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Un edificio que respira
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31.03.98 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Maqueta del edificio. FOTO: GUILLERMO CARRIÓN

La CAM construye en Murcia el centro de educación ambiental más avanzado de Europa

La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) comenzó a construir ayer en Murcia el centro de estudios y divulgación del medio ambiente más avanzado de Europa. El Centro Educativo del Medio Ambiente (Cemacam), que estará terminado en la primavera del año que viene, ocupará tres pabellones y dos viviendas perfectamente integrados en el medio natural, una finca de 42.000 metros en Torre Guil (Sangonera la Verde), en el paraje del Majal Blanco, junto a la sierra de Carrascoy. La CAM invierte 900 millones en un ambicioso proyecto que quiere convertir en punto de referencia para expertos, estudiantes e investigadores de los fenómenos relacionados con el medio ambiente.

La CAM ha escogido para su centro de educación ambiental un proyecto arquitectónico fantástico. La naturaleza seca y desgarrada de las faldas de Carrascoy será la principal protagonista de un conjunto espectacular que se adaptará y se confundirá con el terreno. Los edificios estarán semienterrados, de forma que parte de la techumbre serán las propias colinas del Majal Blanco. En el interior de los pabellones respirarán lagos artificiales y salas luminosas. El conjunto arquitectónico se construirá con materiales que procedan de procesos no contaminantes y se convertirá en un edificio prácticamente vivo. Por su peculiar construcción y el abrazo permanente de la tierra, mantendrá en su interior una temperatura constante, lo que permitirá un ahorro energético de casi el 70%, según explicó ayer el arquitecto Ignacio Blanco, responsable del proyecto.

El edificio está concebido para que disfrute de iluminación natural el máximo tiempo posible. El sol llegará hasta casi todos los rincones del conjunto a través de mamparas y lucernarios. La iluminación artificial se pondrá en funcionamiento de forma gradual a la pérdida de luz natural, de forma que se disponga siempre de la misma intensidad lumínica. El Ministerio de Industria y la Unión Europea han reconocido el esfuerzo ecológico de este proyecto incluyéndolo en sus programas de referencia para el ahorro energético. La superficie construida -unos 5.000 metros cuadrados- se divide en tres pabellones -educativo, servicios-dormitorios y servicios-comedor- y dos viviendas -una para el conserje y otra para invitados-. Las viviendas son prototipos de casa del futuro, preparadas para el aprovechamiento de la energía solar y la recogida del agua de lluvia, y dotadas con un sistema de colectores-calentadores.

Especialmente llamativa será la construcción del comedor, completamente exterior y alineado con las suaves curvas del terreno. Estará protegido del exterior por una espectacular y diáfana cristalera, ya que no la cruzará ni un solo tabique. El arquitecto Ignacio Blanco asegura que el impacto ambiental de la construcción es «cero». Es decir, unión total entre naturaleza y arquitectura. Los edificios tienen capacidad para grupos de hasta 400 personas, y camas para 40. El centro será inaugurado, según lo previsto, en octubre de 1999.

El director territorial de la CAM en Murcia, José Manuel Fernández Melero, presentó ayer en Murcia el proyecto, que el director de Obras Sociales, Francisco Monllor, definió como una de las banderas de la entidad. Monllor afirmó que la protección del medio ambiente es una de las orientaciones básicas de la CAM, y recordó los dos centros de educación ambiental que funcionan desde hace años en Crevillente y Valencia. El centro de educación ambiental del Majal Blanco será una escuela permanente por la que pasarán estudiantes, investigadores y expertos. En sus salas se celebrarán conferencias, congresos y todo tipo de actos relacionados con el medio ambiente, con especial atención a los procesos de desertificación y gestión del agua, según explicó Francisco Monllor.

El patrimonio de la naturaleza

El presidente territorial de la CAM, Javier Guillamón, definió con una frase el espíritu de este proyecto: «Nuestro patrimonio más importante es la naturaleza». Guillamón mostró su «orgullo por la suerte de participar en la puesta de la primera piedra» y definió el centro de educación ambiental como «el buque insignia de la CAM». Javier Guillamón explicó que la meta de este proyecto es conseguir «una gran sensibilización ciudadana ante la biodiversidad». Les espera un trabajo duro y hermoso.

 (Publicado en 'La Verdad' el 31 de marzo de 1998)
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