investigación en Australia, Italia, México, Cuba, Grecia, Creta y Sicilia, entre otros lugares con un denominador común: el medio marino.

Pero su lugar en el mundo es el Mar Menor, que habitualmente recorre en bicicleta y piragua y donde vive encantado con Rocío –su pareja– y su hijo Unai. La reciente paternidad le ha aportado un toque de ternura que choca en un tipo de presencia y voz imponentes.     

Coordinador de las campañas recién iniciadas por el IEO para analizar los parámetros físicos y químicos del Mar Menor, es una referencia en el seguimiento de las comunidades de fanerógamas en el litoral español: de hecho, entre las numerosas publicaciones científicas de las que es autor destaca el ‘Atlas de las praderas marinas de España’ (2016), la primera obra de ámbito nacional sobre el estado ecológico y la distribución de los bosques sumergidos en las costas españolas, que él coordinó como editor. Un trabajo ambicioso que le supuso tres años de dedicación, junto a compañeros del Centro Oceanográfico, revisando, filtrando y recopilando todo tipo de información cartográfica y trabajando conjuntamente con los equipos de expertos que en cada región se encargaron de redactar el capítulo correspondiente.

Pasión por el buceo

Desde que se puso unas gafas de bucear y decidió que no había mejor destino profesional que el fondo del mar, ha desarrollado numerosos proyectos de investigación nacionales e internacionales relacionados con los efectos en los ecosistemas marinos de las obras portuarias, los vertidos de las desalinizadoras y las aguas residuales urbanas, la pesca de arrastre, la acuicultura y las algas invasoras. Más recientemente, ha comenzado a estudiar las repercusiones del cambio climático y también los achaques del Mar Menor.

Parte de su trabajo en el IEO consiste en actuar como asesor científico para las administraciones locales, regionales y estatales en todo tipo de asuntos relacionados con el seguimiento ecológico de los hábitats y especies marinas; también ayuda en el desarrollo y puesta en práctica de las normativas europeas –en estos momentos trabaja en las Directivas de Hábitat y la Estrategia Marina– y en la protección de espacios litorales. Igualmente, numerosas universidades y organismos públicos cuentan con su experiencia y conocimiento acumulado para la formación de jóvenes investigadores a través de prácticas, trabajos de fin de grado, tesis de máster y tesis doctorales.

Siempre dice que tiene la suerte de poder dedicarse a lo que más le gusta, por eso disfruta dedicando horas sin límite a la investigación. Y aunque sus amigos le tienen por un obseso del trabajo, hay una vida más allá de la ciencia: el buceo y la fotografía submarina son sus vías de escape de las obligaciones laborales, aficiones que comparte «con otros colegas ‘frikis’ del mundo subacuático», admite. Fan del cine y la literatura de ciencia ficción, es seguidor de las sagas Star Wars y Star Trek y de las series ‘Perdidos’, ‘Big Bang Theory’ y, ahora, ‘Stranger Things’.

Su plan perfecto es sencillo:unas cervezas con los amigos, y si puede ser, combinadas con un concierto. «Fanático» de todo tipo de música –rock, metal, electrónica, flamenco…–, su último directo fue la actuación de AC/DC en Sevilla el 10 de mayo pasado. Una descarga de rock solo dos semanas antes de que se produjera la sacudida mediática de la ‘sopa verde’ del Mar Menor.

(Publicado en 'La Verdad' el 4 de diciembre de 2016)

Comentarios (3)Add Comment
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escrito por Jose A. García Charton, diciembre 04, 2016
Me hace muchísima ilusión ser el primero en comentar este artículo, para dar fe de que todo lo que cuentas de mi amigo Juanma es cierto: su entusiasmo e ilusión (rayana en la obsesión) en el trabajo, que, lejos de decaer, van a más, su fondo bonachón y tierno dentro de una apariencia imponente, su talante más propio de un rockero que del tópico (tan a menudo falso) del científico en su burbuja. De la relevancia e importancia de su trabajo ya has hablado, y no me queda más que corroborar tus palabras. Empezamos juntos en esto de la ecología marina hace ya décadas (junto con Paqui Giménez), y, a pesar de trabajar en organismos diferentes y estar geográficamente separados, y de los avatares de la vida, seguimos siendo amigos, y lo que nos queda. Enhorabuena, porque se merece un reconocimiento como el que le dedicas. Un abrazo.
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escrito por Fan, diciembre 05, 2016
Magnífico Juan Manuel, gran investigador, trabajador incansable y una buenísima persona, lo has retratado perfectamente.
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escrito por Rosa Gómez, diciembre 05, 2016
Me uno a los comentarios de mi amigo Jose Antonio sobre mi amigo Juanma. Aunque yo me mueva en medios acuáticos más dulces, a ambos me une una larga amistad. Yo tambien quiero reconocer el valioso trabajo y tesón que ha puesto Juama desde décadas en la protección del medio litoral y marino, sin perder con ello su talante de siempre, amistoso y cercano para quienes no le conocen. Felicidades !

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