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Noroeste y Río Mula
Tres baños inolvidables en el río Mula
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Salto del Usero.

El río Mula nace discretamente, bajo unas piedras, casi en la orilla de una carretera

Pero sus modestos balbuceos conducen pronto hacia rincones bellísimos donde chapotean los galápagos y cantan mirlos y ruiseñores. Merece la pena explorar a pie el curso alto de este río que nace a tres kilómetros de Bullas y tiene una existencia radiante hasta que se embalsa en el pantano de La Cierva (Mula).

Pues bien, entre su nacimiento y el espectacular Salto del Usero hay un paseo inolvidable de poco más de tres kilómetros que se puede hacer en tres o cuatro horas, ida y vuelta y unos cuantos baños incluidos.

Nos ponemos en marcha junto al nacimiento -ver ficha-, una hoya de materiales cuaternarios que ahora está seca, y caminamos por el cauce -adelfas y cantos rodados- hasta el Pasico Ucenda, donde el bajo nivel freático actual ha desplazado el surgimiento del río y que nos depara la primera poza importante de agua. Estamos a mitad de camino.

Baño número uno.

Seguimos caminando por el cauce, en un tramo donde la vegetación se estrecha. Hay que tener cuidado con las abundantes zarzas y rosales salvajes, que nos marcarán brazos y piernas al menor descuido. Cuando la masa vegetal se hace impracticable lo mejor es desviarse por alguna senda paralela, que nos devolverá al lecho a través de pequeños huertos familiares.

Atravesamos un tramo del río Mula muy poco frecuentado, por donde el caudal baja limpio y fresco. Entre álamos y sauces, los mirlos cruzan el cauce como balas y los perezosos galápagos se irán dejando caer al agua a nuestro paso. En unos minutos llegamos a una plataforma de piedra donde el río se embalsa mansamente.

Baño número dos.

Unos cientos de metros más abajo alcanzamos el Salto del Usero -¿baño número tres!-, donde el río circula bajo una sorprendente cavidad que nos permite nadar bajo una cúpula natural -vaera le dicen los bullenses- tapizada de culantrillo, una especie de helecho. Un enorme quejigo completa la idílica postal. No se conforme con imaginársela.

(Publicado en 'La Verdad' el 22 de julio de 2005)

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