Portada Noticias «Escuchar es pensar»
«Escuchar es pensar»
( 4 Votos )
16.11.14 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
enviar a meneame
artsexylightbox

Francisco López, fotografiado en la sala de exposiciones del Centro Puertas de Castilla de Murcia donde puede escucharse 'Ghost Forest'. FOTO: JOSÉ LUIS CARRILLO

El biólogo y artista sonoro Francisco López instala en el Centro Puertas de Castilla de Murcia su obra ‘Ghost Forest’, una inquietante sucesión de sonidos grabados en bosques de todo el mundo 

«El sonido de ‘Ghost Forest’ se parece más a un bosque real que lo que escuchamos en los documentales»

Nada que ver con el bosque del oso Yogui ni el de la abeja Maya. El ‘Ghost Forest’ que ha plantado Francisco López (Madrid, 1964) en el Centro Puertas de Castilla de Murcia evoca más al paisaje tenebroso de películas como ‘The Blair Witch Project’. Pese al ambiente de quirófano que presenta la sala. Trinos de pájaros, el silbido del viento, un insecto que zumba, ramas agitadas y animales que se mueven y aúllan en la oscuridad... El prestigioso creador de ambientes musicales ha grabado miles de sonidos durante más de veinte años en espacios naturales de los cinco continentes –Australia, Birmania, Borneo, Brasil, Camboya, Canadá, Costa Rica, Francia, Grecia, Japón, Senegal, Estados Unidos...– para confeccionar una banda sonora hipnótica y envolvente que eriza la piel del visitante cuando penetra en el cubo blanco, desprovisto de toda decoración y alarde técnico a la vista, donde fluye sin descanso el gemido de este ‘Bosque espectral’.

Después de un «filtrado extremo» y de la mezcla de las diferentes capas de sonido, el resultado es una pieza que reacciona con el espacio expositivo y da lugar a millones de combinaciones sonoras. Como si detrás de la espesura nos aguardase un misterio diferente a cada momento.

Biólogo especializado en hormigas y en dinámica de sistemas, profesor de Ecología en la Complutense y otras universidades latinoamericanas antes de emprender una aplaudida carrera como artista sonoro, Francisco López ha expuesto ya ‘Ghost Forest’ en Besançon (Francia, 2011), Barcelona (durante el Festival Sónar, 2012), Amsterdan (Holanda, 2013)y Arlington (Virginia, EE UU, 2014). Su voz suena segura y sin filtros desde La Haya, donde tomará un avión uno de estos días para seguir registrando los sonidos del desierto y la jungla en lugares remotos de África y Suramérica.

–¿Qué es ‘Ghost Forest’?

–Es la creación de un mundo diferente a través de ese otro que llamamos realidad. Para mí, el aspecto más especial de trabajar con sonidos reales es que al cabo del tiempo te das cuenta de que es difícil decir qué es real y qué no lo es. Es una creación sonora que procede de la realidad y que acaba convertida en algo que tiene vida propia, en algo distinto, en un mundo imaginario.

–¿Qué estamos escuchando en su ‘Bosque espectral’?

–Los sonidos originales proceden de bosques de lugares muy diferentes del mundo. Son fuentes biológicas como animales, el viento, las ramas de los árboles... Para mí, el bosque es un ejemplo fascinante de la naturaleza porque es un ámbito acusmático, concepto que proviene de Pitágoras:significa que no vemos las fuentes originales del sonido. Esto es especialmente intenso en los bosques tropicales. La pieza sonora final es un filtrado de las grabaciones originales en esos lugares. Y el propio espacio del Centro Puertas de Castilla acaba siendo otra fuente, porque las paredes y el suelo reflexionan el sonido. En esta versión de ‘Ghost Forest’ he trabajado mucho con la sala.

–Le interesan sobre todo los sonidos de la naturaleza...

–La naturaleza, sí, pero también cualquier entorno urbano es una fuente impresionante de sonidos. Yno solo por la variedad; también es muy diferente el rango de los sonidos. La naturaleza está llena de fenómenos sonoros con escalas de tiempo muy largas, lo que da lugar a reglas de juego y probabilidades más amplias que las de la propia música.

–¿Cómo cree que reaccionan los visitantes?

–Me gustaría que el público contribuyese de forma creativa con todo su bagaje personal, que la disfrute y le parezca interesante. Lo más importante en el sonido y en la música es lo que manifiesta el oyente, que tiene mucha responsabilidad en la interpretación de la obra.

–Inquietud, miedo, preguntas... ¿qué sensaciones quiere provocar?

–No específicamente inquietud. Considero que el sonido de esta instalación se parece mucho a un bosque real. Porque lo que se escucha en la mayor parte de los documentales de naturaleza se parece menos a la realidad que lo que se oye aquí. En los documentales, la edición del sonido es extrema, hay una gran selección de los momentos y siempre un tono épico. Por eso el resultado final es irreal en cuanto a experiencia en la naturaleza. Mi grado de transformación mantiene estructuras temporales que son muy naturales.

–¿Qué le han dicho sobre ‘Ghost Forest’?

–El aspecto fundamental es la sensación de inmersión en el lugar, y para conseguirlo ha sido muy importante ocultar las fuentes y la tecnología. En el arte sonoro actual hay una sobreabundancia visual de los aspectos técnicos:se ven demasiado los aparatos que generan el sonido. La ausencia de elementos técnicos es muy importante porque el efecto final es muy intrigante. También he renunciado a la luz artificial.

–¿Es mejor pasear con los ojos cerrados por su ‘bosque’?

–En mis conciertos siempre reparto vendas para dar la opción de que se escuchen con los ojos cerrados. De forma voluntaria, claro. Es un ejercicio interesante para disfrutar de una experiencia distinta. Aquí he decidido que no haya nada en la sala, ningún elemento decorativo ni técnico. Ha sido además una gran fortuna trabajar en el Centro Puertas de Castilla de Murcia, que me ha ofrecido muchas posibilidades.

–¿Escuchamos con el oído o con el cerebro?

–La mayor parte de los que hacemos cuando estamos escuchando algo es cerebral. Necesitamos el oído pero solo como canal de entrada, como conector. Porque no podemos escuchar algo sin interpretarlo, ya que cuando escuchas no estás desprovisto de la tradición, de tu cultura, ni sin pensar al mismo tiempo. Escuchar es pensar.

–Graba en selvas y desiertos; ¿qué busca en esos lugares?

–El momento de la escucha, que es una experiencia trascendental que necesito.

–¿Qué ha descubierto durante esas sesiones de grabación?

–La gran sorpresa es que probablemente la realidad es una materia muy cuestionable y muy difícil de apresar. Esta revelación me ha llevado a interesarme por la fenomenología. El sonido no es algo aislado o separado, sino un continuo. Los animales o los objetos que producen los sonidos sí son fuentes diferenciadas, pero el sonido no lo es.

–¿Es posible relajarse con un oído como el suyo?

–(Risas) Eso lo consigue el cerebro, que nos lleva de un sitio a otro. Es una cuestión de práctica, como todo. La percepción se construye también con la experiencia. Me explico:aunque con la edad perdemos facultades perceptivas, sí conseguimos mejores conexiones cerebrales. Por eso, por ejemplo, hay ornitólogos que distinguen a los pájaros casi sin mirar por los prismáticos. Así que puede decirse que vemos y escuchamos gracias a nuestras conexiones cerebrales.

–Sus preferencias musicales...

–Tengo un gusto muy variado, desde músicas tradicionales de distintas partes del mundo al jazz, la clásica, la experimental... y también cosas que la gente suele considerar extrañísimas.

(Publicado en 'La Verdad' el 16 de noviembre de 2014)

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario
corto | largo

security code
Escribe los caracteres de la imagen


busy