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«Seguiré explorando hasta los 90 años»
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27.02.15 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Chris Bonington. FOTO: GRIPPED

Sir Chris Bonington, leyenda del alpinismo, resume hoy en Murcia su vida dedicada a la escalada y la protección del medio ambiente

En julio de 1977, los alpinistas británicos Chris Bonington y Doug Scott aparecieron como dos espectros en el campo base de El Ogro (7.285 metros, cordillera de Karakorum, Himalaya). Destrozados físicamente, ateridos y con tobillos y costillas rotas, alcanzaron a sus compañeros de expedición, arrastrándose sobre la nieve y las piedras, cuando ya comenzaban a retirarse después de darlos por muertos. Había pasado una semana desde su conquista de una de las cumbres más difíciles del planeta y de varios accidentes durante el descenso que les obligarían a protagonizar una de las grandes epopeyas de la historia del montañismo. Una aventura en el filo de la muerte que en el mundo del alpinismo aún se relata con asombro.

Chris Bonington –Sir por la gracia de la Reina Isabel II– quizá no se detenga en esta experiencia esta tarde en Murcia, donde pronunciará la conferencia ‘Mi vida de escalada’ invitado por la Fundación Cajamurcia; no le gustan las batallitas sino mirar al frente y, a sus envidiables ochenta años, seguir conquistando nuevos horizontes. Preguntado por ‘La Verdad’, recuerda que «fue una lucha para sobrevivir. Nos mantuvimos positivos, nos ayudamos mutuamente, dimos un paso detrás de otro y al final no nos fue tan mal».

Así lo recuerda hoy, 38 años después, esta leyenda viva del alpinismo y la exploración de nuestro tiempo, artífice de algunas de las ascensiones pioneras en los años 70 en el Himalaya, donde abrió vías en algunas de las paredes más difíciles de esta cordillera. También es una celebridad en el Reino Unido, donde presidió el Consejo de Parques Nacionales Británicos y el movimiento conservacionista y de protección de las áreas y poblaciones de montaña Mountain Wilderness, cargo en el que sucedió a Sir Edmund Hillary. Una de sus mayores preocupaciones actuales es precisamente la protección del medio ambiente, un desafío que «obligará a los futuros gobiernos a tomar decisiones difíciles porque no será sencillo mantener el equilibrio entre la conservación de la naturaleza y la explotación de los recursos que necesitamos para mantener el nivel de vida al que estamos acostumbrados», advierte.

‘Coach’ para ejecutivos

Lo normal es que hoy se presente en la Gran Vía cargando con la pequeña mochila de la que nunca se separa y con la que recorre el mundo divulgando un alpinismo ético y respetuoso con la naturaleza –le horroriza el rastro de basura que dejan las expediciones comerciales– y haciendo de solicitado ‘coach’ para ejecutivos de grandes corporaciones, a quienes enseña a superar sus ‘Everest’ empresariales.

En 1970 ascendió por primera vez por la cara sur del Annapurna y cinco años después dirigó la primera expedición por la cara suroeste del Everest, la más complicada. En esos años de fascinación por el Himalaya perdió a cinco compañeros, un recuerdo que aún le entristece pero del que no reniega: «Escalar es una aventura y supone afrontar riesgo. Por consiguiente, inevitablemente, la muerte es una posibilidad. Cada uno tiene que decidir si le merece la pena».

Parece increíble, pero Sir Chris Bonington sigue enganchado a las paredes: «Espero continuar escalando y explorando cumbres, modestamente, hasta mis noventa», suelta con naturalidad. El verano pasado ya protagonizó otra gesta asombrosa: la escalada de la aguja de piedra Old Man Hoy, en las islas escocesas Orcadas, recordando la primera ascensión de este pináculo, por él mismo, en 1966. Solo que esta vez trepó con 80 años, el recuerdo de su esposa, Wendy, fallecida poco antes, y por una buena causa:llamar la atención sobre las enfermedades motoneuronales. «Echo mucho de menos a mi mujer, pero me debo a mi familia, a mis amigos y a mí mismo», resume con sentido práctico y nada de sentimentalismo: «He tenido una vida maravillosa, también algunas tragedias y una gran realización personal. Soy esencialmente una persona feliz. Y espero poder transmitir esta felicidad a los demás», resume.

¿Su secreto? «Siempre he escalado y caminado mucho; como con moderación y aprecio el vino, también con moderación». ¡Salud!

(Publicado en 'La Verdad' el 27 de febrero de 2015)

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