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El ministro Atienza advierte de que la desalación no resolverá la sequía
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18.11.95 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Valcárcel, Domingo Valera, Luis Atienza y Eugenio Faraco beben agua desalada. FOTO: JUAN LEAL

Valcárcel pide un trasvase desde el río Alberche en la inauguración de la planta de Mazarrón

El ministro de Agricultura, Luis Atienza, recordó ayer durante la inauguración de la desaladora de la comunidad de regantes de Mazarrón que este tipo de instalaciones no es la solución defínitiva para la sequía, al tiempo que se reafirmó en su defensa de los trasvases y del Plan Hidrológico Nacional. Tanto el ministro de Agricultura como el presidente de la Comunidad señalaron que la desaladora construida por la comunidad de regantes de Mazarrón sólo solucionará la coyuntura puntual de los agricultores de la comarca pero no el problema estructural de la sequía. El ministro reiteró que el principal problema del sector hortofrutícola español es el agua, "por lo que hay que modernizar los regadíos haciéndolos más eficientes en el uso del agua", dijo, "aprovechar las aguas residuales depuradas, desalinizar y repartir solidariamente el agua de que disponemos en España". Asimismo, explicó que "los trasvases entre cuencas son absolutamente necesarios porque el problema del agua no es de una solución sino de un conjunto de soluciones. Yo sigo siendo un gran defensor de los trasvases y del Plan Hidrológico Nacional".

El presidente Valcárcel afirmó que esta planta "no es la panacea de nada, por lo que no podemos renunciar a lo que es la única y defínitiva solución a la sequía, que es el Plan Hidrológico Nacional. Tampoco estamos por la labor de renunciar a la consolidación del trasvase Tajo-Segura".

El presidente de la Comunidad aprovechó la inauguración de la desaladora Virgen del Milagro para pedir al ministro un trasvase de 200 hectómetros desde el río madrileño Alberche hasta el acueducto Tajo-Segura. Luis Atienza contestó que por parte de la Comunidad Autónoma de Madrid no habría problemas para llevar a cabo el proyecto, "aunque podría haber complicaciones en Castilla-La Mancha".

El trasvase de 200 hectómetros cúbicos permitiría aportar los 53 hectómetros cúbicos reclamados por el presidente castellanomanchego, José Bono -una petición que Valcárcel calificó como legítima- y el resto, 147, "podrían ir perfectamente al trasvase Tajo-Segura", explicó el titular del Ejecutivo regional. Un grupo de agricultores aguileños afiliados al sindicato Adea-Asaja despidió al ministro de Agricultura con una pancarta en la que le pedían su dimisión por el acuerdo sobre hortalizas con Marruecos.

Garantía para el empleo

El presidente de la comunidad de regantes de Mazarrón, José Hernández, destacó que "por cada cuatro metros cúbicos de agua que la planta produzca podemos garantizar el empleo de una persona del campo de Mazarrón", y añadió que cuando esté pagada la mitad del coste de la planta se ampliará su capacidad para que llegue a producir el doble de agua desalada. Hernández dijo, asimismo, que con la planta se demuestra que se puede dar una solución al problema de la sequía para el sector hortofrutícola costero, que abarca desde San Javier a Águilas y en cuyas explotaciones trabajan 52 000 personas.

Una ducha refrescante de agua bendita

No sin un punto de desconfianza -a ver quién bebe primero-, el ministro Luis Atienza y el presidente Valcárcel brindaron con el primer litro de agua desalada por la prodigiosa máquina que ha ideado José Hernández, impagable canalizador del esfuerzo de los agricultores mazarroneros. Era un momento histórico, lo tenían tan claro los más de mil agricultores que asistieron al bautizo de la máquina como los políticos, numerosísimos y todos muy contentos, que apadrinaron el acto. Alguien decía en broma que si ayer se hubiera producido un terremoto en Mazarrón, la Región se habría quedado sin políticos. Bueno, habrían quedado algunos en Cartagena -inexplicable su nula representación municipal cuando sus campos podrán beneficiarse de la desaladora- y los de Izquierda Unida, poco dados a las celebraciones.

Pero lo cachondo fue que ayer, por unas horas, coincidió casi al completo el actual gabinete de gobierno con los componentes del anterior -y es justo reconocerlo- que participaron en la gestación del proyecto: María Antonia Martínez, Alberto Requena y Antonio León, junto con el senador José Antonio Gallego y el presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, Juan José Parrilla. Por cierto, Miguel Navarro, alcalde de Lorca, apuntaba con sorna que la desaladora es una herencia de la que no se quejan los populares. Aparte de la saludable combinación entre políticos socialistas y del Partido Popular, se hizo notar también la presencia de alcaldes, como el totanero Juan Morales y Pedro Jiménez, de Torre Pacheco, pueblos que podrían beber de la desaladora, junto con los rectores de las organizaciones empresariales de la Región -CROEM y cámaras de Murcia y Cartagena-.

Políticos, agricultores y curiosos -hasta un par de monjas y una familia de turistas alemanes merodeaban por allí- pudieron participar por fin armónicamente en una ceremonia -pocos se acordaban en ese momento de las manifestaciones- en la que los protagonistas eran los tomates. Hasta que el sacerdote que bendijo las instalaciones dirigió con maestría el hisopo hacia la presidencia del acto y duchó literalmente a los padres de la patria con agua bendita, especialmente al delegado del Gobierno, Eugenio Faraco, y al alcalde de Mazarrón, Domingo Valera.

 (Publicado en 'La Verdad' el 18 de noviembre de 1995)
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