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«Tengo unas gafas en el fondo del lago Titicaca»
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24.05.14 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Jordi Busqué, fotografiado en los Andes peruanos. FOTO: DELPHINE LEE


Fotógrafo de viajes, ciencia y naturaleza y ganador de dos premios Wildlife Photographer of the Year, el astrofísico catalán Jordi Busqué explica hoy en Fotogenio (Mazarrón) cómo retratar el mundo con poco dinero

Viajar con los ojos bien abiertos, vivir la vida y hacer fotos. De paso, conocer otras culturas, a gente singular. Y pasarlo bien. Normas personales del astrofísico Jordi Busqué (Barcelona, 1977), que hace ocho años decidió reinventarse para recorrer el mundo como fotoperiodista, con especial interés por los viajes, la ciencia y la naturaleza. Y no le va mal: ha ganado dos veces el prestigioso premio Wildlife Photographer of the Year –que concede la BBC– y revistas como National Geographic publican sus reportajes, muchos de ellos de impacto, como el que retrata la vida de una comunidad menonita en Bolivia. Hoy regresa a Mazarrón para explicar en Fotogenio –18.45– cómo se las apaña un reportero gráfico ‘low cost’.

–Un menonita le preguntó en Bolivia: «¿Qué es Europa?». ¿Qué le contestó usted?

–Le respondí en términos geográficos. Es curioso que muchos de ellos han oído hablar de Alemania, debido a su origen centroeuropeo, pero algunos no tienen ni la menor idea de dónde está. A veces me preguntan si se puede ir en bus de Bolivia a España.

–Cambió el telescopio por la cámara de fotos; ¿dejó de interesarle el universo?

–En absoluto, sigue interesándome tanto como siempre. En realidad, ahora veo más estrellas cuando duermo bajo la Vía Láctea que cuando trabajaba como astrofísico delante de un ordenador; los telescopios se usan muy raramente, cuando quieres comprobar algún modelo informático y le pides unas observaciones a un técnico de un gran observatorio en la otra punta del mundo. Yo soy ateo y pienso que esta es la única vida que voy a tener. Así que decidí vivir muchas vidas en una. Conocer mundo era algo que siempre había querido hacer y como viajar es una actividad que requiere bastante energía física, es mejor hacerlo mientras uno es joven.

–Retrata comunidades humanas y personajes singulares. ¿Qué tenemos en común las personas?

–Las culturas son distintas pero los instintos son los mismos. A la mayoría de gente le gusta vivir cerca de otras personas y formar una familia.

–¿Qué se aprende de tipos como el último hielero del Chimborazo?

–Que hay gente que hace su trabajo porque le gusta. Este hombre vende cada bloque de hielo por dos o tres dólares. Así que en un día de trabajo gana unos siete euros. Solo trabajaba dos días por semana y el resto lo dedicaba a cuidar su huerto, sus gallinas y sus conejillos de indias. Sin embargo, estaba superorgulloso de ser la última persona que hace esto. Es casi una celebridad en su pueblo. Me pareció bastante feliz viviendo con su familia.

–¿Por qué América Latina, donde desarrolla gran parte de su trabajo?  ¿Qué tiene esta parte del mundo?

–Tiene una riqueza cultural y natural inmensa. Hay otros lugares comparables, pero me gusta porque puedo comunicarme sin necesidad de un traductor, algo que necesitaría por ejemplo en China, donde casi nadie habla inglés, si quisiera tener conversaciones profundas.

–¿Qué ha aprendido viajando por el mundo?

–Que nuestra forma de vivir es solo un modelo entre muchos. Esto es positivo, porque ves que hay alternativas a nuestro modelo, que yo creo que es claramente no sostenible. Especialmente porque la mayoría de gente que conozco por el mundo son bastante más felices de lo que somos aquí.

–Su vida de fotógrafo viajero es...

–Bastante intensa e incierta. Puede tomarse negativamente, porque renuncias a muchos tipos de estabilidad, o positivamente, ya que cada día es una sorpresa y nunca te aburres.

–¿Cómo hace el equipaje un trotamundos como usted?

–No tengo maleta, solamente mochila, que es más práctico. Normalemente llevo una muda de ropa y mis gafas, ya que soy un poco miope. Tengo otras en el fondo del lago Titicaca. Acabaron allí cuando me tiré a nadar tan emocionado que olvidé que las llevaba puestas.

–El año pasado le asaltaron en Colombia y le robaron el equipo...

–Era un grupo grande de gente que encima iba armada y agarraron a mi novia. En una situación así perder el equipo puede considerarse un mal menor. En algunos países la vida tiene poco valor y puede perderse muy fácilmente. Pese a esto, tengo que decir que Colombia es menos peligrosa de lo que la gente cree.

–Presenta una ponencia para tiempos de crisis: sostiene que dedicarse profesionalmente a la fotografía puede ser más sencillo y barato de lo que parece...

–Efectivamente, pero solo si estamos dispuestos a perder las comodidades de la modernidad y pasar a un modo de vida mucho menos consumista que requiera de menos ingresos. Por esto he titulado mi ponencia ‘Perseverancia salvaje’. Hay otros fotógrafos, normalmente del mundo de la publicidad, que trabajan en mundos donde todavía se pagan las fotos a precios decentes. Pero también conozco gente que no tenía dinero ni para tomar un avión, así que cruzó el estrecho de Gibraltar en el ferry y una vez allí siguió a pie y en autostop hasta Camerún.

–Ganar premios tan prestigiosos como el Wildlife Photographer of the Year o publicar en National Geographic, ¿da para vivir?

–Desgraciadamente, la mayoría de veces solo da para sobrevivir. Hoy he leído una entrevista a Jean François Leroy, director de VISA pour l’Image [el festival de fotoperiodismo más importante], en la que decía que uno de los mejores fotógrafos del mundo, del que no ha querido desvelar el nombre, tras ser despedido de su medio se lamenta de que no sabe cómo va a sobrevivir con su archivo de 30 años de reportajes de guerra, conseguidos jugándose la vida, ya que de momento no consigue ni 200 euros al mes. La sociedad debe ser consciente del valor del fotoperiodismo y de que si siguen estas condiciones va a desaparecer muy pronto.

–Es la segunda vez que participa en Fotogenio; ¿hizo fotos en Mazarrón durante su primera visita?

–No tuve tiempo, estuve todo el rato escuchando a los demás ponentes y conversando con los asistentes.

–¿Qué tiene entre manos?

–Estoy ampliando mi reportaje sobre los mejores observatorios astronómicos del mundo. En unos días me voy a hacer unos reportajes de viajes a Marruecos y más tarde creo que voy a Irán una temporada.

(Publicado en 'La Verdad' el 24 de mayo de 2014)










 

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