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Nos quedamos sin higos chumbos
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01.11.11 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Un agricultor muestra una palera afectada, ayer, entre Alcantarilla y Puebla de Soto. :: VICENTE VICÉNS / AGM

Agricultura deja en manos de los propietarios de paleras la lucha contra la plaga de la cochinilla. La Comunidad achaca la invasión a los «escasos» controles fitosanitarios en las fronteras

Guarden en la memoria como oro en paño ese ceremonial de abrir la nevera, pinchar un higo chumbo con cuidado y pelarlo seccionando primero los extremos y abriendo después un corte longitudinal para extraer la piel en una pieza. Que no se les olvide, digo, porque el futuro de este dulcísimo fruto de secano corre el riesgo de quedarse en un exquisito recuerdo por culpa de un diminuto insecto, la cochinilla, que está arrasando las paleras de la Región: la plaga ya afecta a 2.500 hectáreas en 18 municipios, según los datos aportados por la Consejería de Agricultura y Agua.

No hay quien pueda con esta invasión de pequeños insectos que forman en las hojas de las paleras una película blanquecina de textura algodonosa que termina secando la planta: todos los esfuerzos de la Consejería de Agricultura han resultado inútiles para contener el avance de la plaga, por lo que, a partir de ahora, la Comunidad Autónoma deja en manos de los propietarios de terrenos afectados la lucha contra la cochinilla (Dactylopius opuntiae).

El director general de Industria Agroalimentaria y Capacitación Agraria, Ángel García Lidón, recuerda que «en 2009 el Ministerio consideró establecida la plaga y dejó de destinar fondos para su erradicación, dada la escasa efectividad de las medidas aplicadas». En consecuencia, concluye, «las medidas de control deben ser adoptadas desde entonces por los propietarios de los terrenos donde se localizan las paleras, según establece la legislación vigente». La Consejería seguirá asesorando a ayuntamientos y particulares que necesiten apoyo técnico para hacer frente a la cochinilla; una plaga que, según la Comunidad Autónoma, se debe a los «escasos controles fitosanitarios en los puntos de entrada a Europa de material vegetal procedente de terceros países». El picudo rojo de las palmeras es otra lamentable consecuencia del comercio ‘de riesgo’ poco o mal controlado.

También recuerda Ángel García Lidón que el Servicio de Sanidad Vegetal de la Consejería de Agricultura gastó entre 2007 y 2008 un millón de euros –financiados a medias entre la Consejería y el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino– en trabajos de erradicación de la plaga en los municipios de Murcia, Alcantarilla, Ceutí, Molina de Segura, Santomera, Campos del Río, Las Torres de Cotillas y Lorquí, los términos municipales de la zona centro de la Región donde comenzó a hacer estragos el insecto (la cochinilla, originaria de América Central, fue detectada por primera vez en la Región hace cuatro años en el paraje murciano del Cabezo de la Plata).

Los tratamientos fitosanitarios realizados en los primeros focos detectados emplearon «materias activas de bajo impacto ambiental, debido a que las paleras estaban localizadas en zonas habitadas y en espacios naturales», explican fuentes de la Consejería de Agricultura y Agua. Pero fueron poco o nada efectivos.

Ángel García Lidón señala a este respecto que «la escasa efectividad de los tratamientos fitosanitarios dio pie a un plan de choque consistente en el arranque y enterramiento de las paleras afectadas», con el inconveniente de que «algunas paleras estaban situadas en zonas de difícil acceso, lo cual impedía la mecanización de las tareas y encarecía el coste de estas operaciones». Los propietarios de terrenos afectados, desde ahora, tendrán que hacer la guerra por su cuenta.

Los machos atraviesan las mosquiteras

Las colonias de la cochinilla se desarrollan bajo una capa protectora blanca de aspecto algodonoso. Las hembras tienen alas y se alimentan de la savia de la planta. Allí ponen sus huevos, de los que salen individuos inmaduros que, arrastrados por el viento, colonizan a su vez nuevas paleras. Cada hembra es capaz de tener más de 130 descendientes. Los machos carecen de aparato bucal. Los primeros indicios de su presencia en las paleras son pequeños abultamientos de color grisáceo, que corresponden a colonias de ninfas recién eclosionadas. Posteriormente emiten una serie de filamentos céreos, cambiando su apariencia en forma de pequeños núcleos algodonosos de forma esférica. Las paleras afectadas por esta plaga se van debilitando de forma paulatina conforme crecen las poblaciones de cochinilla, llegando incluso a secarse cuando la superficie foliar queda recubierta por la capa algodonosa, impidiendo la fotosíntesis. Esta plaga también causa molestias en los núcleos de población, ya que los machos voladores, que se sienten atraídos por las fuentes de luz, pueden atravesar incluso las mallas mosquiteras de las ventanas de las viviendas.


 (Publicado en 'La Verdad' el 1 de noviembre de 2011)
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