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Noroeste y Río Mula
Revolcadores, al alcance de la mano
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Cima del Pedro López, con el Morrón de Totana enfrente.

Sobre Revolcadores acaban de caer los primeros copos de nieve

Y si hacemos caso del pronóstico del tiempo este fin de semana vienen más, así que hay que salir cortando hacia la cumbre más alta de la Región –2.027 metros–.

Vamos a ascender a la cima por una ruta sencilla, vertical y rápida, aunque no tan frecuente como las que parten desde la rambla de la Rogativa o Cañada de la Cruz, que son las más usuales. Antes de continuar vamos a situarnos.

Estamos en la comarca del Noroeste, en el techo geográfico de la Región, en el término municipal de Moratalla y casi ya en la provincia de Granada, aunque para llegar hasta aquí atravesamos pedanías altas de Caravaca.

Cosas de la orografía.

Hay que decir que nos vamos a un lugar solitario, donde vamos a pasar frío si no nos equipamos bien y a donde hay que llevarse material un poco más técnico, en previsión de que nos encontremos con nieve.

Es importante llevar botas impermeables y una prenda de abrigo que no deje pasar el viento ni el frío pero que sea transpirable. O sea, gore tex, simpatex, wind stop o tejidos similares.

En esta excursión, además, yo llevaría polainas.

Bien, la excursión: aunque esta ruta es apta para toda la familia, vamos a tener que exprimir nuestras habilidades montañeras para no perder la senda buena. Indicaciones, por lo tanto, las mínimas: basta con superar la aldea de Los Odres, dejar atrás las últimas casas, seguir por el camino y aparcar el coche en una pequeña explanada, junto a un corral donde se encierra ganado.

Estamos en los mismos pies del macizo de Revolcadores, así que no hay más que seguir la senda, que veremos fácilmente, y subir con cuidado para elegir siempre el camino más cómodo. Si lo hemos hecho bien, en una hora podemos estar tocando el vértice geodésico de la cumbre. Y no hay pérdida.

Una vez arriba es el momento de disfrutar y tratar de distinguir, con ayuda de los prismáticos, los macizos montañosos cercanos: la Sagra, Taibilla, Sierra Espuña, El Gigante, Sierra de María... y caminar por la altiplanicie, con cuidado eso sí, porque el hielo que se forma de noche fractura las piedras y ha creado un peculiar paisaje de grietas en las que es fácil torcernos un tobillo.

Podremos ver grupos de cabras monteses -ahora están en pleno celo-, pero la criatura viva más espectacular que encontraremos cerca de la cumbre no puede escaparse: se trata de las sabinas centenarias, unos árboles que viven en condiciones durísimas y que por efecto de los vientos están retorcidos e inclinados en la dirección de los vientos dominantes.

Un buen fondo para hacernos una foto.

(Publicado en 'La Verdad' el 10 de diciembre de 2004)

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