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«La crisis que tiene que preocuparnos de verdad es la ambiental. A los científicos se nos escucha muy poco»
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20.11.11 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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José Antonio Sánchez Zapata, fotografiado el jueves en un jardín del barrio murciano de Vistabella. :: NACHO GARCÍA / AGM

El biólogo murciano José Antonio Sánchez Zapata ha sido seleccionado por el Ministerio de Medio Ambiente para desarrollar la Ley de Patrimonio Natural

El tipo que les observa desde la fotografía con curiosidad científica atrapará diez cóndores en la Patagonia argentina durante los próximos días. Tender una emboscada a estas aves descomunales con una carroña y una red para instalarles radiomarcadores es la rutina profesional inmediata del biólogo José Antonio Sánchez Zapata, –«murciano nacido en Orihuela», se define él mismo, 43 años, casado, una hija–, que ha sido incluido por el Ministerio de Medio Ambiente en el grupo de cien expertos que asesorarán en las estrategias de conservación de especies amenazadas y las directrices de la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad. Investigador de primerísimo nivel –de los que publican en ‘Nature’ y ‘Science’, para entendernos–, es una referencia en el estudio de poblaciones y comunidades de vertebrados en ecosistemas semiáridos y promotor de importantes estudios sobre las rapaces y los mamíferos del sureste desde la Universidad Miguel Hernández de Elche, donde es profesor titular de Ecología. Imposible no contagiarse del optimismo y el buen rollo que destila a todas horas pese a la dureza de algunos de sus mensajes, que transmite con la misma amabilidad con que se maneja por la vida, junto con una sonrisa permanente y un pelo indomable que se cortó para la entrevista.

–¿Por qué necesitamos una Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad? ¿En qué consiste?

–Necesitamos una ley para reforzar las estrategias de conservación porque tenemos compromisos adquiridos con la sociedad española y también a nivel internacional desde la Cumbre de Río. Y en el contexto europeo nos toca legislar esos programas.

–¿Cuál va a ser su papel dentro de la estrategia de conservación de especies amenazadas?

–Yo asesoraré en los programas de conservación de aves necrófagas, que es un grupo amplio y en el que España tiene una responsabilidad especial porque acoge a más del 90% de las poblaciones de todos los grandes carroñeros europeos.

–Buitres, alimoches y quebrantahuesos...

–Eso es. Y también participo en las estrategias de especies raras ligadas a humedales, como la focha moruna y la malvasía cabeciblanca [para asesorar en este programa también han sido seleccionados el murciano Gustavo Ballesteros y el alicantino residente en Murcia Marcos Ferrández, voluntario de ANSE].

–Hay quien piensa que es una frivolidad destinar recursos económicos a salvar la vida de un pato. ¿Qué les diría?

–Les diría que esas especies raras representan la rareza de esos espacios; conservar la naturaleza es conservar el futuro, y en estos momentos de crisis económica hay que recordar que la crisis más importante que estamos padeciendo, la que subyace bajo todo el sistema y que más debe preocuparnos, es la crisis ambiental, a la que tendrán que enfrentarse sobre todo nuestros hijos y nuestros nietos. Yo diría que la crisis económica es solo un pálido reflejo de la crisis de la naturaleza, que es con la que tendremos que luchar en las próximas décadas.

–Me da que esa crisis no se resuelve con un cambio de gobierno o inyectando capital en los mercados...

–Si queremos tener futuro como raza humana en el planeta tenemos que pensar en esa crisis ambiental: lo que estamos viendo responde por un lado a esa tentación de gastar lo que no tenemos, aun cuando no nos suponga grandes beneficios, y por otro a la tentación de buena parte de la sociedad de acumular recursos, en este caso dinero. La crisis ambiental va en esa línea: tenemos que empezar a pensar que no podemos consumir tantos recursos naturales ni tampoco podemos dejar que se acumulen en unas pocas manos. También me gustaría llamar la atención sobre proyectos tremendamente disparatados como aeropuertos que no tienen aviones y se cierran, o grandes líneas de tren sin pasajeros: los únicos que han luchado en este país contra estos absurdos, contra la inutilidad y el impacto ambiental de algunas obras, han sido los grupos ecologistas y los científicos.

–¿No se sienten escuchados los científicos en España?

–Creo que sería bueno que nos escuchasen un poquito más. Se agradece que el ministerio haya contado con algunos de nosotros para estas estrategias de conservación de biodiversidad, pero a veces uno se siente un poco infrautilizado, no solo por el tiempo y el esfuerzo que dedica individualmente el investigador, sino por el dinero que ha invertido en nosotros la sociedad, desde el más modesto trabajador al empresario más grande. Se echa de menos que no te llamen más a menudo, no para tomar decisiones, porque eso corresponde a los políticos, pero sí al menos para obtener información y opinión.

–¿Y en la Región?

–La situación no es muy distinta. En general se nos usa poco. Quizá haya también cierta incapacidad por parte nuestra de acceder a los organismos de decisión, pero lo cierto es que no nos consultan.

–¿Cuida España su biodiversidad como debe?

–La situación es muy paradójica: si hiciésemos un ránking sobre los campos de la ciencia en que los españoles somos buenos nos sorprenderíamos, porque buena parte del dinero destinado a investigación básica se invierte en temas relacionados con las ciencias biomédicas, la bioingeniería y la biología molecular, y en esas disciplinas estamos siempre entre los puestos trece y quince a nivel mundial. Curiosamente, el campo en el que más nivel científico tenemos es la biología de la conservación; somos una potencia mundial en el estudio del funcionamiento de la naturaleza y los ecosistemas, pero estamos en un puesto muy lejano con respecto a la aplicación de esas medidas. Tenemos mucha información sobre la biodiversidad, sabemos qué tenemos que hacer para conservarla, pero aplicamos poco ese conocimiento.

–España es el país con la mayor biodiversidad de Europa y parece que no somos capaces de convertir esa virtud en un producto económico. ¿Se puede o se debe hacer?

–Se puede y se debe hacer. Tenemos un activo ambiental impresionante, no hay ningún país europeo que ni de lejos se pueda acercar a España, y nosotros deberíamos ser los primeros en ponerlo en valor. Curiosamente, lo que hacemos a veces es todo lo contrario, porque nos oponemos a estrategias que contribuyen a proteger ese patrimonio. No sé si se debe a que fuimos de los últimos países en subirnos al carro de la Unión Europea y estábamos muy necesitados de cierto crecimiento y modernización, pero con el resultado absurdo de que ahora somos el país con más kilómetros de tren de alta velocidad y más aeropuertos, sin que eso sea eficiente y a costa de perder un patrimonio natural que no tiene nadie, y que tendrá un valor creciente porque son recursos cada vez más escasos a nivel mundial. Creo que buena parte de nuestra estrategia de futuro debe pasar por conservar la naturaleza.

–La Región de Murcia, junto con Madrid, es la única comunidad española que no ha aprobado ni un plan de gestión de especies amenazadas. ¿Cómo lo ve?

–Esto es dramático. En Murcia se aprecia desde hace tiempo un parón de la Comunidad Autónoma en las estrategias de conservación de especies y espacios naturales, que se tendrá que resolver porque esta primavera se acaban los plazos para aprobar los planes de gestión de la Red Natura 2000, de las ZEPAs y de los LICs. Es un retraso injustificable. Da la sensación de que, siendo una región tremendamente rica en valores, solo los protegemos cuando sentimos la presión de la Unión Europea en forma de amenazas o sanciones económicas. Parece que conservamos, no porque estemos convencidos de que tenemos que hacerlo, sino porque nos obligan a ello, y es lamentable.

–Los colectivos ecologistas se quejan de que la gestión del medio ambiente en la Región va a menos, tanto en aplicación de recursos como en gestión política. ¿Lo comparte?

–Sí, está claro que han adelgazado algunos sectores dentro la Administración, y uno de ellos es el que corresponde a la conservación de la naturaleza. Ahora mismo la actividad está casi estancada, como si no hubiera un pulso ambiental, e insisto en que habrá que resolverlo pronto porque apremian los plazos para cumpliar las directrices de la Unión Europea.

–¿Qué medidas urgentes tomaría para mejorar la situación del medio ambiente en la Región?

–Quizá la primera medida sería dotar de un contenido normativo nuestra red de espacios naturales, y no solo porque sea un requisito desarrollar esosplanes de gestión. Y no hacer una política de mínimos, sino plantear la viabilidad de esos espacios naturales a medio y largo plazo teniendo en cuenta posibles cambios de uso del suelo y construcción de infraestructuras, de forma que pueda garantizarse su futuro. Y vinculado a esto, ilusionar a la gente: que esto no hay que hacerlo por obligación sino por devoción, para que podamos legarlo a las nuevas generaciones como un valor de futuro. También es necesario que el criterio de protección del medio ambiente impregne el resto de políticas relacionadas con el uso del territorio, para que tenga peso a la hora de tomar decisiones sobre infraestructuras o nuestras actividades agrícolas e industriales, porque actualmente se ve la naturaleza como un estorbo. Hay que remar a favor, no en contra.

–¿Es un buen momento para la biodiversidad, o vamos a menos?

–Los momentos de crisis tienen algunas ventajas, como la menor construcción de infraestructuras, algunas de ellas absurdas. La nueva red de autovías de la Región, por ejemplo, hacía inviable la conservación de numerosas especies que necesitan desplazarse. Pero hay otras desventajas, como que hay menos inversión en investigación de las especies y los ecosistemas, en educación ambiental, divulgación... Lo ideal sería que la crisis nos sirviera de reflexión y pensáramos un poco más allá. La mayor parte de la gente no se preocupa por la crisis ambiental, aunque los científicos llevan años avisando. Ya está aquí y tendrá efectos más devastadores que esta crisis financiera.

–¿Ha seguido la campaña electoral? De medio ambiente y ciencia no se ha hablado nada...

–Es lamentable que las grandes formaciones políticas no lo incluyan como una reflexión necesaria. En el discurso diario se habla de innovación, de I+D, pero a la hora de la verdad se olvidan. Nos estamos poniendo una venda en los ojos que quizá sirva para resolver problemas a corto plazo, pero no incluir la ciencia y el medio ambiente en las políticas básicas es un gran error.

–¿Son el medio ambiente y la investigación asignaturas maría para los políticos, entonces?

–De alguna manera sí; por desgracia, hasta bromean con ello. Se puede ver en los programas y ha quedado claro en los debates.

–¿Sospecha que la crisis económica puede ser una excusa para seguir relegando el medio ambiente en la agenda política?

–Debería ser una oportunidad para traerlo a primer plano, porque buena parte de los errores que nos han llevado a esta situación fueron denunciados por conservacionistas y científicos, y precisamente en estos momentos siguen sin ser escuchados. En lugar de servir para legitimar esas voces, la crisis las ha arrinconado más.

–¿Cómo encontrar el equilibrio entre la protección de los espacios naturales y el desarrollo? ¿Eso lo estudian también los científicos?

–Lo intentamos: cada vez se relaciona más la información medioambiental con la socioeconómica, pero cuanto más complejo es el sistema más difícil es hacer predicciones. Lo sabemos los ecólogos y lo saben los economistas, pero no se puede separar la conservación de los espacios naturales y las especies de las actividades humanas.

–Con la que está cayendo, ¿ve posible que el lince regrese a los espacios naturales murcianos, o es un brindis al sol de nuestros políticos?

–Es una utopía que debe servirnos para poner de manifiesto la desconexión entre las distintas políticas de la Administración. Por un lado, se pretende reintroducir una especie que es un icono mundial de la conservación, que se alimenta casi exclusivamente de conejo, y la misma consejería promueve órdenes para perseguir al conejo como plaga en casi todo el territorio de la Región, lo que es una contradicción. El lince nos sirve como espejo que refleja estas contradicciones. ¿Queremos dejar a nuestros hijos y nietos una Región donde no tengan la posibilidad de sobrevivir especies como el lince?

–¿Están en buen estado nuestras aves rapaces? ¿Por qué son tan importantes?

–En general las aves han servido de foco en la conservación por un aspecto casi casual, y es que desde hace tiempo existe información de cierta calidad sobre sus poblaciones. Por eso las primeras directivas de conservación a nivel europeo se centraron en las aves, y particularmente en las rapaces, porque son más escasas.

–Se supone que las poblaciones de necrófagas (buitres y quebrantahuesos) aumentarán con la nueva ley que permite depositar cadáveres de reses en el medio natural...

–Esto ha sido una lucha importante de muchos años. Era una situación absurda que los cadáveres de ganado criado de forma extensiva en las sierras de Segura y Cazorla tuviesen que ser incinerados a cientos de kilómetros de la montañas, mientras que a los buitres había que alimentarlos con pollos y cerdos criados en granjas. Ese sinsentido se corrige en parte con las resoluciones que hizo la Unión Europea en 2009 y 2010 y con el decreto del Gobierno que tendrá que ser adaptado por las comunidades autónomas. Este asunto ejemplifica el valor de la naturaleza en momentos de crisis: los buitres nos proporcionan lo que denominamos un servicio ecosistémico, porque eliminan de forma gratuita los cadáveres, que son posibles focos de infección. Eso lo habíamos sustituido por un sistema de recogida e incineración que nos cuesta un montón de dinero y encima es contaminante. Los bosques hacen también un gran trabajo que no computamos en el Producto Interior Bruto.

–¿Arrui sí o arrui no?

–El Catálogo de Especies Exóticas e Invasoras, más que indultarlo, lo ha amnistiado. Es un tema complejo: yo soy partidario de reducir sus poblaciones y exterminarlas en algunos lugares, lo que no es sencillo porque ocupa ya miles de kilómetros cuadrados, sobre todo entre Murcia y Andalucía. Habría que tender a disminuir progresivamente sus poblaciones, de forma que localmente se puedan ir produciendo extinciones para que otras especies de ungulados que sí son autóctonas y cumplirían un papel ecológico similar, como la cabra montés, fuesen aumentando su área de distribución. Esa sería la estrategia más razonable a largo plazo.

–¿Qué proyecto de investigación le lleva a Argentina la semana que viene?

–Es un proyecto sobre la evaluación de las poblaciones de cóndor andino que financia la Fundación BBVA y que coordina el CSIC y la Estación Biológica de Doñana. Participan también biólogos argentinos, y yo por parte de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Es un ave gigantesca de la que se sabe muy poco y cuyas poblaciones han ido disminuyendo progresivamente, aunque aún se mantiene en buenas condiciones en la Patagonia, que es donde vamos a trabajar nosotros por segundo año. Vamos a marcar algunos individuos con emisores para conocer sus movimientos, dónde nidifican y cómo explotan el territorio en función de la abundancia de alimento.

Feliz entre lobos

Toni –así le conoce todo el mundo– Sánchez Zapata es doctor en Biología, premio extraordinario de doctorado por la Universidad de Murcia y director de varias tesis doctorales. Ha publicado más de 50 artículos en revistas internacionales de impacto sobre ecología, biología de la conservación, zoología y ciencias multidisciplinares, incluidas las prestigiosas ‘Nature’ y ‘Science’, y ha sido investigador principal en diversos proyectos de I+D financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovación. También participa en proyectos financiados por entidades privadas como Bancaja y la Fundación BBVA, cuyo trabajo de campo le ha llevado de los espacios naturales murcianos y alicantinos a Mauritania, Mali, la Patagonia, Kazajistán y Australia. Es experto en analizar el balance coste-beneficio de los recursos empleados en la conservación, los conflictos entre las políticas de sanidad animal y la conservación de los carroñeros, investigaciones que ha plasmado en decenas de trabajos en revistas y libros de divulgación científica. Si se pierde hay que buscarle en el pantano de Santomera, en Cabo de Gata, en la Sierra de Segura o en su casa de las montañas de León, donde es feliz –¡un poco más!– estudiando a los lobos.

(Publicado en 'La Verdad' el 20 de noviembre de 2011)
Comentarios (15)Add Comment
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escrito por fuenteprimaria, noviembre 20, 2011
¿Deberíamos saber que ayer pasó por Murcia un convoy con un gran transporte nuclear? Aquí puedes verlo en plena A-30 a su paso por la ciudad de Murcia: http://fuenteprimaria.blogspot.com/
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escrito por Vegeve, noviembre 20, 2011
No me puedo creer!
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escrito por Vegeve, noviembre 20, 2011
Muy buena la entrevista Miguel Ángel
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escrito por Eugenio, noviembre 20, 2011
Créanme, que este hombre forme parte de ese grupo de expertos, es toda una garantía. Un gran biólogo y científico y mejor persona.
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escrito por Eugenio, noviembre 20, 2011
Hice el anterior comentario antes de leer el artículo, así que decir que también me alegro por Gustavo y Marcos. La calidad científica está asegurada. Ahora nos tocará esperar a que dicha ley se cumpla, que eso en este país es todavía una asignatura pendiente
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escrito por Ulises, noviembre 20, 2011
Este hombre no es solo un buen investigador sino que además es un ejemplo de honestidad y de verdadero amor por la naturaleza. Gracias por enseñarme el amor por los lobos. Un abrazo!!!
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escrito por Asombrado, noviembre 20, 2011
Claro que sí, dile tú a un padre de familia que acaba de ser desahuciado y que no tiene con qué alimentar a sus hijos que de lo que se tiene que preocupar de verdad es de la crisis ambiental...
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escrito por M. A. Ruiz, noviembre 20, 2011

Hola a todos, la verdad es que hacía tiempo que quería entrevistar a Toni Sánchez Zapata, un científico de primer nivel, y su nombramiento como asesor del Ministerio de Medio Ambiente me ha servido la ocasión en bandeja. Mañana podréis leer en el blog un post sobre Toni más personal. Creo que os va a gustar.

Un saludo!
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escrito por Periko, noviembre 20, 2011
Leer esta entrevista a Toni hoy es un oasis de esperanza en un día de penuria. Aun queda gente buena con muy buenas ideas.
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escrito por Álvaro Sixto, noviembre 20, 2011
Magnífica la entrevista, chapó por entrevistado y entrevistador...
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escrito por fuenteprimaria, noviembre 20, 2011
El espectacular transporte que ayer atravesó Murcia parece que no contenía más que un gran generador eléctrico para futuros parques eólicos en Jumilla. A pesar de que el vehículo principal mostraba una gran leyenda con la palabra "TRANSNUCLEAR" no parece correcto afirmar categóricamente que contenía material nuclear, como en un principio hemos hecho en http://fuenteprimaria.blogspot.com/ Disculpas si finalmente nos hemos equivocado, sobre todo a Miguel Ángel Ruiz y a "La Verdad" por haberlo difundido a través de este foro
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escrito por M. A. Ruiz, noviembre 20, 2011

Ningún problema, fuenteprimaria: sabía de qué se trataba, porque hemos publicado la foto hoy en La Verdad, aunque lo cierto es que podían quitar el cartelito.

Saludos.
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escrito por fuenteprimaria, noviembre 20, 2011
El cartelito parece que alude al llamativo nombre de la empresa transportista. El fallo, sin duda, es mío, y más por llevar ya un rato en esto del periodismo y haber cometido un error de principiante. Saludos y gracias por la inmerecida comprensión.
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escrito por David Sánchez-Fernández, noviembre 21, 2011
Toni habla con lenguaje sencillo, de la calle, de una problema que tenemos justo detrás de lo que ahora mismo a la mayoría de la gente, pero que sin duda, tiene una impotancia mucho mayor... Esto es así porque si la crisis financiera tiene dificil solución, la crisis de la biodiversidad es irreversible. Gracias Toni, eres un ejemplo para muchos de nosotros.
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escrito por Glocoru, noviembre 21, 2011
Muy buena entrevista, ojalá los políticos hicieran más caso de científicos así. El patrimonio natural es único y su pérdida es irreversible mientras que cualquier construcción realizada por el hombre es replicable en cualquier parte. Ojalá se den cuenta...

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