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Sabemos por dónde andas, calderón
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06.04.11 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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La antena recién prendida se aprecia en la aleta dorsal del calderón común. Al fondo, el monte de Galeras (Cartagena). :: PEDRO GARCÍA / ANSE

El seguimiento por satélite de tres de estos cetáceos permitirá estudiar sus poblaciones entre Cartagena y Gibraltar. Uno de los mamíferos marinos fue marcado por Anse el jueves en Cabo Tiñoso

Emergió para tomar aire frente a la mole inmensa de Cabo Tiñoso y notó un picotazo seco en su aleta dorsal. ¡Zas! Marcado. El reluciente ejemplar de calderón común dejó de ser un gregario dentro de la manada que se mueve entre Cartagena y el Golfo de Vera para convertirse en protagonista de un estudio científico pionero en el Mediterráneo en el que colabora la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse).

El marcaje con un chip de tres cetáceos -en Cabo Tiñoso, y también en el Estrecho y el Mar de Alborán- facilitará su seguimiento por satélite para conocer mejor sus costumbres y trazar un mapa de sus movimientos en las costas murciana y andaluza. Las señales que emiten las pequeñas antenas sujetas a sus cuerpos con una flecha permitirán saber con precisión dónde se encuentran, cuáles son sus rutas migratorias, a qué velocidad se desplazan y también a qué profundidad se alimentan. Los científicos de la Estación Biológica de Doñana y de Conservación, Información y Estudio de los Cetáceos (CIRCE) podrán por fin completar el complejo puzzle vital de estos inteligentes animales, y comparar los datos recogidos de los distintos ejemplares. ¿Hasta dónde llegará el calderón marcado en Cartagena, qué nuevos territorios explorarán los que recibieron la antena en el Estrecho y Mar de Alborán? ¿Se cruzarán sus manadas en algún punto de las costas del Sureste de España? ¿Entrarán en contacto los grupos, se relacionarán entre ellos?

Los científicos tienen un mes para contestar a estas incógnitas, ya que éste es el tiempo máximo durante el cual estará operativa la antena que envía la señal de posición. El objetivo último de este proyecto de investigación, que tiene un presupuesto de 130.000 euros, es conocer con exactitud cuáles son las áreas más frecuentadas por los cetáceos para elaborar planes de conservación. Se trata de elaborar un mapa que recoja los movimientos de estos mamíferos para, por ejemplo, evitar en lo posible su colisión con grandes buques en zonas de denso tráfico marítimo, un peligro al que se enfrentan a diario en el Estrecho, donde circulan cientos de mercantes.

Sin daños para el animal

«El marcaje por satélite de cetáceos constituye una herramienta de trabajo largamente soñada por muchos de los que venimos realizando seguimiento de las poblaciones de delfines en las costas europeas y mediterráneas», explica Pedro García, director de Anse. «Ha sido necesario esperar varios años hasta que los norteamericanos han depurado la técnica para lograr implantar estos dispositivos de localización sin ocasionar daños a los animales y a un coste razonable, y contar con la colaboración y apoyo de otras organizaciones y entidades financiadoras que lo hicieran posible, al menos para una de nuestras especies de mayor relevancia: el calderón común».

El proyecto de seguimiento de los tres calderones y el estudio de la información recogida se prolongará hasta final de año; los científicos quieren aplicar después esta metodología a otras especies de cetáceos, como las orcas, los cachalotes y los rorcuales comunes -estas dos últimas especies con presencia en las costas de la Región-. «En el caso del rorcual común se conoce que cruza desde el Mediterráneo al Atlántico durante el verano y a la inversa durante el invierno, pero no cuáles son las zonas a las que va», explican fuentes de CIRCE, y acerca de los cachalotes se pretende averiguar si llegan al Estrecho desde el Mediterráneo «o si, por el contrario, también proceden del Atlántico».

En el litoral de la Región pueden contemplarse con relativa abundancia diferentes especies de cetáceos, como delfines comunes, listados y mulares, calderones comunes y grises y, de forma más esporádica, otras de gran tamaño como el cachalote y el rorcual común, según recordó ayer Anse en una nota de prensa. La presencia de poblaciones de delfín mular justificó en su día que la mayor parte de las costas del sur de la Región estén declaradas como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) por la Unión Europea.

Algunos mamíferos marinos encuentran en las costas del Sureste español un lugar ideal para reproducirse y alimentarse: «El área geográfica que abarca las aguas del litoral de la Región de Murcia y el denominado Golfo de Vera constituyen una zona de gran importancia para el calderón común, muy probablemente debido a la presencia de cañones submarinos que surcan la plataforma continental, en general corta y con elevada pendiente, y en los que encuentra abundante alimento en forma de calamares y peces de profundidad», explica la Asociación de Naturalistas del Sureste, con una amplia trayectoria en el estudio de la fauna marina y la divulgación de los valores naturales de las aguas de la Comunidad Autónoma a bordo de su velero 'Else'.

«El marcaje por satélite permitirá obtener información importante para delimitar el área de distribución y campeo de los calderones de las costas del Sureste de la península ibérica, así como para averiguar el uso que hacen del territorio», añade Anse. Esta información complementará otros trabajos desarrollados por la Asociación de Naturalistas del Sureste en colaboración con la Sociedad Española de Cetáceos (SEC) y CIRCE, y con el apoyo de entidades como la Fundación Biodiversidad y la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, «que pretenden conocer lo mejor posible el tamaño y evolución de esta especie en la Región».

Los primeros datos emitidos por el calderón marcado en aguas de Cartagena reflejan una gran movilidad, ya que se desplazó hasta más allá de Carboneras (Almería) en menos de 48 horas.

El mayor de los delfines

El calderón común es el mayor de los delfines presentes en el litoral de la Región, ya que alcanza los 6 metros de longitud. Tiene una presencia permanente en las costas murcianas, donde forma grupos variables de unas pocas decenas de individuos, pero también pueden observarse grandes grupos de hasta 200 ejemplares, sobre todo en las estaciones de primavera y verano, coincidiendo con el nacimiento de las crías. Los calderones se encuentran en zonas de gran profundidad, preferentemente entre los 1.000 y los 2.000 metros.

Este proyecto cuenta también con la colaboración de la Sociedad para el Estudio de Cetáceos del Archipiélago Canario (SECAC) y es posible gracias al apoyo económico de la Fundación Biodiversidad, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y la Fundación Loro Parque.

Millas y millas de navegación hasta clavar el chip

No ha sido fácil marcar el calderón en aguas de Cartagena para su seguimiento por satélite: Anse necesitó varias salidas al mar y muchas millas de navegación hasta colocar la antena en la aleta del cetáceo, como cuenta Pedro García: «Tras la llegada del equipo de CIRCE y de la Estación Biológica de Doñana con el instrumental de marcaje zarpamos de Cartagena en un día magnífico. Avistamos el primer grupo pasada media mañana, desde la cofa del Else, a unas dos millas de distancia, por el costado de babor. Tras un periodo inicial de observación, y una vez que los animales se mostraron confiados con la embarcación, seleccionamos a un ejemplar macho, separado de crías y juveniles, al que realizamos una aproximación con la embarcación auxiliar para asegurar una distancia mínima que garantizara un solo disparo que permitiera una colocación perfecta de la marca de satélite y la recuperación de la flecha, con las menores molestias posibles. La marca se clavó en el centro de la aleta dorsal sin producirle ningún efecto negativo aparente. Tras un brusco movimiento inicial, el calderón recuperó su rumbo y velocidad inicial, y nadó junto a la embarcación auxiliar y el velero Else en varias ocasiones. A partir de ahí retiramos la embarcación auxiliar del agua y esperamos en el velero la recepción del primer envío de comunicación del satélite, que llegó en menos de una hora».


 (Publicado en 'La Verdad' el 6 de abril de 2011)
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