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«Detrás de cada kilo de miel hay 50.000 vuelos de abejas»
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09.09.14 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Pilar de la Rúa, fotografiada ayer en Murcia. FOTO: VICENTE VICÉNS

La profesora de la UMU Pilar de la Rúa es la presidenta de EurBee 2014, el congreso internacional que reúne a partir de hoy en Murcia a más de trescientos científicos para analizar el declive de los insectos polinizadores

«En Murcia habrá más bajas esta temporada por la sequía, pero la situación no es grave»

Ordenadas, versátiles, trabajadoras y muy solidarias. Así ve a las abejas la bióloga cartagenera Pilar de la Rúa (44 años), profesora del Departamento de Zoología y Antropología Física de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia (UMU) y experta en la vida y milagros de estos laboriosos insectos, que sufren un alarmante declive desde hace años. Investigadora con estancias en Alemania, Reino Unido, Dinamarca y Portugal y numerosos artículos publicados en revistas internacionales –el último de ellos en la prestigiosa ‘Nature Genetics’–, esta profesora con orígenes salmantinos y valencianos que vivió «una infancia feliz en el poblado de la Térmica» –la central de Iberdrola en el Valle de Escombreras– es la presidenta de EurBee 2014, el congreso que reúne cada dos años a los principales expertos mundiales en la biología de las abejas. Más de trescientos científicos pondrán en común sus estudios sobre los insectos polinizadores en la sexta edición de este encuentro, que se celebra desde hoy hasta el jueves en Murcia (Auditorio Regional Víctor Villegas), organizado por la UMU y el CEBAS-CSIC con el respaldo de la Consejería de Industria, Turismo, Empresa e Innovación.

– Imagino que ya se lo habrán preguntado mil veces: ¿por qué nos quedamos sin abejas?

– Quizás es una pregunta muy contundente. Se está observando un declive debido, fundamentalmente, a las actividades humanas: el uso de plaguicidas, cambios en el uso del suelo y la dispersión de patógenos están relacionados con esta desaparición, pero también otros factores como la sequía e incluso las fluctuaciones históricas del clima, con periodos fríos intercalados con periodos más cálidos, están directamente relacionados con el declive de los insectos en general. Hablamos de abejas por su importancia como polinizadores, pero también se está observando disminución de las poblaciones de abejorros, abejas solitarias, mariposas, etc.   

– Pesticidas, parásitos, cambio climático… ¿hay un culpable principal o es un cúmulo de circunstancias?

– Se podría decir que hay dos categorías de amenazas; unas directas, como los patógenos, parásitos y plaguicidas, y otras indirectas, como las sequías o los problemas nutricionales, que debilitan a las abejas y las hacen más propensas a sufrir enfermedades. Es un cúmulo de circunstancias que pueden tener diferente impacto según la zona. Por ejemplo, la sequía tiene un impacto en la región mediterránea que no se da en el centro y el norte de Europa. Me parece interesante resaltar el impacto de las grandes extensiones de monocultivo en el vigor de las abejas que habitan en sus inmediaciones. Son insectos obligados a obtener el néctar y el polen de un solo recurso, lo que se ha demostrado que puede producir carencias nutricionales que las hacen más vulnerables. Este problema es poco importante en la Región de Murcia, pero sí lo es, por ejemplo, en las grandes llanuras cerealistas de Norteamérica.

– ¿Qué se puede hacer por evitarlo?

– En primer lugar es fundamental que las prácticas apícolas minimicen el empleo de sustancias químicas o fitosanitarios, que se establezcan zonas de reservas de flora apícola o de espacios en donde otros importantes polinizadores, como las abejas solitarias o los abejorros puedan anidar; pero, desgraciadamente, otras actuaciones son de mayor alcance y superan el ámbito de la apicultura, como la lucha contra el calentamiento global o la reducción en el empleo de plaguicidas y contaminantes ambientales.

– ¿Cuántas abejas se han perdido en los últimos años? ¿Se puede cuantificar la población mundial de estos insectos?

– Es difícil estimar las poblaciones de insectos silvestres, aunque la abeja de la miel lo pone un poco más fácil ya que al ser la apicultura una ganadería, hay estadísticas sobre el número de apicultores y de colmenas. Según el estudio EPILOBEE, canalizado a través de los laboratorios de referencia de la Unión Europea, las tasas de mortalidad de las colonias de abejas de la miel tras el invierno variaron del 3,5% al 33,6%, con un patrón geográfico sur-norte. En Grecia, Hungría, Italia, Lituania, Eslovaquia y España la desaparición de colonias estaba por debajo de 10%; en países como Alemania, Francia, Letonia, Polonia y Portugal las tasas de mortalidad variaron entre 10% y 15%; mientras que en Bélgica, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Suecia y Reino Unido las tasas de mortalidad de invierno estaban por encima del 20%.

– ¿Es grave la situación en Murcia?

– El clima incide directamente en la actividad biológica de la colmena y probablemente esta temporada tendremos más bajas por la sequía. También hay que recordar el impacto que tuvo recientemente un tratamiento fitosanitario en frutales que acabó con cientos de colonias que estaban situadas cerca del foco de aplicación. Según las últimas estadísticas, las regiones mediterráneas no presentan una situación muy grave, al contrario de zonas como Galicia, donde se han documentado valores de un 30% de colonias desaparecidas.

– ¿Es esto un síntoma de que es necesario regresar a sistemas de producción menos agresivos con el medio ambiente?

– Sin duda. El declive de los polinizadores es un indicador claro de que algo funciona mal. La sofisticada biología de la abeja parece ser muy sensible a los contaminantes, incluso a bajas concentraciones. Este problema puede ser un acicate para intensificar los cambios que ya se están produciendo en los métodos de producción agrícola. La lucha biológica contra las plagas es un ejemplo de nuevos métodos que reducen el empleo de fitoquímicos agresivos en el campo.

– ¿Cuál es la dependencia de la producción agrícola mundial con respecto de las abejas?

– Aproximadamente el 35% de la producción mundial de alimentos depende de la polinización de los cultivos por los insectos, y en concreto el 80% de estos cultivos son polinizados por la abeja de la miel. En el contexto europeo, la estimación realizada sobre el valor de la polinización se situaría en 22.000 millones de euros anuales, 3.292 millones en España. Hay una gran cantidad de cultivos, muchos de ellos importantísimos, que dependen de la polinización. Pero hay circunstancias que permiten albergar alguna esperanza; en primer lugar hay que destacar que la abeja, siendo el principal polinizador, no es el único: hay una variedad de insectos (dípteros, lepidópteros, otros himenópteros) que también aprovechan el néctar y el polen de las flores.

– ¿Es exagerada esa idea de que sin abejas la especie humana está condenada?

– La frase es atribuida nada menos que a Albert Einstein. Más allá de la controversia sobre si es apócrifa o no, la afirmación parece un poco exagerada porque la especie humana ha demostrado ser muy adaptable y la naturaleza es capaz de soportar grandes amenazas, pero opino que las consecuencias serían poco menos que catastróficas.

– Si supiéramos lo que hay detrás de una gota de miel o de la polinización de un campo de cultivo, ¿estaríamos más concienciados acerca de este problema?

–Una abeja es capaz de visitar 3.000 flores al día y puede transportar entre 20 y 40 miligramos de néctar en cada vuelo, por lo que para producir un kilo de miel una abeja debe realizar al menos 50.000 vuelos; si hubiera que reemplazar su polinización por mano de obra humana harían falta ejércitos de trabajadores. El trabajo de los insectos polinizadores es insustituible, aún más si tenemos en cuenta su presencia en los ecosistemas naturales. Yo ya he visto algún vídeo donde se ve a gente polinizando con un pincel porque las abejas han desaparecido... y la verdad es que no me gustaría dedicarme a esa actividad.  Últimamente hay una alarma social generada por los medios de comunicación con información que aportamos los científicos, y creo que sí que está llegando a la sociedad en general. El mismo presidente Obama ha lanzado una campaña para salvar las abejas de EE UU, y al nivel de la calle la gente me suele preguntar por este tema cuando se enteran de que investigo a las abejas. Sí que hace falta educación a
mbiental, ¡eso siempre!, porque lo más rápido que nos viene a la cabeza cuando hablamos de abejas es la miel, los caramelos de miel, el turrón, pero hay que enseñar que la actividad más importante es la polinización y no solo la realizada por las abejas.

– ¿Qué espera de este congreso? ¿Se comunicará algún avance científico importante?

–Espero que haya un fluida comunicación entre investigadores sénior y noveles y también con los medios de comunicación para que transmitan a los productores nuestros resultados y nuestro compromiso para seguir avanzando en la solución de este problema. Tras muchas décadas de estudio intenso aún quedan aspectos por descubrir de la compleja biología de las abejas e insectos afines. Al congreso acudirán 323 investigadores de 49 nacionalidades diferentes, que cubren una variedad grandísima de líneas de investigación. Se espera la presentación de novedades científicas en el campo de la patología, la genética de la conservación, la fisiología y el comportamiento, que es un área muy importante, ya que se está intentando desentrañar cómo responden estos insectos a factores que pueden estar ligados al problema del declive y desaparición de polinizadores.

(Publicado en 'La Verdad' el 9 de septiembre de 2014)

 

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