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¡Los polluelos no se tocan!
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02.06.11 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Pollo de cigüeñuela común, dando sus primeros pasos.

La Comunidad pide que no se recojan pollos de los espacios protegidos: no se han caído del árbol, están aprendiendo a volar

Hay sonidos que enternecen al tipo más duro del mundo: un ‘pío, pío’ nervioso tiene la capacidad de ponernos en guardia y sacar el Superman que todos llevamos dentro, sin darnos cuenta de que recogiendo ese polluelo que nos encontramos desamparado –ojo, sólo supuestamente– no sólo no le estamos haciendo un favor, sino que le estamos condenando a una muerte segura.

Pues eso mismo está ocurriendo durante estos días, en plena temporada de cría: que excursionistas y paseantes se encuentran por el campo pollos y juveniles y se los llevan a sus casas por el placer de intentar criarlos ellos mismos o porque piensan que se han caído de los nidos.

Otros los llevan al Centro de Recuperación de Fauna de El Valle, donde cada año por estas fechas reciben decenas de polluelos por los que no pueden hacer nada, una vez sacados fuera de su medio natural, según explicó ayer a ‘La Verdad’ el director general de Patrimonio Natural y Biodiversidad, Pablo Fernández.

Y es que esos polluelos ni se han perdido ni les ha pasado nada malo: simplemente dan sus primeros pasos fuera del nido, comienzan a relacionarse con su entorno y aprenden a volar. En muchos casos, y aunque no nos percatemos, esos pollos que nos llevamos imprudentemente están siendo observados atentamente por sus padres.

Gorriones, mirlos, golondrinas y vencejos acaban sus días en una caja de cartón, pero el problema se agrava cuando los pollos se recogen en espacios protegidos donde crían especies en peligro de extinción, con los nidos construidos en el suelo y con unos hábitos alimenticios muy especiales. Es el caso de las aves limícolas y charranes que viven en los humedales del entorno del Mar Menor, sobre todo en el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar.

¿Qué hacer entonces ante el desvalido ‘pío, pío’ de un polluelo? Nada. Simplemente dar un rodeo y dejar que la naturaleza siga su curso.


 (Publicado en 'La Verdad' el 2 de junio de 2011)
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