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Sierra de Almenara
Arena, agua y baladres
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La Casa del Agua, al pie del Talayón.

Descenso de la rambla del Talayón, un paseo entre miles de adelfas en el corazón de la Sierra de Almenara

Cuando se caen las últimas flores de los almendros llega la hora de las adelfas (o baladres, según el habla popular), esos elegantes arbustos de rambla con grandes flores rosadas, blancas o violetas que han sido degradados por el Ministerio de Fomento a planta ornamental en las medianas de las autovías pese a su conocida toxicidad.

Lo que hay que ver.

Las torrenteras mediterráneas tienen eso: convierten las cuatro gotas que les caen en invierno en flores increíbles o en frutos dulcísimos (no hay nada como la breva de una higuera de rambla). De entre las ramblas murcianas, quizá una de las más bellas sea la que recorre el corazón de la Sierra de la Almenara, en Águilas, culebreando bajo la falda sur del Talayón.

Este cauce discurre a lo largo de unos 12 kilómetros y termina en Las Librilleras (Ramonete) después de pasearnos por rincones bellísimos y dejados de la mano de Dios –que es como mejor están, por cierto–. Y prepárense: si la Sierra de la Almenara es solitaria, la rambla del Talayón es un lugar prácticamente desierto.

Estos días de invierno primaveral son perfectos para explorar la rambla, donde tendremos que caminar unas veces por arena y otras por piedras. En ocasiones habrá que dejar el cauce para acortar por caminos que dan servicio a viejas casas de labor donde nunca falta un algarrobo dando sombra a una balsa.

Los baladres, los pinos y las plantas aromáticas nos acompañarán rambla abajo, con la imponente silueta del Talayón a la izquierda, que sobrevuela a menudo una pareja de águilas perdiceras.

Poco antes de que la rambla desemboque en el camino que conduce hasta la carretera dejaremos a la izquierda, en un alto, la Casa del Agua (km 6, aprox.), llamada así por el nacimiento que no deja de brotar ni siquiera en los veranos más calurosos. Un buen lugar para descansar, dar la vuelta y desandar la caminata.

(Publicado en 'La Verdad' el 9 de marzo de 2007)

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