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Las babosas regresan a lo grande al Mar Menor
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18.08.15 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Un bañista muestra una babosa, ayer, en Playa Paraíso (Cartagena). FOTO: ANTONIO GIL

La laguna registra una nueva invasión de 'bursatellas', un molusco exótico que fue detectado por primera vez en la Región en 2008

El bañista planta el pie en la arena y detecta una presencia rara, 'algo' suave y viscoso que le produce una sensación extraña. Entre la sorpresa y la repulsión. Ha pisado una 'Bursatella leachii'. O varias. Un molusco invasor detectado por primera vez en el Mar Menor en 2008 que este verano está experimentando una explosión demográfica similar a las registradas en 2010 y 2011, cuando esta especie dijo 'aquí estoy yo' y provocó las quejas (y el asco) de miles de veraneantes. Las zonas más afectadas actualmente se localizan en el extremo sur de la laguna (Playa Honda, Playa Paraíso y Mar de Cristal, en Cartagena), aunque las impopulares babosas (así se las conoce) tienen presencia en todo el litoral de La Manga y han sido vistas en otros puntos de la costa de la Región, como Águilas.

Este molusco inofensivo sin concha, de hasta 15 centímetros y que presenta dos tonalidades (clara y oscura) llegó al Mediterráneo en los años 40 del siglo pasado a través del Canal de Suez (una autopista marítima para las especies exóticas), y se supone que entró al Mar Menor por el Estacio, explica la bióloga lorquina Francisca Giménez Casalduero, que estudia la evolución de las 'bursatellas' desde la Universidad de Alicante (UA). La principal conclusión hasta el momento es que la 'Bursatella leachii', también conocida como liebre de mar, se ha extendido rápidamente por la laguna porque se adapta sin problemas a las condiciones hipersalinas y a los cambios de temperatura, y además tiene querencia por los fondos fangosos y arenosos. Es decir, se encuentra como en casa.

También se han comprobado sus grandes fluctuaciones poblacionales: alterna fases de 'boom' demográfico, como la plaga actual, con mortandades masivas que dejan miles de ejemplares muertos en las orillas y la posterior desaparición de las zonas afectadas. El cambio climático y la alteración de las condiciones ambientales del Mar Menor por las actividades humanas están detrás de la rápida expansión de las babosas, que a menudo aparecen congregadas en densas formaciones con más de veinte individuos, "como respuesta a un comportamiento reproductivo gregario que favorece la supervivencia de su siguiente generación", señala Giménez Casalduero, profesora del Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada de la UA.

"Estas formaciones han sido avistadas estos días en las playas del sur del Mar Menor, alterando el baño de los turistas. Cuando los episodios de explosión demográfica del molusco coinciden con la temporada alta para el turismo, tal y como ocurre en la actualidad, se produce una alarma social. Altas densidades de babosas en las zonas de baño provocan repulsión y rechazo por parte de los usuarios, convirtiendo algunas de las playas más simbólicas  en puntos negros para el turismo", añade la investigadora.

¿Qué hay detrás de esta invasión de babosas? "El cambio climático global, así como la propia globalización mundial, están provocando un auge de las especies exóticas e invasoras en nuestras costas, que además se ven favorecidas por la alteración de los ecosistemas, sobre todo aquellos sensibles como el Mar Menor. Y aunque la 'Bursatella leachii' se ha mostrado este verano como un verdadero problema ambiental y socioeconómico, no debemos olvidar que es una de las decenas de especies exóticas que han entrado en la laguna en los últimos años y de las que no se conocen sus consecuencias reales. Además de los daños ecológicos que pueden provocar,  estas especies generan una alarma social allá donde aparecen, causando de forma directa importantes perjuicios económicos en el sector turístico", advierte la profesora lorquina.

"No se conocen a fondo todos los efectos que puede tener su presencia masiva en una laguna litoral semicerrada, pero es evidente que ya ha causado un daño que de momento está sin cuantificar", plantea Francisca Giménez Casalduero, para quien la presencia masiva de esta especie "es un síntoma de un problema más global relacionado con la mala gestión y falta de planificación coherente en este ecosistema".

¿Hay una solución para las babosas y otras especies invasoras que alteran el equilibrio ecológico? La experta lanza un reto: "Existe todavía un gran vacío de conocimiento, por tanto es necesario y urgente que cese el desgobierno sobre la laguna y se apueste por la investigación, la planificación, el desarrollo sostenible, los enfoques de gestión integrada y, por supuesto, una acción política e institucional responsable y decidida que permita salvar uno de los hábitats más importantes y singulares del litoral mediterráneo".

(Publicado en 'La Verdad' el 18 de agosto de 2015)

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