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Los últimos serranos
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11.03.11 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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‘Iberus campesinus’. :: J. L. C.

El exceso de recolección pone en peligro una especie de caracol endémica de los montes de Águilas y Lorca. La fundación Global Nature inicia una campaña informativa para evitar la extinción del ‘Iberus campesinus’

Caen cuatro gotas y salimos al campo a buscar caracoles sin caer en la cuenta de que podemos estar echando al cachulero los últimos ejemplares de ‘Iberus campesinus’, una especie de serrano endémica del sur de la Región. No se sabe cuántos quedan, puesto que no se ha hecho estudio alguno sobre sus poblaciones, pero sí que son cada vez más escasos en la ya de por sí restringida área donde aún se les localiza: en todo el mundo, sólo en algunas sierras de Águilas y Lorca (Mayorales, Carrasquilla y Almenara), y zonas cercanas de Almería.

El aspecto de este caracol, elevado recientemente a rango de especie por los científicos, es muy similar al ‘Iberus alonensis’, conocido genéricamente como ‘serrano’ o ‘serrana’: el ‘campesinus’ es quizá un poco más grande, aunque resulta difícil distinguirlos y, en cualquier caso, quienes los cogen en una jornada campestre para comerlos con tomate o incorporarlos a un arroz con conejo no saben ni que se trata de una especie diferente ni que está en peligro de desaparición.

Los caracoles se cogen indiscriminadamente, por tanto, sin tener en cuenta sus épocas de reproducción y por docenas. Quienes suben al monte a recogerlos suelen repetir el tópico de que «cada vez se ven menos serranos», sin caer en la cuenta de que es precisamente la extracción irresponsable de su medio uno de los factores que están contribuyendo a su esquilmación, junto con la alteración de su hábitat, los prolongados periodos de sequía, los incendios y los pesticidas.

Los ‘Iberus campesinus’ se localizan en pedrizas y vegetación de secano, como espartos, donde conviven con otras especies más abundantes, como los boquinegros (‘Otala lactea’), los chupaeros (‘Theba pisana’) o los judíos (‘Sphinterochila sps’). Global Nature, que desarrolla un proyecto de custodia del territorio en numerosas fincas particulares de las sierras de Águilas y Lorca donde se recogen estos caracoles, ha emprendido una campaña informativa para que los vecinos aprendan a distinguirlos y realicen un aprovechamiento responsable y sostenible: «Queremos que la gente sepa diferenciar la especie. No pedimos prohibir la recolección, sino que se les extraiga del medio de forma racional», explica Juan Luis Castanedo, director de esta organización conservacionista.

La campaña de información, que se iniciará a finales de este mes, consiste en charlas divulgativas en las asociaciones de vecinos de las pedanías ubicadas en las áreas de distribución de estos escasos caracoles, donde también se repartirán carteles y folletos.

La fundación Global Nature se apoya en el asesoramiento de la Universidad de Sevilla, que cuenta con expertos muy reconocidos en el estudio de gasterópodos. «En Andalucía nos llevan una gran ventaja en investigación, conservación  e incluso en cría en cautividad de especies amenazadas de caracoles», señala Castanedo, quien lamenta que las autoridades medioambientales desprecien el cuidado de especies poco mediáticas, como insectos, plantas o, en este caso, los humildes y típicos caracoles: «La mayor parte de la inversión en materia de conservación se destina a especies emblemáticas –carnívoros, rapaces, etc.–, quedando fuera de las inversiones públicas las especies de ‘fauna menor’ que, sin embargo, constituyen elementos valiosísimos del ecosistema semiárido del sureste español y son excelentes bioindicadores».

«Desaparecen poblaciones enteras de invertebrados endémicos», añade Castanedo, «sin que casi nadie se ocupe de ellos, excepto algunos investigadores de universidades y algunas organizaciones como la nuestra. Mientras las administraciones, y principalmente sus técnicos, no se conciencien sobre el valor de los invertebrados endémicos, esa problemática continuará», asegura.

Refugios en fincas particulares

La reproducción en cautividad podría ser una solución para conservar las poblaciones silvestres, opina Castanedo, «tanto para abastecer el mercado como para refuerzo de poblaciones. Uno de nuestros propietarios integrados en la red ya ha realizado una experiencia piloto de reproducción con relativo éxito». Global Nature ha instalado numerosos refugios para caracoles en su red de custodia de territorio; se trata de unas sencillas estructuras de piedras amontonadas donde los gasterópodos encuentran un lugar seguro en el que vivir y reproducirse.

Recolectar caracoles es una tradición muy arraigada en toda España que algunas comunidades han prohibido, como Aragón, por la recogida masiva de ejemplares para venderlos a bares y restaurantes, una práctica que no sólo esquilma las poblaciones, sino que también deteriora el medio natural.


 (Publicado en 'La Verdad' el 11 de marzo de 2011)
Comentarios (2)Add Comment
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escrito por alfonso, noviembre 26, 2011
hola quiero hacer un criadero de caracoles de serranas para la venta. Se puede hacer sin que me denuncien.
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escrito por M. A. Ruiz, noviembre 26, 2011
Hola Alfonso, tienes que informarte en las consejerías de Agricultura y Presidencia.

Un saludo!

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