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Sierra de Almenara
Diez castillos en 140 kilómetros
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Torre de La Azohía (Cartagena).

Viaje en coche desde La Azohía hasta Vélez Blanco para conquistar una decena de fortalezas en tierra de frontera

Vamos en coche y vemos a lo lejos un castillo. Unos kilómetros más adelante aparece otro en el horizonte, y no caemos en la cuenta de que esas piedras centenarias a punto de desmoronarse -¡por favor, que alguien haga algo!- son lecciones vivas de Historia que nos susurran, si sabemos escucharlas, acontecimientos legendarios de nuestro pasado.

Un viaje en coche de apenas 140 kilómetros entre La Azohía (Cartagena) y Vélez Blanco (Almería) nos permite conocer diez fortificaciones muy diferentes que en su día marcaron el día a día de estos territorios de frontera en torno a la ciudad de Lorca. Algunos de estos castillos se han recuperado, otros sobreviven dignamente al paso del tiempo y el resto se viene abajo de forma vergonzosa y anónima.

LA TORRE DE LA AZOHÍA (Siglo XVI)

Nuestro viaje en el tiempo se inicia en La Azohía, al este de la bahía de Mazarrón, aunque en término municipal de Cartagena. Conocida también como Torre de Santa Elena o Santa Catalina, se trata de una fortificación de vigilancia, similar a la que nos vamos a encontrar después en Cope, destinada a controlar el tráfico marítimo y repeler los ataques de los piratas berberiscos. La mandó levantar Felipe II, se restauró hace unos años y se puede llegar a ella cómodamente por una pista de tierra.

CASTILLO DE MAZARRÓN (Siglos XV y XVI)

En unos pocos kilómetros llegamos a Mazarrón, donde todos los barrios miran al Castillo de los Vélez. Este fuerte dio protección hace seiscientos años a las Casas de los Alumbres de Almazarrón, bajo la administración del Concejo de Lorca, un poblado que aumentó de tamaño rápidamente gracias a la explotación de las minas. Fue restaurado y hace unos veranos albergó proyecciones de cine y conciertos, aunque vuelve a estar abandonado, lamentablemente.

TORRE DE COPE (Siglos XV y XVI)

Salimos de Mazarrón por la carretera comarcal que conduce a Águilas por el interior, cortando la Sierra de Almenara. Pasado Ramonete, nos desviamos a la izquierda por una carreterilla que nos lleva a la torre en 13 kilómetros salvando el Lomo de Bas. En lo alto del puerto, junto a las antenas, tendremos unas vistas excepcionales de la Marina de Cope y veremos al fondo el cabo: allí nos espera la torre, también llamada del Santo Cristo, con idénticas funciones que la de La Azohía y la de Puerto de Mazarrón, ya desaparecida.

CASTILLO DE ÁGUILAS (Siglo XVIII)

Diez kilómetros más y estamos en Águilas, donde la silueta del castillo es la referencia paisajística y sentimental por excelencia de la ciudad. Se trata de una fortificación, con batería, construida sobre torres defensivas de los siglos XV y XVI. El castillo de San Juan de las Águilas y la batería de San Pedro han sido restaurados recientemente, y el conjunto acoge un museo que recrea la vida en el castillo. Se puede acceder a través de una cómoda rampa que arranca detrás del edificio de los juzgados y el centro cultural, con vistas alternas a las bahías de Poniente y Levante.

CASTILLO DE TÉBAR (Siglo XII)

Tomamos la autovía hacia Lorca y nos desviamos brevemente en el cruce de Mazarrón, a 13 kilómetros, desde donde ya se ve el castillo de Tébar, a 491 metros de altura, en la Sierra de Almenara. Es de origen árabe, aunque se reconstruyó en épocas posteriores (siglos XVI y XVII). Daba cobijo a los habitantes de Águilas y su campo cuando los berberiscos hacían de las suyas. Se encuentra en ruinas.

CASTILLO DE CHUECOS (Siglo XII)

También de origen árabe y también en estado ruinoso. Se levanta en un espacio natural bellísimo, sobre un generoso nacimiento de agua, en la finca de Chuecos, de propiedad privada. Su función era proteger a los habitantes de las tierras de cultivo cercanas, y controlar el paso de viajeros y mercancías entre Lorca y el puerto de Águilas. Para llegar hasta él hay que recorrer un kilómetro por la comarcal de Mazarrón y desviarnos a la izquierda por una pista, que se corta con una cadena un par de kilómetros más adelante. Aquí hay que dejar el coche, pero se puede seguir andando los tres kilómetros que faltan después de saltar la barrera, ya que el acceso al castillo es libre.

CASTILLO DE FELÍ (Siglo XII)

Otra fortaleza rural y de origen árabe, igualmente en estado ruinoso y de propiedad privada. Viniendo desde Águilas por la autovía, hay que desviarse hacia Purias en el Collado de los Estudiantes y bajar hacia esta pedanía. En una rotonda veremos a la derecha el desvío hacia Aguaderas, Campo López y Morata. Tomamos esta carretera y después de un kilómetro tomamos un camino que lleva hasta el caserío y ermita de Felí, con el castillo en un cerro, 200 metros por encima del valle.

CASTILLO DE LORCA (Siglos XIII al XVIII)

La silueta formidable del castillo de Lorca impresiona desde cualquier ángulo. Se trata de una fortaleza inexpugnable que jamás fue tomada al asalto: únicamente a través de negociaciones se entregó el castillo a lo largo de la Historia. Las torres Alfonsina y del Espolón tendrán pronto la compañía de una nueva construcción: el Parador Nacional de Turismo que ha provocado las críticas de colectivos conservacionistas por su elevado impacto visual. El Ayuntamiento de Lorca ha dignificado su castillo convirtiéndolo en el eje sobre el que gira el proyecto turístico-cultural Lorca, Taller del Tiempo. www.lorcatallerdeltiempo.es. Todo el conjunto resultó dañado por el terremoto.

CASTILLO DE XIQUENA (Siglo XV)

Desde Lorca tomamos la carretera de La Parroquia para conocer el solitario y misterioso castillo de Xiquena, en las estribaciones de la Sierra del Gigante y ya casi en la frontera con la provincia de Almería. Se levanta junto a la carretera, así que se puede visitar dando un paseo. Una vez arriba vemos claramente el cercano castillo de Vélez Blanco. De origen árabe, fue destuido por las tropas del marqués de Los Vélez.

CASTILLO DE VÉLEZ BLANCO (Siglo XVI)

Un castillo renacentista de cuento de hadas nos recibe en el final de nuestro viaje. Su bellísimo patio fue vendido en 1904 al Museo Metropolitano de Nueva York, donde se expone actualmente. Pedro Fajardo Chacón, marqués de Los Vélez, fue su primer morador.

(Publicado en 'La Verdad' el 28 de noviembre de 2008)

Comentarios (4)Add Comment
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escrito por Ramona, septiembre 02, 2011
El domingo pasado estuve en esta torre,la de Santa Elena,pude ver que le había lavado un poco la cara, desde la ultima vez.Aun le falta mucho para saberse protegida.El camino de acceso muy bien,eso de que no suban coches esta muy bien...y como no las vistas,ese sol resistiendo a marcharse lo mas preciado del momento.Cuidarlo mucho, yo ya estoy lejos de esta maravilla...ahora solo la veo al cerrar los ojos.Un saludo.
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escrito por Baltassar, septiembre 02, 2011
Diez castillos... y un parador, no olvidemos que esta región tiene en su haber un destrozo de castillo, por culpa de un parador, sólo parangonable con el despropósito que se cometió siendo Fraga ministro, en época de Franco, con el falso histórico perpetrado en el de Jaen: ese es nuestro nivel de conciencia cultural, el de aquella época. Lo demás, zarandajas.
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escrito por Jack, septiembre 02, 2011
Pues lo que resulta vergonzoso, es el caso del castillo de Velez Blanco. Resulta que hace varios años, se hizo un escaneo de las piezas que se exponen en el museo Metropolitan de Nueva York, con la intención de reproducir en su día esas piezas, en cualquier tipo de material, y colocarlo en el lugar de donde nunca se debía haber expoliado. Al cabo de los años, el tema sigue sin realizarse. En el lugar en donde deberían estar las piezas originales de mármol de Makael, o en su sustitución una reproducción lo mas parecida posible, actualmente solo se puede ver unos soportes metálicos a modo de puntales de obra, de acero que dan vergüenza ajena. El castillo de Velez Blanco, por fuera está superconservado, mientras por dentro es un puro espejismo, ver aún unos puntales de acero oxidados, a modo de pilares. Por favor, que no costará tanto hacer una reproducción, si ya está hecho el escaneo de las piezas originales. Eso si, respetando las normas de rehabilitación. Pero eso de unos puntales de acero, a modo de sostener una ruina, es una auténtica ruina para el patrimonio, por las muchas visitas que recibe de gente de otros lugares de la tierra. Yo creo, que el Museo Metropolitan de New York, bien haría en ceder esas piezas expoliadas a un país amigo, como es España, ya que en reciprocidad, aún les dejamos a sus aviones de guerra, repostar en las bases españolas. Y si eso no sirve de reciprocidad, que se inventen el cuento que quieran, pero que desguecen el Metropolitan y nos devuelvan lo que nos han expoliado.
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escrito por M. A. Ruiz, septiembre 02, 2011
Hola a todos. Con respecto al comentario de Jack, es importante recordar que el bellísimo patio renacentista del castillo no fue expoliado, sino vendido legalmente por sus propietarios (el castillo es de propiedad privada). Los elementos ornamentales estuvieron en Marsella y París, hasta que en 1945 fueron adquiridos por el Metropolitan de NY. Aclarado esto, coincido en que esas piezas deberían regresar a España para completar el castillo, uno de los más imponentes del país. ¿Cómo? Que funcione la diplomacia.

Gracias por vuestras aportaciones y un saludo!!

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