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Sierra de Almenara
El rastro de la tortuga mora
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Balsa de la finca de Villa Real. Unos metros más abajo se construye el ‘resort’.

Excursión por el entorno de Villa Real, en la Almenara lorquina, donde se construye un ‘resort’ con campo de golf

Si Alfonso X levantara la cabeza quizá reconocería la mayor parte del entorno que rodea el lugar en el que pernoctó en el año 1244, un rincón frondoso de la Sierra de Almenara donde enormes máquinas construyen ahora un resort –¡otro!– con campo de golf y todos sus complementos de la señorita Pepis. Una placa, por cierto, recuerda este hecho histórico que supuso para la finca la exención de tributo y el privilegio de escudo real. De ahí su nombre.

La configuración original de estas lomas ha sido modificada brutalmente, y aunque el desastre natural está consumado –sí, desastre, ya está bien de que nos roben el paisaje–, esta zona de la Almenara guarda rincones extraordinarios por los que pasear disfrutando de un entorno apenas alterado en cientos de años: bosques de pinos, nacimientos de agua, terrazas de almendros y olivos, plantas aromáticas y ramblas cuajadas de adelfas donde aún se arrastra una población considerable de tortuga mora –la mejor hora para encontrarse con alguna: de 8 a 11 de la mañana–.

¿Cómo alcanzar la espalda de Villa Real?

Sencillo. Hay que salirse de la autovía a unos cientos de metros del alto de Purias –ver ficha– por un camino que nos lleva hasta unas casas que vemos arriba, entre los árboles. Después de un par de kilómetros tomamos el primer desvío importante a la izquierda, que nos lleva hasta un chalé con buenas vistas sobre la autovía. Antes de la casa bajamos por una senda que sale a la izquierda, en una empinada cuesta abajo que cruza un sembrado.

La senda se vuelve muy estrecha y nos introduce en un espacio cubierto de pinos. La seguimos con mucho cuidado, y volvemos a cruzar otro sembrado, en cuyo límite nos encontramos con dos sendas. Cogemos la de la derecha, un antiguo camino minero cubierto de vegetación.

Despreciamos un cruce que nos sale a la derecha, a pocos metros, y nos dedicamos a seguir por esta senda, un lugar magnífico para toparte con tortugas moras. Cuidado con no pisarlas si vamos en bicicleta. Nuestros pasos nos llevarán finalmente a un camino muy ancho, en paralelo a una rambla, que tomaremos a la izquierda para llegar a Villa Real.

Una vez en Villa Real podemos hacer tres cosas: echarnos a llorar, darnos la vuelta o ganar a pie la autovía en busca del coche. Ustedes mismos.

(Publicado en 'La Verdad' el 23 de junio de 2006)

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