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Aves más seguras por decreto
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30.07.12 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Comparativa de tamaños de aves víctimas de accidentes con tendidos en la Región: cernícalo vulgar, busardo ratonero, águila perdicera, búho real, águila real y buitre leonado. ILUSTRACIÓN: JAVIER COLL BASTIDA

La Comunidad Autónoma regula el diseño de los tendidos eléctricos de alta tensión para proteger a la avifauna. Más de mil aves, sobre todo rapaces, han muerto por colisión o electrocución entre 2001 y marzo de 2012

Hay pocas imágenes más frustrantes para biólogos, gestores ambientales y amantes de la naturaleza en general que la de un animal espléndido que ha muerto por un accidente evitable. Lo que sucede, por ejemplo, con las numerosas aves que caen por colisiones o electrocución en líneas de alta tensión; la mayor parte, rapaces tan valiosas y escasas como águilas reales y perdiceras, especies que juegan un importante papel en el conjunto de la biodiversidad, y que además requieren de importantes esfuerzos de la Administración para el mantenimiento de sus poblaciones.

Para frenar esta ‘sangría’ en la avifauna de la Región, la Comunidad Autónoma ha aprobado un ambicioso decreto que regula el diseño de los tendidos eléctricos que se instalen a partir de ahora para que sean seguros, puesto que las aves utilizan habitualmente la parte superior de las torres metálicas como posadero. Uno de los puntos clave de la nueva normativa es que los elementos conductores deberán situarse bajo las crucetas, para evitar que las aves los toquen con las alas y mueran electrocutadas, explica el biólogo Emilio Aledo, técnico de la Dirección General de Medio Ambiente que ha dirigido el proyecto LIFE de corrección de tendidos eléctricos peligrosos –germen del decreto 89/2012 de 28 de junio– con el apoyo de Ester Cerezo Valverde y Andrés Manso Asensio, bióloga e ingeniero técnico industrial, respectivamente, y pertenecientes también al Servicio de Biodiversidad, Caza y Pesca Fluvial.

El decreto, aprobado en consejo de gobierno el pasado 28 de junio, obliga a que las instalaciones sean seguras en todo el territorio regional, con medidas especiales para zonas sensibles, como espacios naturales protegidos, humedales y Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPA); estas últimas contarán además con una banda adicional de protección de 1,5 kilómetros.

Cables bajo tierra

Una de las medidas especiales previstas en el nuevo texto legal, promovido por la Consejería de Presidencia y la de Universidades, Empresa e Investigación, es el soterramiento de los tendidos: la delicada situación de la avutarda –ave en peligro de extinción– en las estepas de Yecla obligó a colocar los cables bajo tierra en esa ZEPA del Altiplano, una obra que multiplica por diez el coste de un tendido aéreo. En otros puntos problemáticos, como zonas de paso de especies migratorias, se instalan espirales, bolas o balizas de neopreno para evitar choques; está demostrado que estos elementos reducen hasta en un 60% el vuelo de las aves a su alrededor. El decreto también contempla la adecuación de líneas ya existentes que sean declaradas de alto riesgo para las aves –por una casuística de mortandad elevada– o la seguridad pública.

La aprobación del decreto es fruto del intenso trabajo realizado en el proyecto LIFE, que se desarrolló en el periodo 2007-2011 con un presupuesto de 1,6 millones de euros, y que supuso la corrección de 1.051 apoyos en cinco ZEPAS: Sierra Espuña, Gigante, Mojantes, La Muela-Cabo Tiñoso y El Valle. Según los registros de la Comunidad Autónoma, entre 2001 y marzo de 2012 murieron 1.124 aves en tendidos eléctricos de la Región (1.092 por electrocución, 22 por colisión, 4 por atrapamiento y 6 por causas dudosas).

Pero aún queda mucho trabajo por hacer en las líneas obsoletas: los técnicos de Medio Ambiente disponen de fondos europeos FEDER para corregir estas instalaciones peligrosas, «aunque son recursos limitados y por tanto tendremos que centrarnos en las líneas que ya hayan producido muertes», explica Emilio Aledo. La seguridad de una línea corregida o de nuevo diseño es del 100%, añade Andrés Manso, quien aporta otro motivo que justifica este decreto: la mejora en la calidad del suministro eléctrico, ya que puede llegar a interrumpirse por las electrocuciones de aves.

Cinco años es el plazo «optimista» que se ha marcado este equipo de trabajo para que todos los tendidos eléctricos de la Región sean seguros, aunque el objetivo inmediato es «que el registro de electrocuciones comience a descender», señala Ester Cerezo. Hay un dato que invita al optimismo: cuando se inició este proyecto solo había siete territorios de águila perdicera en la ZEPA de la Sierra de la Almenara, Moreras y Cabo Cope, mientras que ahora son diez las áreas con presencia de esta rapaz en peligro de extinción que sufre la electrocución como primera causa de muerte.

Memoria técnica 'Patrimonio natural y líneas eléctricas en la Región de Murcia' en este enlace.

Decreto  nº 89/2012 en este enlace.


 (Publicado en 'La Verdad' el 30 de julio de 2012)
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