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Sierra de Ricote
El mar del Valle de Ricote
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El pantano de Blanca se convierte durante los meses fríos en el refugio de aves acuáticas que huyen del invierno europeo

Donde a nosotros nos parece que hace frío, las aves acuáticas que vienen del norte de Europa se sienten en la gloria. Los humedales de la Región comienzan a poblarse en estas semanas de ánades, garzas y toda clase de averío nórdico que llega huyendo de la nieve, el hielo y el aire que congela a todo bicho viviente en pleno vuelo. El invierno europeo no es ninguna broma. Aquí, en cambio, se encuentran con una región preafricana con lagunas interiores templadas donde además abundan pequeños peces e insectos.

 

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La Sierra de Ricote, a pedales
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Más de 30 kilómetros en bici de montaña bordeando el perímetro de este espacio natural

En estos días cálidos apetece dejar claro que no estamos para nadie, coger la bicicleta y lanzarnos a dar pedales en plena naturaleza. La Sierra de Ricote es un buen lugar para hacerle un corte de mangas a la rutina y pasar unas cuantas horas haciendo deporte y conociendo un espacio natural que domina la vega media del Segura desde las alturas de Los Almeces –1.123 metros–. Una sencilla ruta circular nos permite una buena aproximación a este enclave, pintado de verde por frondosas manchas de pino, carrascas y algún madroño. El sector más interesante, su umbría.

 

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Por las cumbres de la Sierra de Ricote
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Subida a Los Almeces, la máxima altura de esta isla vegetal de la Vega Media

La Sierra de Ricote mira al cielo en Los Almeces –1.123 metros de altitud–, cumbre máxima de esta isla vegetal que vigila el valle por donde el Segura da sus penúltimos coletazos tal que un río como Dios manda. En medio de amplios terrenos de cultivo donde prosperan los olivos y los frutales, dando sombra a Ricote, Ojós, Abarán, Blanca y Villanueva de Segura, se levanta esta sierra abrupta y sorprendente donde –¡oh, sorpresa!– podemos pasar calor en sus faldas mientras la nieve congela sus altas umbrías.