Portada Noticias «Todo lo que gano me lo gasto en inventos y en patentes. Bueno, también tengo que alimentar a una familia muy grande»
«Todo lo que gano me lo gasto en inventos y en patentes. Bueno, también tengo que alimentar a una familia muy grande»
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13.12.10 - LA VERDAD
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El escritor Alberto Vázquez Figueroa, autor de ‘best sellers’ tan conocidos como ‘Ébano’, ‘Tuareg’ y ‘Manaos’.

Alberto Vázquez-Figueroa. Escritor, inventor y viajero. El autor de ‘Ébano’ y ‘Tuareg’ abre mañana en Murcia el ciclo CAM Aventura

Ya no cumple los 74, pero conserva los reflejos bien engrasados: contesta en cuestión de segundos el correo electrónico en el que se le solicita la entrevista, que propone mantener por teléfono sólo unos minutos más tarde, y atiende el móvil al primer timbrazo. Alberto Vázquez-Figueroa es una leyenda que ha vendido casi veinticinco millones de libros navegando en paralelo a los círculos literarios oficiales. Siempre a lo suyo, sacando un libro por año –«tengo que alimentar a muchos hijos», se defiende– y registrando patentes de inventos con los que lo mismo pretende limpiar de petróleo los océanos que fulminar una plaga de topillos. Durante la entrevista le llama varias veces al móvil un productor interesado en realizar un documental sobre su vida, algo que a él no le hace ninguna gracia. Poseído aún por la curiosidad, la aventura y los libros, y entregado con pasión al proyecto de solucionar la escasez de agua en el mundo con sus desalinizadoras AVF, mañana abre en Murcia el ciclo CAM Aventura.

– Toda una vida viajando y 50 años ya escribiendo novelas. ¿Qué ha aprendido sobre las personas durante todo este tiempo?

– (Carcajada prolongada) Nada, porque cada día se sorprende uno más. Me mandaron a África siendo un bebé, así que llevo ya setenta y tantos años dale que te pego para arriba y para abajo.

–Saca un libro por año, y algunos años incluso tres. Mantiene un ritmo de trabajo sorprendente...

–Bueno, hay que alimentar a una familia muy grande y pagar unas patentes muy importantes; lo que gano me lo gasto sobre todo en inventos y en patentes. Ahora he patentado un sistema por el cual la impresión de los libros va a gastar un 30% menos de papel. Durante 500 años los libros se han impreso de la misma manera, ahora igual que cuando Gutenberg. O sea, que de tres árboles que se destinaban a papel, ahora se va a ahorrar uno.

«Lo del Sahara, una canallada»

–¿Le duele lo que está ocurriendo en el Sahara, usted que pasó su infancia en ese desierto?

–Hombre, eso me parece una canallada por parte de España y por parte de Marruecos. Yo hace muchos años que no puedo ir a Marruecos; fui declarado persona non grata porque escribí mucho a favor del Polisario.

–Y sus libros están prohibidos allí...

–Totalmente prohibidos; a veces me cuentan que llegan escondidos dentro de una nevera, de un paquete... Pero no puedo arriesgarme a ir para que me metan en la cárcel y me pongan mirando a La Meca.

–¿Alguna solución?

–Es muy difícil. Allí hay fosfatos y petróleo, aunque no lo quieren sacar de momento porque está en aguas muy profundas.

–¿De dónde le viene este interés por la ingeniería y los inventos?

–Yo no he inventado nunca nada, lo único que tengo es sentido común. Hay que plantearse el problema y la solución lógica.

–¿Cuántas patentes tiene?

–Unas diez o doce. Me han costado mucho dinero, pero parece que la de los libros va a funcionar.

–¿Qué aprendió viviendo en el desierto?

–Lo aprendí todo. Los beduinos me enseñaron sobre todo a mirar. Yo tuve un padrino, el Caíd Manolo, que fue el fundador de la ciudad de El Aaiún, que me decía siempre: «Si quieres ser escritor, lo primero que tienes que hacer es aprender a fijarte, a ver aquello que los demás no ven. Luego aprenderás o no a escribirlo bien, pero si no te fijas en las cosas nunca serás un escritor». Hay que desviarse del camino principal y tomar los senderitos;normalmente te despeñarás por un barranco, pero otras veces llegarás donde no ha estado nadie. Lo importante es la mirada, ver cosas que no son normales. Eso es lo que sorprende a los lectores;si no lo haces así, te conviertes en un turista.

–Hablando del desierto: Murcia atraviesa periódicamente importantes ciclos de sequía. ¿Nos vamos haciendo a la idea?

–Yo, en cierta ocasión, ofrecí al Gobierno murciano la posibilidad de tener toda el agua que quisiera, porque tiene unos lugares magníficos para hacer desaladoras, uno de ellos La Muela, en Cartagena. Les salía casi gratis. Ydijeron que no, que sólo querían el agua del Ebro. Pero son cuestiones políticas y se empezó la casa por el tejado, iniciando el proyecto del trasvase en Almería, en el punto de destino, donde se supone que el agua llegaría al cabo de veinte años. En realidad no querían hacer el trasvase, sino sólo ganar cantidades ingentes de dinero. En esos tiempos el ministro de Medio Ambiente era Jaume Matas, con eso te lo digo todo.

–¿Tiene la culpa la codicia de que no avancemos?

–Hombre, tú lo ves. No hay más que abrir los periódicos y las seis o siete primeras páginas hablan de la corrupción, en todas las regiones de España, en la izquierda y en la derecha.

–¿Y esto lo ha visto usted en otros países, en otras culturas?

–En todo el mundo:corruptos ya eran los egipcios y los griegos. En Roma se compraban y se vendían los Papas. La corrupción es algo que va con el ser humano:dale un poco de poder y ya surge la corrupción. En una ocasión di una conferencia a todos los inventores de España, a petición del Ministerio de Industria, y les dije:cuando inventen algo, no se pregunten a quién beneficia su invento, sino a quién perjudica, porque del poder de esos a quienes perjudica dependerá que su invento funcione o no.

–Fue usted un escritor pionero en la preocupación por el medio ambiente...

–Claro, en los años sesenta escribí ‘Tierra virgen’, que fue la primera novela que se escribió sobre la ecología y la destrucción del Amazonas. Ahora está todo el mundo con la ecología, pero los ecologistas lo único que hacen es hablar;sólo palabrería.

–¿Por que nos empeñamos en cargarnos la naturaleza?

–Somos tontos.

–En ‘Siete vidas y media’ (2008) recrea su ajetreada vida como viajero, buceador, reportero de guerra, escritor... ¿en qué fase de su vida se encuentra ahora?

–Uno tiene que estar siempre inventando, si no te mueres. Yo tengo ya 74 años y cada día estoy pensando en hacer algo nuevo. El día que me retire a vivir de mis libros, ese día me muero de aburrimiento.

–¿Echa de menos bucear?

–Hombre, sí, ha sido una de las cosas más importantes de mi vida. Todavía, de vez en cuando, voy con algún amigo, pero tienes que ponerte un traje de goma, luego un chaleco hinchable, un profundímetro... Pareces un astronauta, más que un buceador. Yo agarraba el traje de baño, me tiraba al fondo y calculaba a ojo el tiempo que podía estar. Ahora hay una parafernalia para estar veinte minutos sumergido...

–Era todo más sencillo, pero más inseguro.

–Claro, yo estoy sordo de un oído por un accidente de buceo;entonces hacíamos de conejillos de indias.

–En la Región hay unos fondos magníficos para bucear.

–Sí, claro, he buceado bastante en Cabo de Palos e Islas Hormigas, cuando el mar estaba limpísimo y había muchísima pesca. Cuando yo estaba de profesor en el Cruz del Sur llevábamos una carta de pecios, y cuando encontrábamos un barco hundido lo cubríamos con arena para que no lo expoliaran. Entonces había muchos pecios romanos, cartagineses... Venían a llevarse las ánforas.

–Con el GPS, los navegadores, los seguros, las expediciones organizadas, ¿es posible todavía hoy la aventura?

–Claro que hay aventuras todavía. Vete a navegar a la Polinesia, pero no te lleves brújula, ni móvil, ni GPS ni Cristo que lo fundó. Te vas a navegar con los polinesios de verdad y a aprender con ellos. Aunque a lo mejor tu aventura es ser de una ONG e irte a África con un camión para que te secuestren y después pedir una pensión... ¡Pues vaya un aventurero, además de un cretino y un imbécil, en lugar de enviar la comida en barco o en avión! Nos cuesta siete millones de euros a todos los españoles y encima pone una demanda porque le han secuestrado, y reclama una pensión.

–¿Qué retos le motivan ahora?

–Me motiva esto de intentar cambiar las cosas en el mundo, intentar ser un poco más lógico, que las cosas se hagan mejor, y eso es fácil, porque peor no se pueden hacer (larga carcajada).

–¿Sigue viajando?

–Sí, continuamente. Hace poco estuve en Vélez-Málaga, en un congreso de cómic, porque por primera vez se ha hecho un cómic sobre una novela mía, ‘El Saúd’, y me encontré con los tipos más raros del mundo, gente disfrazada de personajes de la guerra de las galaxias, cantando japonés sin tener ni puta idea de japonés. Yal final me digo:mira que uno ha viajado, pero esto... Me quedé alucinado, parecía el camarote de los Hermanos Marx. Un disparate divertidísimo. El mundo es friki.

«Me miro al espejo y veo... ¡a un viejo!»

–¿A dónde haría su último viaje?

–¡A la tumba! (otra carcajada) Cualquiera sabe. Ahora voy mucho a Bahrein, a Qatar... cualquiera sabe.

–¿Qué le proporciona placer?

–¡Las mujeres, no te jode! (más risas) Disfruto con pensar en inventos, en proyectarme, y el dominó sobre todo, que es mi gran vicio.

–Se mira en el espejo y, ¿qué ve?

–¡A un viejo! Aunque intento estar muy al día. Pero el tiempo no perdona a nadie. Comienzas a mirar a un lado y a otro y ves que se han ido muchos amigos, y algunos sin despedirse, los cabrones. Y ves que ya estás en primera línea de fuego.

–Usted, que ha viajado por todo el mundo y se ha relacionado con todo tipo de culturas, ¿tiene alguna receta para que convivamos armónicamente en esta España multicultural?

–Hay que tener muy buena fe para que todo esto funcione bien;el ser humano, en un 80%o un 90% tiene muy buena fe, pero el otro 10% lo jode todo.

–No parece llevarse mal con las nuevas tecnologías. Escribe un blog, desde hace un tiempo permite la descarga gratuita de sus libros en la red... aunque ha detectado que hay quien hace negocio con ellos.

–Bueno, si hay un listo o dos que hacen negocio, no por eso vas a fastidiar a los demás. Si a mí me llama un lector de la Patagonia o de Alaska que no me puede leer, yo se lo doy gratis. ¡Si no van a poder comprarlo nunca! Ylos ciegos, que con los ordenadores de ahora, la máquina se los lee. Lo malo es que ahora, cada vez que abres el ordenador te salen amigos de todo el mundo. Yles contestas, y te mandan la foto de su prima... Yseñoras que te escriben y tienes que decirles que la foto mía que sale en la solapa del libro tiene ya treinta años. Es divertido.

–Después de medio siglo publicando novelas de aventuras y de vender 25 millones de libros, estará forrado, ¿no?

–No, ¡me lo gasté todo! ¿O te crees que soy tonto? El dinero está para gastárselo. Entre lo que se lleva Hacienda, lo que se lleva mi agente y lo que se llevan las patentes, estoy siempre en la ruina.

– O sea: condenado a seguir trabajando.

–Claro, qué remedio, aparte de que es divertido.


 (Publicado en 'La Verdad' el 13 de diciembre de 2010)
Comentarios (1)Add Comment
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escrito por Agusti, abril 26, 2011
Me pareces un tipo genial

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