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La basura marina llega a la mesa
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23.09.16 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Uno de los peces analizados por los investigadores del Instituto Español de Oceanografía. FOTO: IEO

 

El Instituto Español de Oceanografía encuentra grandes porcentajes de microplásticos en cuatro especies comerciales de peces: pintarrojas, bogas, merluzas y salmonetes 

Los investigadores piden que se estudie si esta contaminación perjudica a la salud humana

Las bolsas que abandonamos en la playa o las botellas y vasos de plástico que tiramos por la borda ya se han incorporado a la cadena alimenticia. Lo confirman dos estudios realizados por investigadores del Instituto Español de Oceanografía, que han encontrado un «elevado porcentaje de microplásticos» en los estómagos de cuatro especies comerciales de peces:pintarrojas, salmonetes de fango, merluzas y bogas. Con la funesta costumbre de utilizar los océanos como basurero universal se ha cerrado un círculo perverso: la basura marina regresa a nuestras mesas infiltrada en un sencillo pescado a la plancha.

Estos trabajos, desarrollados en aguas del Atlántico y el Mediterráneo, se han publicado recientemente en las revistas ‘Marine Pollution Bulletin’ y ‘Environmental Pollution’. En el primero de ellos, realizado por investigadores de las sedes del IEO de Murcia (San Pedro del Pinatar) y Galicia, se han analizado 212 peces de fondo de alto interés comercial: 72 pintarrojas (‘Scyliorhinus canicula’), 12 merluzas (‘Merluccius merluccius’) y 128 salmonetes de fango (‘Mullus barbatus’). Los científicos encontraron microplásticos en 37 de ellos –casi en uno de cada seis–. Las muestras de peces se tomaron a lo largo de toda la costa peninsular española, además de Baleares.

La presencia de microplásticos resultó mayor en salmonetes, seguidos de las merluzas y las pintarrojas, informa el IEO. Por regiones geográficas, la abundancia de plásticos se demostró mayor en peces capturados en el Mediterráneo, y se observó una mayor incidencia en los salmonetes analizados cerca de Barcelona, junto con pintarrojas del Cantábrico y del Golfo de Cádiz. «Estos peces suelen usarse como bioindicadores dentro del programa nacional de seguimiento de la contaminación marina», explican los científicos.

¿Hay que preocuparse, es perjudicial para la salud esta presencia de pequeños plásticos descompuestos en el interior de nuestra cena? «No existen evidencias de efectos negativos en la salud humana, pero sería conveniente estudiarlo», advierte Juan Bellas, autor del artículo.

En el segundo estudio, las investigadoras Salud Deudero y Carmen Alomar, del Centro Oceanográfico de Baleares, han documentado la numerosa presencia de microplásticos en el tracto gastrointestinal de la boga (‘Boops boops’), un pez semipelágico común en las Islas Baleares y el resto del Mediterráneo.

Bogas que comen polímeros

La información obtenida para este popular pez, muy utilizado para hacer caldo y fondos, es contundente: el estudio muestra que casi el 70% de las bogas contenían en sus estómagos fibras de polímeros de plástico menores de 5 milímetros.

«El plástico constituye entre el 42% y el 80% de las presas ingeridas en los peces recogidos en distintas zonas costeras de Mallorca e Ibiza. La variabilidad espacial es alta, lo que sugiere que la contaminación difusa por los microplásticos es muy importante, se distribuye ampliamente y proviene de múltiples fuentes», concluyen las investigadoras.

«Los resultados son relevantes y proporcionan evidencia adicional sobre la presencia de estos microplásticos en el medio marino, pudiendo ser ingeridos por la biota y transferidos en las redes tróficas», añaden los autores. Datos preocupantes que obligan a seguir investigando, ya que estos trabajos suponen el punto de partida de futuros seguimientos de contaminación por plásticos y sus efectos biológicos en el medio marino, dentro de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina, señala el IEO.

(Publicado en 'La Verdad' el 23 de septiembre de 2016)

Comentarios (5)Add Comment
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escrito por Sostenibilidadbonitapalabra, septiembre 23, 2016
Lo fundamental es cuestionar "nuestro derecho a consumir", parece ser la única libertad real que nos está permitida y por encima de todo, incluida otras formas de vida y aún la nuestra. El problema de las basuras hay que resolverlo en origen. Reducir: no hay que incentivar el consumo de más materias primas, el negocio de unos pocos nos está matando al conjunto, esto choca con el concepto de desarrollo y crecimiento de las económias de consumo, para ello y es factible desde ya, en la alimentación, primar la venta a granel, productos de temporada y cercanía, penalizar el envasado de forma que encarezca el producto, "plastificar un pepino". Multifuncionalidad de los productos . Reutilizar: productos duraderos y de larga vida frente a los perecederos, aunque "pesen más", la obsolescencia programada debería ser tipificada como un delito, primar la reparación frente a los "planes renove". Reciclar: cuando deje de ser útil para lo que fué concebido, aún pueda ser aprovechada cada una de sus piezas o las materias primas usadas en su fabricación. La materia orgánica NO ES BASURA, nuestros suelos de climas áridos y semiáridos se mineralizan a gran velocidad con las prácticas agrícolas de remoción de suelos y se empobrecen por la falta de restituciones orgánicas, mientras en los vertederos, mezclados con otras resíduos, la materia orgánica se convierte en un contaminante, al tiempo que asistimos a la contaminación de acuíferos y del propio Mar Menor por agroquímicos de síntesis.
Sustitución de materiales, por otros menos persistentes en el medio y degradables en plazos cortos.
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escrito por M. A. Ruiz, septiembre 23, 2016

Amén. Pero qué difícil de llevar a la práctica.
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escrito por sostenibilidadbonitapalabra, septiembre 23, 2016
Lo difícil, por no decir imposible, es intentar resolver el problemas de los plásticos, que es una "pieza" más de los residuos, sin cuestionar el modelo, el mismo que nos dice que hay que consumir por que gracias a ellosdisfrutamos del bienestar, los avances y "mejoras", que de otra manera no se habrían producido y que sin ello estaríamos en "la triste oscuridad de las cavernas". La economía consumista que propugna "un crecimiento ilimitado" es lo más parecido a una RELIGION, por que se mantiene más en actos de fé que en los procesos naturales que tienen lugar en el planeta y la disponibilidad de sus recursos. Ante ella, si que respondemos mayoritariamente Amen, sin cuestionarla, tal vez por que sabemos que otro mundo, si es posible, pero no estamos dispuestos a privarnos de lo que nos aporta este. Lo que está sucediendo no es una casualidad, es que el modelo de civilización es viable, solo hay que querer verlo y por lo que abogo es que cuanto más tardemos en reaccionar, la situación aún será más difícil y como está sucediendo en el Mar Menor, tal vez irreversible, por tanto ¿seguirá existiendo el planeta?, por supuesto, pero la civilización actual e incluso la supervivencia del generó humano, es lo que está en cuestión.
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escrito por sostenibilidadbonitapalabra, septiembre 23, 2016
al final de la octava línea, donde dice ¨...modelo de civilización es viable...¨, debe decir...modelo de civilización no es viable...¨

Disculpar por el error

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escrito por Matías, septiembre 23, 2016
Pues pronto nos presentarán el Plan de Residuos, y veremos de que somos capaces o más bien incapaces.Porque los documentos son maravillosos pero la realidad va por otra vereda

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