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La caza mayor 'okupa' la Región
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17.01.10 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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El perfil de un ciervo se recorta entre unos árboles.

Ciervos, muflones y gamos introducidos irregularmente comienzan a verse cada vez con mayor frecuencia en los espacios naturales de la Región. ¿Problema ecológico o chollo cinegético?

Le sucedió hace unas semanas a un naturalista aficionado que tomaba fotos de la lámina de agua del pantano del Argos poco después de las ocho de la mañana: mientras asentaba el trípode en la orilla embarrada, se giró al escuchar un ruido y notar movimiento en un matorral a sus espaldas. Lo que vio no era lo que esperaba -un jabalí o un ave acuática-, sino un ciervo de magnífica cornamenta que se alejó trotando hacia la mancha forestal. Nada de particular, si no fuera porque los venados se extinguieron en la Región hace un siglo.

Entre la sorpresa y el estupor, no cayó en disparar la cámara. ¿Ciervos en Cehegín? Sí, y se están extendiendo. Como los gamos que comienzan a verse en algunas sierras de Moratalla y los grupos de muflones de Córcega que triscan con vistas al mar por Cabo Tiñoso (Cartagena) y la Isla del Barón (Mar Menor), y en Carrascoy (Murcia): tres especies de ungulados introducidas irregularmente en la Región y que podrían generar un conflicto social y ecológico si aumentan los daños en cultivos y comienzan a competir por territorio y alimento con la cabra montesa y el arrui.

¿Hay que erradicarlos, limitarse a mantenerlos a raya o reintroducir las especies con presencia histórica en la Región, como el ciervo? Responden a este dilema los cazadores, ecologistas, expertos y Administración. La presencia de herbívoros no autóctonos en las sierras de la Región se debe principalmente a las fugas desde fincas de caza intensiva; es decir, ejemplares que se escapan de cotos vallados por la negligencia de las propias fincas o la acción de los furtivos, como ha sucedido con los ciervos de La Jabalina instalados en el Coto Las Maravillas de Cehegín.

También se han producido sueltas de ejemplares (los muflones de Córcega en Cabo Tiñoso, Carrascoy y la Isla del Barón), y existe la duda acerca de si los gamos avistados en Moratalla pueden proceder de la cercana Sierra de Cazorla.

En cualquier caso, este fenómeno ha trascendido ya en el ámbito científico tras ser analizado en la V Conferencia Mundial de Ungulados, que se celebró en noviembre pasado en Granada y en la que participó con una ponencia un grupo de científicos murcianos que está siguiendo de cerca esta anomalía ecológica. «Es un problema que tiene su origen en las fincas cinegéticas valladas», explica Javier Royo, uno de los integrantes de este equipo investigador, quien opina que tanto el gamo como el muflón de Córcega tienen que ser eliminados.

En cuanto al ciervo, es partidario de hacer un estudio de viabilidad «porque necesita mucho espacio y se podría generar una fuerte competencia con el arrui, que habría que eliminar en la zona donde estuvieran los venados». Javier Royo calcula que en el entorno del Coto Las Maravillas puede haber unos 200 ciervos y unos 100 muflones. Otras fuentes apuntan que los muflones de Cabo Tiñoso son ya unos 40, y que el rebaño de Carrascoy no pasa de 15 ejemplares.

Más tajante se muestra el portavoz de la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse), Pedro García, quien apuesta por erradicar no sólo las especies invasoras, sino también el arrui, introducido en 1970 en Sierra Espuña y que ya se ha extendido por buena parte de la Región y provincias limítrofes. «Defendemos que haya cabra montesa en todas las sierras de la Región, también en las litorales», señala, y critica con dureza la gestión de la Administración: «No se trata sólo de que no se gestionen las especies introducidas: el problema es que no hay gestión de fauna, hay una incompetencia política absoluta y ningún interés por el medio ambiente».

Pedro García acusa a la Consejería de Agricultura, Agua y Medio Ambiente de gastar «un montón de dinero» en planes de conservación de fauna que se han redactado pero siguen sin aprobarse, como el del águila perdicera.

Otro ejemplo de la desidia de la Administración, en opinión de Anse: la evidente superpoblación de jabalí, que se ha extendido incluso a las zonas costeras y que constituye una amenaza para la flora endémica y las poblaciones de tortuga mora -«un jabalí se come una tortuga como si fuera una manzana»-.

«Cantidades mínimas»

En la Comunidad Autónoma, sin embargo, no ven ningún problema. «Se trata de cantidades mínimas, cargas de animales muy pequeñas que además se están cazando», explica el director general de Patrimonio Natural, Pablo Fernández. «Cuantas más especies, mejor», añade, «siempre que sea posible técnicamente, porque la caza es un gran recurso económico que podemos explotar mediante paquetes combinados con turismo rural».

Sobre la pujante población de ciervos, el director general es partidario de no erradicarlos, al menos por el momento: «Es la eterna discusión: la duda está en si afecta o no a la cabra montesa, que vive a una altura diferente. En principio, está en zonas despobladas y se puede dejar que prosperen, a modo de prueba».

La postura oficial de los cazadores no es muy diferente de la de los ecologistas: el presidente de la Federación de Caza de la Región, José Antonio Moreno, es partidario de acabar con el gamo y el muflón -«muy depredadores y dañinos para la agricultura»-, de dar una oportunidad al ciervo y de reintroducir el corzo, «que han sido especies autóctonas».

Para José Antonio Moreno, sin embargo, sería un «error» suprimir el arrui después de más de 30 años; «lo que hay que hacer es controlarlos, porque la superpoblación va en contra de ellos mismos», advierte. Moreno defiende la caza como motor económico en las zonas rurales, «pero todo muy bien estudiado y planificado: cada especie en su sitio».

La eclosión del jabalí, la recuperación de las poblaciones de cabra montesa -que estuvo cerca de darse por extinguida a causa de una epidemia de sarna- y la rápida expansión del arrui han provocado un aumento de las monterías en la Región en los últimos años, aunque es difícil dar una cifra exacta de cuántos murcianos practican la caza mayor, según José Antonio Moreno, «porque aquí se expide una licencia única. De todos modos, de entre 11.500 federados, yo calculo que serán entre 5.000 y 6.000».

«Hay que acotarlos»

Una de las voces más autorizadas en España sobre hervíboros salvajes es la del murciano Luis León Vizcaíno, catedrático de Enfermedades Infecciosas y Patología de Fauna Silvestre de la UMU, quien apuesta por planes de gestión de fauna «porque a los rumiantes hay que acotarlos en su zona».

En su opinión, el territorio regional está «bastante exento de ungulados», lo que facilita la expansión de las especies invasoras, «que no encuentran competencia». Luis León no considera «interesantes» ni el muflón ni el gamo; sí el corzo, «que requiere menos alimento y produce pocos daños», y en cuanto al ciervo, «que necesita más aporte nutritivo y es bastante dañino», el investigador de la UMU señala que «depende de la densidad de ejemplares que se quiera permitir. Al final es cuestión de planificación». 

Otras comunidades están apostando por reforzar las especies cinegéticas autóctonas y eliminar las foráneas: la Junta de Andalucía ha reintroducido con éxito el ciervo en los últimos años en las sierras de Baza (Granada) y Los Filabres (Almería), y se está planteando la eliminación del arrui en la Sierra de María y los Vélez (en Almería, colindante con el término municipal de Lorca) para reintroducir la cabra montesa. Y en Cazorla (Jaén) está estudiando suprimir el muflón de Córcega. Parece que no es esa la intención de la Comunidad Autónoma. Así que, por el momento, cualquier excursionista que sepa pisar el terreno adecuado lo tiene fácil para encontrarse en la Región con la mayor parte de los grandes ungulados que viven en la península ibérica.


La opinión de los expertos

Pedro García: «Hay que erradicar hasta el arrui»

El portavoz de Anse se muestra muy crítico con la Administración regional: «No hay gestión de la fauna, ni interés por hacerlo», asegura. Apuesta por erradicar los ungulados no autóctonos, incluso el arrui, y extender la cabra montesa a toda la Región.

José Antonio Moreno: «Muflón y gamo no; ciervo, quizá»

El presidente de los cazadores murcianos cree que se podría dar una oportunidad al ciervo, que vivió en la Región, pero opina que el gamo y el muflón no tienen cabida. «La caza, bien gestionada, aportaría mucha riqueza a la Región», asegura.

Luis León Vizcaíno: «El corzo sería interesante»

Para el prestigioso profesor e investigador de la UMU, «es fundamental saber qué ungulados queremos en nuestro territorio». Para Luis León, sería interesante reintroducir el corzo por su menor requerimiento alimenticio.

Javier Royo: «Hay que ver si el ciervo es viable»

El investigador Javier Royo opina que hay que erradicar el muflón de córcega y el gamo y estudiar la viabilidad del ciervo, «una especie que requiere de mucho espacio, además de que habría que eliminar los arruis en la zona donde estuvieran».

Alfonso Martínez: «Tenemos que vallar los cultivos»

Canara y Campillo de Los Jiménez son dos de las pedanías cehegineras que más frecuentan los ciervos, y «por eso tenemos que proteger los cultivos, sobre todo los de flor», explica el gerente de Canaraflor. «Hay alguna queja, pero no tantas como para erradicarlos», opina.

Pablo Fernández: «Cuantas más especies, mejor»

El responsable autonómico no ve como un problema la presencia de nuevas especies de ungulados: «Se trata de cantidades mínimas, y además se están cazando. Cuantas más especies, mejor, mayor riqueza, siempre que técnicamente sea viable».

¿Volverán los corzos a Murcia?

La Estrategia Regional de Caza es el documento oficial que puede poner orden en la 'agitada' situación de los montes de la Región, donde en estos momentos conviven hasta cinco especies de ungulados -sin contar el jabalí-, tres de ellas de manera irregular.

Este documento, en el que se trabaja desde hace tiempo y que estará terminado en unos días, contempla la reintroducción del corzo, un hervíboro de pequeño tamaño que vivió en la Región -aunque no hay constancia del momento preciso de su extinción- y que podría ser viable porque precisa poco alimento y no competiría con la cabra montesa.

Los lugares elegidos para soltar los primeros ejemplares serían el monte público del Bebedor, en el Campo de San Juan (Moratalla), y Barranda (Caravaca), según ha explicado a 'La Verdad' el director general de Patrimonio Natural.


(Publicado en 'La Verdad' el 17 de enero de 2010)
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