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«Lo de las bebidas energéticas me parece escandaloso; son una bomba contra la salud pero las puede comprar un niño»
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13.03.16 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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José Manuel López Nicolás lo tiene claro: mejor un plátano. FOTO: MARTÍNEZ BUESO

José Manuel López Nicolás (bioquímico, divulgador científico, profesor de la UMU y autor del exitoso blog ‘Scientia’) publica ‘Vamos a comprar mentiras’, un libro donde desmonta los engaños de alimentos y cosméticos

‘Vamos a comprar mentiras’ ha sido un libro «difícil de escribir y de publicar», se sincera José Manuel López Nicolás (Murcia, 1970), autor de un repaso demoledor a productos alimenticios y cosméticos que compramos cegados por una publicidad confusa. Fórmulas-placebo de lácteos que supuestamente mejoran nuestras defensas, de cremas y champús que garantizan embellecernos y de complementos nutricionales que –¿en serio?– estimularán nuestro intelecto. A la vista de su composición, y también de los informes científicos emitidos por organismos oficiales, la mayor parte de estos productos no proporcionan los beneficios prometidos, un ‘bluf’ que se dedica a desmontar este doctor en Químicas de la Universidad de Murcia, columnista de ‘La Verdad’ y autor del blog ‘Scientia’, la bitácora científica más influyente en habla hispana.

Promesa truncada del tenis regional por una lesión en la espalda y loco perdido por su hija, este ciclón de las redes sociales divulga donde se tercie –en congresos, museos y auditorios, pero también en bares y teatros– mientras destapa las vergüenzas de multinacionales que cotizan en Bolsa. Sin despeinarse y siempre con rigor, pasión, humor y un lenguaje claro y directo. ‘Vamos a comprar mentiras’ (editorial Cálamo) será presentado mañana a las 19.30 horas en el espacio Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Murcia (Gran Vía Salzillo) por el director de ‘La Verdad’, Alberto Aguirre de Cárcer.

–Muchos nos lo imaginamos en el supermercado examinando la letra pequeña de las etiquetas...

–Sí, admito que soy un obseso: mi mujer me manda media hora antes al supermercado para que pueda mirar todas las etiquetas antes de que llegue ella. Después de tantos años investigando, miro la publicidad científica con otros ojos porque sabes por dónde va la estrategia comercial. Y no es que los productos sean ilegales, sino que aprendes a descifrar la información para saber dónde está el grano y dónde la paja.

–Si un plátano contiene más del triple de vitamina B6 que un Actimel y cuesta tres veces menos –como nos recuerda en su libro–, ¿se puede decir que nos están engañando?

–Sobre la gran mayoría de los ingredientes estrella, como los Bifidus o los L. Casei, o los que están de moda en los gimnasios y en las dietas, los organismos oficiales o han emitido un informe negativo o no se han pronunciado sobre sus supuestos efectos beneficiosos. Para la gran mayoría hay alternativas en la alimentación tradicional, que son mucho más económicas y que además del ingrediente que estás buscando te aportan otros. Yo no le digo al consumidor qué tiene que comprar, pero sí le informo sobre otras opciones y le traslado los informes científicos. Y con esos datos en la mano, que cada uno haga lo que crea conveniente.

–¿Hay botecitos de Actimel en su nevera?

–De vez en cuando los compro, pero porque sé lo que voy buscando: algo que sea cómodo o fácil de abrir. Ahora, no le atribuyo propiedades milagrosas.

–Parece que nos tragamos cualquier cosa en un país con una gran despensa y que además presume de dieta mediterránea. ¿En qué lugar quedamos como consumidores?

–Al consumidor hay que culparlo solo de algunas cosas, como de que no reclame, pero cuando vemos en una etiqueta mensajes científicos que aseguran que ese producto ayuda a adelgazar o rebaja la hipertensión, suponemos que detrás hay una legislación o una administración vigilante. El consumidor no tiene por qué saber de física, de química, de nutrición ni de biología. Si un producto te dice que te puede ayudar a reforzar tu sistema inmunitario, te vuelcas con él, igual que si te asegura que tu hijo va a estar más despierto en clase. Tú lo compras.

Un tipo con una bata blanca

–Usted denuncia que las multinacionales de la alimentación y la cosmética nos timan utilizando la ciencia como coartada.

–Eso me molesta como científico. No nos timan porque cumplen la ley, pero se aprovechan de la buena percepción social que existe de la ciencia. Las empresas rodean sus productos de jerga científica, suele aparecer un tipo vestido con una bata blanca, y eso los avala ante la sociedad cuando detrás no hay ningún rigor. Por otra parte, nos fastidia que de tanto abusar del eslogan científico la gente se harte.

–Y asegura que no solo nos roban, sino que juegan con nuestra salud.

–No me gustaría que los lectores del libro sacasen la siguiente conclusión: que se trata de triquiñuelas de las empresas y nada más. Porque es más serio. El Libro Blanco de la Nutrición Española dice que la proliferación de mensajes publicitarios no basados en el rigor científico puede dar lugar a malnutrición. Porque si te confías al consumo de unos productos supuestamente beneficiosos y dejas de comer los que verdaderamente son positivos para la salud, entonces tendrás carencias. No llega al extremo de la pseudociencia, donde lo mejor que puede pasarte es que te estafen. Ylo peor, que te mate.

–¿Cuál es el caso más escandaloso con el que se ha encontrado?

–Como profesor, no me gusta ver a alumnos consumiendo determinados complementos que se supone ayudan a mejorar la capacidad cognitiva y rendimiento intelectual pero que no han demostrado ninguna eficacia y que en la alimentación tradicional los encuentras en concentraciones muy superiores. Yveo escandaloso lo de las bebidas energéticas, eso me parece brutal; hay un informe de la Unión Europea que dice que casi el 70% de los adolescentes de la UE las consumen de forma habitual, y casi un 20% de los niños de entre tres y diez años. Y hay alguna de esas bebidas que tiene 75 gramos de azúcar añadido, lo que equivale a quince sobres de azúcar de cinco gramos. La Organización Mundial de la Salud ha dicho que es recomendable tomar como mucho un 10% de azúcares añadidos, y que lo mejor sería bajar al 5%:25 gramos al día, cuando una de esas bebidas tiene ya tres veces más. Mi hija de seis años tiene libre acceso para comprar un Monster o un Red Bull en cualquier comercio. Es una bomba nutricional y contra la salud, pero está permitido, es legal.

–Danone, L’Oréal, Red Bull, De Memory, Bollycao... Se mete usted con lo más granado.

–¿Y qué hago, miro a otro sitio? Además, me limito a destapar qué ingredientes o componentes llevan esos productos, a describir cuáles son sus beneficios reales, o si son efectivos o no, y a dar alternativas. Hasta ahora, las empresas han reaccionado bien.

–Estas multinacionales a las que usted desnuda tienen buenos abogados.

–Mido mucho lo que digo, pero es cierto que algunas empresas han cambiado sus campañas publicitarias, y otras han debatido conmigo en el blog.

–A L’Oréal le hizo cambiar la campaña de un champú que anunciaba Jennifer López...

–Fue uno de los primeros choques, pero para mí se trata de una de las empresas que más hacen por la investigación. Pero en ese caso se equivocaron y rectificaron un anuncio protagonizado nada menos que por Jennifer López, y eso no lo hace cualquiera. Era por el champú Elvive Resist, que lleva arginina, que publicitaban como una supuesta proteína con triple acción. Yo soy bioquímico, pero no me van a dar el premio Nobel por saber que la arginina no es una proteína, sino un aminoácido. Y ya me imaginé lo que pasaba:sustituían la palabra aminoácido por proteína porque la primera no suena bien, suena a química. Proteína es más amable, más guay, y ácido es malo. Me puse muy pesado con ese anuncio, y empecé con un tuit que se convirtió en una bola inmensa. Después escribí un post en el blog y L’Oréal cambió la publicidad, dejó de calificar a la arginina como una proteína, aunque tampoco dijo que fuera un aminoácido. Decía que era un principio activo, un componente...

–Usted denuncia un complejo entramado de intereses entre multinacionales, administración, medios de comunicación... ¿No va demasiado lejos?

–Desconozco si es tanto como un entramado, pero el caos de la publicidad científica no es solo responsabilidad de las empresas. En primer lugar, la legislación es débil y deja huecos por los que se cuelan, y después hay productos que directamente no la cumplen. ¿Ydónde está la administración para vigilar o sancionar?Y en cuanto a los medios de comunicación, deberían acabar con la publicidad encubierta, que nos transmiten disfrazada de noticia en series, magacines e incluso en informativos.

–Dentro de poco, en primavera, comenzarán a publicitarse las dietas milagro...

–Los milagros no existen. Yen el campo de la alimentación mucho ojo, porque podemos llevar al cuerpo a una situación extrema. Ahora nos van a inundar. Hay que comer bien, hacer ejercicio físico y no buscar el ideal de figura física que nos inculcan. Este tipo de dietas son absurdas pero la gente las sigue. Tú te miras al espejo pero no ves lo que te pasa por dentro. Yocurre también con muchos productos que venden en los gimnasios, que solo valoramos por el peso que damos en la báscula y no por lo que pueden hacerle a nuestro organismo.

La moda de la quimiofobia

–También critica el ataque a los componentes químicos, como si la química fuese un veneno...

–Es que hay ahora una moda tremenda en que lo natural, lo orgánico o ecológico mola, pero lo químico, sintético o artificial no mola. Y tan absurdo es lo uno como lo otro. Lo importante es el principio activo, venga de una planta o sintetizado en laboratorio. Y que funcione o que no funcione. Es lo que llamamos quimiofobia, el recelo sin más hacia los productos químicos.

–En su libro no solo atiza a quienes nos engañan e intoxican, sino que hace propuestas.

–Necesitamos una administración seria y unos medios de comunicación responsables, y también unos científicos e instituciones que no avalen determinados productos.

–¿Juegan con nuestros miedos, con nuestra necesidad de estar más sanos, de parecer más jóvenes?

–Desde luego. También hay una estrategia muy conocida en este sector, que es fomentar el rechazo o miedo a un ingrediente para luego venderte que un producto no lleva ese ingrediente, y se llega a casos flipantes. Como las bebidas energéticas que se anuncian ahora como ‘sin taurina’. Y el consumidor se pierde en ese caos.

–¿Alguna solución?

–Siempre hay un debate entre la educación y la legislación. Lo bonito es decir que es mejor educar que prohibir, pero pienso todo lo contrario. Hay que legislar mucho más estrictamente y prohibir algunas cosas. Ysancionar duramente a quien se salte la ley.

–¿Y qué hacemos mientras, aparte de leer su libro?

–Reclamar, es la única forma de hacer fuerza. También, no dejarnos llevar por las modas y tener sentido común.

(Publicado en 'La Verdad' el 13 de marzo de 2016)

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escrito por José Ríos , marzo 13, 2016
Duplexa, Juan, ¿sabéis los que son las churras? ¿Y las merinas? Qué tendrá que ver una cosa con la otra
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escrito por Alfonso, marzo 13, 2016
Vosotros dos de comprensión lectora vais justitos, ¿no?
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escrito por José Ríos, marzo 13, 2016
El que no quiere ver... Son bombas para el metabolismo. Y se deberían consumir excepcionalmente. A nadie se le ocurre tomarse quince sobres de azúcar o quince cafés seguidos. Eso es lo que contienen algunas de ellas. Observa a los críos de tu entorno, en especial si vives en Murcia. La incidencia de obesidad es altísima. Cuando crezcan un poco más tendrán problemas de salud que tú y yo también tendremos que pagar.
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escrito por José Ríos, marzo 13, 2016
El que no quiere ver... Son bombas para el metabolismo. Y se deberían consumir excepcionalmente. A nadie se le ocurre tomarse quince sobres de azúcar o quince cafés seguidos. Eso es lo que contienen algunas de ellas. Observa a los críos de tu entorno, en especial si vives en Murcia. La incidencia de obesidad es altísima. Cuando crezcan un poco más tendrán problemas de salud que tú y yo también tendremos que pagar.
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escrito por José Ríos, marzo 13, 2016
Usted lo ha dicho.
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escrito por duplexa5, marzo 13, 2016
Le animo a que haga deporte. Empezara a enterderlo...
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escrito por INSTITUTO DE PIRAGÜISMO DE MURCIA, marzo 13, 2016
Lo digo sin acritud, es una pena que los profesores de algunos de los que hacéis comentarios de bajo calado para debatir, deberíais formatear vuestro disco duro, y adquirir conocimientos, que no os hagan ser "borregos", faltos de crítica y autocrítica, sois meros ejecutores de órdenes. De verdad, lo digo sin acritud.

Y al ciclista, la O.M.S no recomienda 4 horas de ningún ejercicio físico.
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escrito por José Ríos, marzo 13, 2016
Qué te hace pensar que no lo hago ¿que no tomo bebidas azucaradas? Me parto, esto es muy divertido
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escrito por Rocky, marzo 14, 2016
¿el mundo del ejercicio de alta intensidad?

¿4 horas de ciclismo?

¿problemas de deshidratacion, perdida de electrolitos y consecuentes empajaramientos en el deporte de fondo?

Mucho me temo que en esto del "deporte de fondo" no hay una sola "adicción" como puede ser el uso de estas bebidas. La adicción es la práctica en sí. Y eso sí que es una bomba de relojería.

Y por cierto, que esta entrevista no va de eso, va de nutrición en general. Los que querais destrozaros el cuerpo a base de deporte extremo, allá vosotros. Esto va de publicidad VS nutrición

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escrito por M. A. Ruiz, marzo 14, 2016

Precisamente iba tratar de encauzar esta deriva de los comentarios, pero Rocky me ha leído el pensamiento. Buenos días. :-)
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escrito por Jose, marzo 15, 2016
Se está tratando aquí el efecto de estas sustancias a nivel general, no las aplicaciones de estos compuestos químicos en el deporte de alto rendimiento, deporte llevado al límite que también daría de qué hablar respecto a sus efectos sobre la salud, no creo que demasiado positivos.

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