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El caballito que se muerde la cola
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24.01.16 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Un voluntario de la Asociación Hippocampus sostiene un caballito durante un censo en el Mar Menor. FOTO: ALCAIDE

La ausencia de estudios sobre la disminución del hipocampo en el Mar Menor dificulta su protección 

El seguimiento de las poblaciones de esta especie emblemática está en manos de una asociación de voluntarios

Europarc destaca el Proyecto Hippocampus en sus premios anuales de conservación

Al caballito le iría mucho peor de no ser por veinticinco voluntarios que hace diez años decidieron hacer algo por esta especie señera del Mar Menor. Un pez de aspecto extraño y elegante que hace décadas abundaba en esta laguna hipersalina pero que hace unos años casi se dio por desaparecido. Hasta que comenzó a dejarse ver de nuevo y picó la curiosidad de la Asociación Hippocampus, que sigue sus poblaciones con más entusiasmo que medios. Y que, junto con científicos de la Universidad de Murcia y el Instituto Español de Oceanografía (IEO), está aportando la escasa información disponible sobre los hipocampos.

El último dato conocido se corresponde con el censo realizado durante el año pasado, que acaban de cerrar y que arroja una densidad de siete ejemplares por hectárea. Cuatro menos que en el último rastreo –de 2013, el programa sufrió un parón en 2014–, pero esa disminución no significa necesariamente que haya menos: «No pudimos hacer todas las salidas al mar previstas por problemas con la embarcación. Así que el resultado no es del todo representativo», explica la bióloga Cristina Mena, presidencia de la Asociación Hippocampus.

De nuevo la falta de medios. Y una de las claves por las que no se avanza en la protección del ‘Hippocampus guttulatus’: está incluido en el Libro Rojo de los Vertebrados de la Región de Murcia y en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, pero estas figuras legales son insuficientes para que la Comunidad Autónoma apruebe un plan de conservación para la especie y su hábitat. La Administración ambiental ni siquiera evalúa su estado, tarea que delega en los voluntarios.

Sin embargo, el Gobierno regional sí estaría obligado a redactar una estrategia de protección si al hipocampo se le considerase como especie vulnerable o en peligro de extinción. ¿Qué lo impide? La ausencia de estudios científicos que demuestren de forma inequívoca la disminución de sus poblaciones. En concreto, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente exige que esté probado un descenso de más del 40% de sus efectivos en el último medio siglo. Y ese es el empeño de la Asociación Hippocampus, que se enfrenta a la ausencia de literatura científica que apoye la evidente regresión de la especie y también a la carencia de medios para documentar la escasez de sus ejemplares. «Solo tenemos nuestros datos y el archivo histórico del hijo de un pescador, que apuntaba las capturas, pero ni siquiera hay datos de la lonja». Cristina Mena, profesora en un instituto de San Pedro del Pinatar, calcula que en estos momentos la abundancia de caballitos puede ser un 80% menor con respecto a los años 60 o 70 del pasado siglo, cuando se sacaban a diario por cajas para secarlos y venderlos como recuerdo del Mar Menor, una vez blanqueados con lejía.

Pero la extracción masiva no es la única causa de su declive: también la depredación por parte de las lubinas, los cambios en el hábitat tras la apertura del Canal del Estacio y los dragados, que llenaron los fondos de fango; incluso la proliferación de medusas y la consiguiente dispersión de sustancias urticantes, según los investigadores.

Enganchados a las redes

El Servicio de Pesca de la Comunidad Autónoma confirma a ‘La Verdad’ que la presencia de la especie en el Mar Menor ha sido «extremadamente rara» hasta el año 2010, cuando comenzaron a aparecer «con cierta frecuencia» durante los trabajos de seguimiento de las medusas. Esta reaparición del hipocampo animó a los técnicos de Pesca, coordinados por José Peñalver García, a anotar los ejemplares detectados en ocho puntos de la laguna entre 2011 y 2015 –salvo en 2012, cuando no hubo muestreos–. «Las abundancias han ido creciendo, y en 2015 hemos llegado a detectar hasta 50 caballitos por cada 1.000 metros cúbicos durante los meses de mayo y junio», informa la Comunidad.

Otro dato relevante: durante el levantamiento de las redes antimedusas en Los Nietos, en octubre pasado, aparecieron casi doscientos caballitos enganchados en las jarcias, que los voluntarios ayudaron a soltar uno a uno para devolverlos al agua durante dos jornadas de trabajo. Este esfuerzo de una década de Hippocampus ha sido reconocido recientemente en los premios europeos Natura 2000 Communication Awards, que concede Europarc –la red europea de espacios protegidos–. Todo un empujón moral para una asociación que se maneja con un presupuesto ínfimo: los 500 euros anuales que aportan ellos mismos mediante una cuota anual de veinte euros.

La Asociación Hippocampus confía en que 2016 sea un año científicamente más productivo gracias a un convenio de colaboración que van a firmar con Medio Ambiente y a la cesión de una embarcación por parte del Servicio de Pesca. Todo por demostrar la evidencia: que el caballito sigue siendo muy escaso en el Mar Menor y que son necesarias medidas de conservación para que no desaparezca de nuevo.

(Publicado en 'La Verdad' el 24 de enero de 2015)


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