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«Lo más innovador es proteger la naturaleza»
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26.03.14 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Odile Rodríguez de la Fuente. FOTO: IGNACIO GIL

Odile Rodríguez de la Fuente, directora de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente e hija del creador de ‘El hombre y la Tierra’, presenta mañana en Cartagena la exposición ‘EnArbolar’, dedicada al patrimonio arbóreo

Maneja con naturalidad y sin complejos el legado de uno de los personajes más populares de la historia reciente de España. Y no se cansa de hablar de él ni de que le hablen de él. Odile Rodríguez de la Fuente, directora de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente e hija del inolvidable creador de ‘El hombre y la Tierra’ –40 años, la menor de tres hermanas–, rechaza el tópico conservacionista de que la naturaleza es intocable y trabaja para recuperar una relación armoniosa entre las personas y el mundo rural. Es la línea de la Fundación FRF: no trabajan con espacios ni con especies sino desde la comunicación y el apoyo a los emprendedores. Bióloga y directora de documentales, mañana presentará en Cartagena (Facultad de Ciencias de la Empresa de la UPCT –antiguo CIM–, 12.00 horas) la exposición ‘EnArbolar’, una muestra itinerante vinculada a un proyecto cuyo objetivo es conservar los árboles singulares y los bosques maduros, y participará por la tarde en una sesión informativa sobre la importancia de los gigantes vegetales para la biodiversidad. Su voz suena segura y afable desde el tren que la devuelve a Guadalajara, donde vive, después de una jornada de trabajo en Madrid. Como cada día. Hubo milagro: no falló la cobertura.

–¿Qué les pasa a nuestros árboles singulares?

–Que los estamos perdiendo. Es evidente que en los últimos cincuenta o cien años, dentro del proceso general de deterioro de biodiversidad, hemos perdido muchos árboles monumentales. En la mal llamada sociedad del bienestar no se tiene en cuenta a estos ‘ancianos’.

–Como ocurre con las personas...

–Efectivamente, también nos pasa con la gente mayor. Prestamos mucha atención a lo rápido, a lo inmediato, pero no a lo importante. Y creo que hay que atender a lo importante por encima de lo urgente. Esta crisis que sufrimos es el reflejo de una crisis sistémica y de valores muy profunda.

–Hace unas semanas se arrancaron decenas de olivos centenarios en Calasparra. ¿Qué le sugiere?

–Somos conscientes de que eso está ocurriendo en otras partes de España, pero es pan para hoy y hambre para mañana. Parece mentira que se venda ese patrimonio, de un valor incalculable, por unos pocos euros. En la fundación creemos que hay que hacer un esfuerzo para que los habitantes de las zonas rurales sean conscientes del valor añadido de estos árboles.

–Pero los agricultores dicen que no se puede vivir del paisaje.

–Claro, es una cuestión de cómo enfocar la relación con el medio. Vemos que hay un gran problema con el mundo rural, y es que el campo se está despoblando a pasos agigantados porque no se puede sacar rendimiento a la tierra. Y nos damos cuenta de que no podemos imponer la conservación.

–¿Cuál es la solución, entonces?

–La Administración no puede estar siempre detrás, la conservación no puede depender solo de lo público, así que hay que buscar la manera de encontrar ese valor añadido:el futuro está en los productos de calidad con identidad clara, apostar por variedades locales que puedan ser apreciadas por el consumidor. Los agricultores tradicionales suelen ver un lucro cesante en esos árboles centenarios, pero con la incorporación de jóvenes en el campo esos mismos árboles pueden ser una apuesta de futuro. En el caso de los olivos monumentales, quizá no den mucha producción, pero sí pueden aportar un aceite de gran calidad.

–¿No somos conscientes, entonces, del valor de la biodiversidad española?

–Falta mucha conciencia todavía. Ocurre como con los muebles antiguos:de repente viene alguien que entiende y dice ‘esto que tienes aquí es una maravilla’. Nuestra biodiversidad tiene un valor incalculable, sí, y todo ese acervo cultural, el buen hacer de nuestros mayores tiene que converger con una visión actual.

–La Fundación FRF pone el foco en las personas, precisamente.

–Hay formas de velar por la conservación que ya nos parecen trasnochadas. Nosotros no trabajamos con espacios ni con especies, sino con personas. Queremos que el ser humano recupere el vínculo con el entorno y por eso nos centramos en la divulgación y el emprendimiento. Se impone un nuevo planteamiento económico en el que la naturaleza debe estar en el centro: quien no lo vea ahora lo verá después, pero dentro de cien años, por poner una fecha, el valor principal será el criterio de sostenibilidad. Por eso lo más innovador es proteger la naturaleza.

–¿Le sorprende que se siga teniendo tan presente a su padre 34 años después de su desaparición?

–Siempre sorprende, sobre todo cuando me encuentro con muestras de cariño tan grandes, testimonios de personas a quienes marcó su infancia, o en quienes despertó la vocación de estudiar o proteger el medio ambiente. Es algo que me da mucha fuerza a la hora de seguir luchando por esto.

–Más de tres décadas después, sigue siendo la gran referencia para varias generaciones.

–El fenómeno Félix Rodríguez de la Fuente dice mucho no solo de él como persona, sino también de España, que recibió su mensaje con los brazos abiertos. Y en una época en la que la apuesta era el desarrollo y no había conciencia ambiental alguna. Sin embargo, la gente se quedaba pegada al televisor.

–En conciencia social hemos mejorado, supongo.

–Por supuesto, en España hay una relación muy estrecha con la naturaleza, y eso hay que cuidarlo como oro en paño. Somos el país europeo con más biodiversidad, algo que no es una casualidad, sino que responde a un cuidado y a un respeto por el entorno de muchas generaciones. He pasado media vida fuera de España, en Estados Unidos y varios países de Europa, y es cierto que en algunos de estos lugares hay una mayor conciencia ambiental, pero me encanta la cultura española.

(Publicado en 'La Verdad' el 26 de marzo de 2014)
Comentarios (3)Add Comment
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escrito por Sandro P., marzo 26, 2014

Es emocionante recordar el trabajo del gran Félix, y reconforta saber que todo ese trabajo está en buenas manos. Enhorabuena a Odile, toda sensatez y amor por la naturaleza.
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escrito por navarro, marzo 27, 2014
Lleva mucha razon. Pero hay que tener encuenta los problemas burocraticos y economicos que puede acarrear manter vivo un arbol centenario dentro de un espacio protegido. Mejor hacerse el tonto. Total por una cuestion moral. Tengamos encuenta que el uso y disfrute de las propiedades es de la administracion. Asi como la caza, la recoleccion, usos forestales, agricolas. Por lo menos es mi caso en muchisimas hectareas. Le comentas al forestal. Tengo un pino viejisimo que esta siendo atacado por unos bichos que sr comen lo que hay entre el tronco y la corteza. Y te mira como si pensara en cuanto le voy a pagar. El pobre hombre no sabe que el pino solo es mio en un papel que esta en un registro y en una escritura. La psesion ya es de ellos.
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escrito por Jota Ce, marzo 27, 2014
Es una pena, que a pasar de estar a menos de 30 metros de donde se va a realizar la conferencia, no pueda asistir a ella.

Igual, he tenido la oportunidad de acercarme e incluso intercambiar unas breves palabras con Odile, a la que tengo que reconocer que ha sido de lo más amable y cordial.

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