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'Baby boom' en las Salinas
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17.06.12 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Pollo de charrán común, en un nido con dos huevos a punto de eclosionar. FOTO: MARTÍNEZ BUESO

El Parque Regional de San Pedro del Pinatar vibra este mes con el nacimiento de miles de aves acuáticas. Algunas de las especies más relevantes crían en los terrenos de Salinera Española, cerrados a los visitantes, que suponen más de la mitad de la superficie del espacio natural

Varios días después, una costra grisácea aún recubre los laterales de las zapatillas de deporte, como si hubieran pisado el mismo infierno. Es una mezcla de arena y sal, las principales materias primas de un ecosistema muy duro a priori pero en el que la vida se derrama durante estos días, cuando se encadenan los periodos de cría de la mayor parte de las aves acuáticas que encuentran refugio en el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar. Este espacio natural, un punto estratégico en las rutas migratorias de numerosas especies, ofrece en estos momentos un espectáculo inolvidable para los amantes de la naturaleza: donde uno mire encuentra un nido, un huevo o un pollo, y el sonido de ambiente es un escándalo continuo de gaviotas, pagazas y charranes, que levantan el vuelo ante la breve intromisión de los visitantes y se mantienen volando en círculos sobre sus cabezas para no perder de vista a su descendencia.

De abril a julio es el momento clave para la valiosa avifauna del parque regional, un espacio natural de 873 hectáreas, entre el Mediterráneo y el norte de la barra arenosa de La Manga, que visitan cada año alrededor de 500.000 personas cuya presencia no parece molestar demasiado a las especies nidificantes más relevantes: avetorillo, tarro blanco, cigüeñuela, avoceta, chorlitejo patinegro, gaviota reidora, gaviota de audouin, gaviota picofina, gaviota cabecinegra, pagaza piconegra, charrán común, charrancito común y charrán patinegro. En total, unas 1.600 parejas que hacen su vida ajenas al tránsito de veraneantes y excursionistas gracias a que el flujo humano se concentra sobre todo en las playas y el área de los lodos. Tampoco acceden a las lagunas de Salinera Española, 500 hectáreas cerradas a los visitantes –más de la mitad de la superficie total del parque–, donde se desarrolla el proceso de la producción de sal y que suponen un refugio tranquilo y seguro para las aves.

Tan tranquilo y tan seguro, pese a la evidente cercanía de viviendas y hoteles, que durante los últimos años se han incrementado las poblaciones de la mayor parte de las especies y se han establecido otras que estaban ausentes o habían desaparecido del parque, como las gaviotas de audouin, cabecinegra y picofina, y el charrán patinegro.

La invitación de la Consejería de Presidencia y de Salinera Española, aprovechando la visita de control de un técnico de Medio Ambiente, es una oportunidad irrechazable para entrar en este espacio vedado, algo así como la ‘zona cero’ del parque regional puesto que esta actividad industrial, que iniciaron los cartagineses, es inseparable del entorno natural: «Se ha producido una simbiosis en la que el paisaje, las manifestaciones de flora y fauna, son consecuencia de la actividad salinera, y esta actividad se ha podido desarrollar por las especiales características del medio físico de este lugar», explica Gustavo Ballesteros, coordinador del Proyecto LIFE de la malvasía cabeciblanca en la Región y especialista en avifauna asociada a humedales.

«Las características del medio físico de los estanques y motas salineras, así como las actuaciones de conservación tuteladas por la Consejería de Presidencia en colaboración con Salinera Española, permiten que año tras año un elevado número de aves acuáticas se reproduzcan en las salinas», explica el técnico de Medio Ambiente, quien destaca la reproducción «de cinco especies de aves acuáticas que tienen relevancia en el contexto nacional, como el charrán común, que representa el 11-12% de la población nacional, el charrancito común, cuya presencia supone entre el 6% y el 7% del total de parejas que crían en España, y la pagaza piconegra, con el 2-3 %».

Nidos, huevos y pollos

Emociona adentrarse en las motas de las lagunas salineras, donde hay que ir pendiente del suelo para no pisar nidos, huevos o pollos, mientras el técnico avanza con rapidez colocando anillas. «Llevo aquí veinte años y sigo flipando», afirma Gustavo Ballesteros cuando percibe el asombro de periodista y fotógrafo, que no saben dónde posar la mirada ante el panorama que se abre ante sus ojos: una barra de tierra de apenas tres metros de ancho cuajada de nidos de diferentes especies; unos, con los huevos intactos o eclosionando; y otros con los pollos acurrucados, bolitas de plumón que antes de un mes estarán volando.

Ni rastro de los flamencos, la que pasa por ser la especie-emblema del parque regional, que sin embargo no nidifica en él. Los flamencos permanecen en las salinas casi todo el año, pero cuando llega el periodo de cría se desplazan al Delta del Ebro (Tarragona), la laguna de Fuente de Piedra (Málaga) o la Camarga (Francia).

Entre los molinos de Quintín y la Calcetera se encuentra la mota en la que se ha asentado una colonia de gaviota de audouin, una de las joyas del parque por la escasez de esta especie, que llegó a darse por extinguida en la Región. Ahora hay 135 parejas, todas con huevos y pollos en sus nidos, lo que indica que se encuentran a gusto en su nuevo hogar. Transitando de una mota a otra es posible contemplar lo que los ornitólogos denominan ‘distraction display’: cuando un ave sale a tu encuentro y llama tu atención mientras se desplaza en la dirección contraria a donde tiene el nido, en un intento de protegerlo.

Agua, sal, arena y una mínima cobertura vegetal. Aves tan valiosas como charranes comunes y patinegros, chorlitejos patinegros y pagazas piconegras no necesitan más: ponen su nido en el suelo, sin protección alguna, y allí sacan adelante a su prole.

El peligro de la patiamarilla

La única amenaza que pone en peligro a los polluelos durante el periodo de cría es la gaviota patiamarilla, una especie oportunista y depredadora que hay que mantener a raya para garantizar la conservación del resto de la avifauna. El personal del parque se ve obligado a desmantelar entre 800 y 900 nidos de gaviotas patiamarillas al año, desde el año 2000, para mantener a las 210 parejas actuales en zonas menos sensibles del espacio natural: donde se establece una patiamarilla –la gaviota más grande y común, cuya presencia es ya frecuente en el interior de la Región– no anidan otras especies.

No hay más depredadores en el parque por la alta salinidad del entorno, lo que favorece la alta productividad de la nidificación: «Aquí no llegan los gatos ni las ratas, ni tampoco hay zorros ni jabalíes», señala Gustavo Ballesteros. No sucede lo mismo en otras salinas de la Región, como Marchamalo (La Manga) y Rasall (Calblanque), donde sí existe una alta depredación en los nidos.

El parque regional cuenta con la total colaboración del personal de Salinera Española: 65 empleados perfectamente concienciados de la importancia del espacio natural en el que se asienta esta actividad tradicional.

Salinera Española es un ejemplo claro de desarrollo sostenible puesto que no altera el normal desarrollo de los procesos ecológicos del parque regional; su actividad no solo está vinculada a este espacio natural, sino que de alguna manera lo ha configurado tal y como hoy lo apreciamos desde que comenzó la explotación con un incipiente carácter industrial de las tres primeras salinas, hace cuatro siglos, que más tarde se unieron en una única propiedad sobre la superficie de una antigua laguna. La industria salinera fue propiedad de la Corona de España hasta 1869, año en el que fue adquirida por el empresario Manuel García Coterillo.

«Es imposible separar y, por tanto gestionar de forma independiente, las tramas paisajísticas y ecológicas de las tramas socioeconómicas; el conjunto es una creación específica indivisible, ya que ninguno de estos valores existiría por sí mismo», subraya Gustavo Ballesteros, quien resalta también el «elevado grado de entendimiento entre los gestores de la explotación salinera y la administración regional responsable de la gestión del parque».

Las salinas de Patnia de los romanos

Las salinas de San Pedro son una explotación muy moderna y tecnificada y ligada estrechamente a la conservación del espacio natural. Tres artesanos salineros gestionan esta compleja red de lagunas, separadas entre sí por diques o motas, en la que se lleva a cabo el proceso de extracción de sal desde la época cartaginesa –después, los romanos llamaron a este enclave salinas de Patnia–. El agua se bombea desde el exterior para que haga un recorrido de varios kilómetros y vaya ganando grados de salinidad. El caudal pasa por los calentadores de cabecera (charcas de poca profundidad donde el agua se calienta y crían las aves) antes de terminar en los estanques cristalizadores, donde se recolecta finalmente la sal.

¿Alguien por ahí visita de vez en cuando el Parque Regional de las Salinas y le apetece compartir su experiencia?

Vídeo pinchando en este enlace.

(Publicado en 'La Verdad' el 17 de junio de 2012)
Comentarios (9)Add Comment
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escrito por Moncheri, junio 17, 2012
Yo visito de vez en cuando las Salinas (sobre todo NO en agosto). Mis felicitaciones a esas personas que trabajan para mantenerlas. Y me refiero a los currantes, salineros, biólogos, voluntarios, ambientólogos, etc. A los que cobran una miseria y están despidiendo de sus empresas. Mi abrazo desde aquí.
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escrito por Pepebirding, junio 17, 2012

Gracias por el reportaje, voy a menudo e intuyo la gran riqueza de aves, pero lógicamente no he podido pasar a la zona de Salinera, me parece normal que esté cerrados los visitantes. Chapó a esta industria y al personal del parque que hace posible esta maravilla.
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escrito por Fulgen, junio 17, 2012
Yo he visitado este parque por las noches (como es lógico) y también otras salinas.

Su biodiversidad se queda en la mitad... si solo vamos de día. Deberíamos conocer más lo que albergan por la noche.

Un saludo
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escrito por Sara, junio 17, 2012

Guau, mil veces he ido y no imaginaba el tesoro en forma de aves acuáticas que esconden las Salinas. Gracias Miguel Angel y un besazo!
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escrito por Sara, junio 17, 2012

Guau, mil veces he ido y no imaginaba el tesoro en forma de aves acuáticas que esconden las Salinas. Gracias Miguel Angel y un besazo!
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escrito por Sergio Eguía, junio 18, 2012
Mi enhorabuena para Gustavo, Salinera Española y, especialmente para los 3 Salineros. Su entrega y buen hacer han favorecido que ahora las Salinas tengan tanto bicherío. Lástima que no haya muchos más Gustavos dedicados como él a otras especies u otros Espacios de nuestra maltrecha Región.
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escrito por Marco, junio 18, 2012
Sergio, hay más "gustavos", bastantes personas que se dedican a las especies y espacios de la Región, lo único es que nadie los conoce. No obstante coincido contigo, deberían ser muchos más, el triple o el cuadrúple como mínimo, pero me da la impresión de que nuestros políticos no piensan lo mismo...
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escrito por CORAL FERNANDEZ, junio 20, 2012
ES UN SITIO PRECIOSO,A VECES HE ESTADO POR ALLI CAMINANDO, ;)
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escrito por Eugenio, junio 25, 2012
Fulgen, eso de ir por la noche no se yo... Bueno acompañado con varias personas vale, pero solo paso. Además si vamos contigo seguro que aprendemos algo nuevo, ya que los murciélagos son los grandes desconocidos de nuestra fauna

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