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Árboles como catedrales
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Olivera Gorda (Ricote).

Un viaje por los espacios naturales de la Región a través de sus principales monumentos vegetales

No ha sentido usted nunca la necesidad de abrazar un árbol? Hay gente que lo hace para liberar tensión y cargarse de energía, de acuerdo con una milenaria práctica oriental que nos ha llegado a través de Estados Unidos convertida en tendencia.

Abrazar un árbol, ¿qué les parece?

Quienes lo han probado aseguran que funciona, aunque les advierto de que hay algunos ejemplares que no se dejan: los árboles venerables, los monumentos vegetales que siguen creciendo desde hace cientos de años en algunos rincones de la Región y que necesitan de más de una persona para abarcar su perímetro, como la Olivera Gorda de Ricote, que recibió hace unas semanas un premio en la categoría Árbol Histórico en el concurso que organiza cada año la ONG Bosques sin Fronteras, con la colaboración del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino y la empresa Bosques Naturales.

Esta distinción al vetusto olivo, que se localiza fácilmente en la carretera de Ojós a Ricote, nos da una excusa perfecta para echarnos al campo en busca de los viejos árboles que siguen plantados en la Región como obras de arte de la naturaleza, y que nos dan pistas sobre cómo eran los espacios naturales murcianos en el pasado.

En la Comunidad Autónoma sobreviven más de 100 árboles monumentales que es necesario conocer -¡y abrazar!-. Algunos crecen en rincones de difícil acceso, pero otros los tenemos a mano en parques públicos y pasamos cada día junto a ellos sin reparar en su grandeza ni caer en la cuenta de que son parte de la Historia. Ahí van unas cuantas propuestas para conocer algunos de estos gigantes.

LA OLIVERA GORDA DE RICOTE

Coronó a un rey moro

Seguramente el árbol más antiguo de la Región. Su enorme tronco, de 6,25 metros de perímetro y 7 metros de altura, está surcado por impresionantes venas leñosas por donde corren historias y leyendas, como la que atestigua que bajo su copa se coronó como rey el entonces caudillo musulmán de Tudmir, Ibn-Ju, hace más de 800 años.

Su estado de conservación es malo y el tronco está ya casi hueco como consecuencia de las plagas, las podas mal practicadas... y la vejez.

Pero sigue fuertemente enraizado y garantiza su presencia imponente en el Valle de Ricote durante unos cuantos años más.

Dónde verlo: En Ricote, a un kilómetro del pueblo por la carretera que sube desde Ojós, en el arcén izquierdo.

PINO DE LAS ÁGUILAS

El más grande del mundo

Otro árbol de récord Guinness: el Pino de las Águilas pasa por ser el mayor pino carrasco del mundo por las enormes dimensiones de su copa, que forma una gran carpa vegetal alrededor del tronco, de más de seis metros de perímetro.

Este pino crece majestuoso en medio de una finca agrícola del Campo del Cajitán (Mula), junto a bancales de vides y almendros.

Cuentan que su nombre proviene de su condición de posadero de rapaces, y circula también la leyenda de que no estaba bien visto disparar sobre él: los cazadores tenían que hacer fuego al aire para levantar las aves, con el fin de no dañar sus ramas.

Una prueba más de que nadie como la gente del campo sabe cuidar de la naturaleza.

Dónde verlo: En Mula, en pleno Campo de Cajitán. Se toma la carretera Cieza-Mula hasta pasar el cruce con la carretera de Ricote. El Pino de las Águilas es la gran mancha verde que se aprecia un kilómetro y medio más adelante, a la derecha de la carretera.

PALMITO DE CALA AGUILAR

Dentro de una cueva

Conocer el palmito de Cala Aguilar (Cartagena) es una pequeña aventura, teniendo en cuenta que crece dentro de una cueva a la que sólo podemos bajar asegurados con cuerdas.

Su forma es estilizada -tiene más de seis metros de altura-, muy diferente de los palmitos que crecen en superficie, mucho más compactos, seguramente porque sus ramas buscan la escasa luz que se cuela por la abertura de la sima.

Uno de sus brazos está sujetado con un anillo metálico para evitar que se desgaje.

Dónde verlo: A Cala Aguilar se puede llegar desde El Portús (por el camino de la ermita de La Muela), o bien desde Campillo de Adentro, por la pista que bordea la falta de la Sierra de la Muela.

FICUS DE SANTO DOMINGO

Un gigante urbano

En pleno centro de la ciudad de Murcia crece uno de los árboles más voluminosos de la Región, tan grande que para abarcarlo con la vista hay que situarse a cierta distancia.

El ficus de la plaza de Santo Domingo se basta él solito para dar sombra a buena parte de la plaza.

Hace unos años se desgajó una de sus ramas, que mató a una persona que en ese instante fatídico pasaba por debajo.

El Ayuntamiento de Murcia cuida al máximo desde entonces los trabajos de poda: cada año se le quitan miles de kilos de peso.

Hay otros espléndidos ficus centenarios en la plaza de España de Águilas (cuatro, uno en cada esquina) y en el Gobierno Militar de Cartagena.

Dónde verlo: En Murcia, en la plaza de Santo Domingo.

ALGARROBO DEL TALAYÓN

Una piedra en mitad del tronco

La Región es buena tierra para los algarrobos -en Cartagena les llaman garroferos-, especialmente en la zona litoral.

En Águilas, alimentado por la humedad de la rambla del Talayón, crece uno de los más espectaculares: no es el más grande, pero sí el que tiene una forma más caprichosa, porque su tronco se ha desarrollado abrazando una piedra, producto con toda seguridad de alguna avenida de la rambla.

Tiene un perímetro de más de nueve metros y más de doce metros de altura.

Dónde verlo: Desde la autovía Lorca-Aguilas, hay que tomar la carretera de Mazarrón y desviarnos después a la izquierda hacia Campo López.

Tres kilómetros y medio después nos encontraremos con un camino que sale a la derecha, señalizado con un cartel que indica Diputación Barranco Asensios. Talayón.

Tomamos este camino y dos kilómetros más abajo, en el margen izquierdo de la rambla, veremos el algarrobo.

CIPRÉS DE LAS CARMELITAS

En el claustro del convento

Uno de los cipreses del claustro del antiguo convento de las Carmelitas de Caravaca puede ser el más antiguo de España, pues fue plantado en el siglo XVII, justo después de la construcción del edificio.

Este ciprés ha llevado una larga y tranquila existencia en parte porque apenas ha recibido visitas a lo largo de cientos de años, por estar en un convento de clausura. Sólo podía avistarse su copa desde los edificios cercanos, gracias a sus más de 22 metros de altura.

Su situación ha cambiado desde que las carmelitas dejaran Caravaca y vendieran el convento, que se va a convertir en un hotel de cuatro estrellas.

El ciprés será dentro de poco la principal atracción de su jardín interior.

Dónde verlo: En el claustro del antiguo convento de las Carmelitas de Caravaca de la Cruz.

SABINA DE PUERTO ALTO

En la falda de Revolcadores

Con su característico color verde oscuro, frente a Revolcadores, muy cerca de la pedanía moratallera de Cañada de la Cruz, tenemos una cita obligada con la sabina albar de Puerto Alto, un soberbio ejemplar centenario que se conserva en perfecto estado a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar.

Dónde verlo: Desde Cañada de la Cruz tomamos la carretera que lleva a Puerto Alto y la Rambla de la Rogativa. Unos 500 metros antes de coronar el puerto, a la izquierda de la carretera, veremos la sabina.

PLÁTANO DE AVILÉS

Una sombra inmejorable

Otro gigantón -29 metros de altura- rodeado de casas. Su sombra hace un poco más suave el verano a los vecinos. A su vera descansa el ganado y se guardan utensilios agrícolas. Dónde verlo: En la pedanía lorquina de Avilés, frente a la iglesia.

ROBLE DE MALVARICHE

Una reliquia

El de Malvariche, en Sierra Espuña, es uno de los escasos robles en buen estado que quedan en la Región, testigo del denso robledal que cubrió la umbría del parque natural. Está plantado junto a una fuente. Dónde verlo: Desde la carretera de Aledo a Bullas, a unos 2,5 kilómetros desde el paraje de Fuente Blanca, por una senda que atraviesa el barranco de Malvariche.

OTROS GIGANTES

Taray de Lo Santero

Espectacular ejemplar de taray, un árbol que no suele tener un tronco demasiado grueso. Salvo el que crece en El Albardinal (Torre Pacheco), y que podría tener entre 300 y 400 años.

Pinos de Churra

Pinos piñoneros centenarios en esta pedanía murciana, cerca de los nuevos centros comerciales.

Encina de Hondares

Un árbol vetusto que inclina su tronco sobre el barranco de Hondares (Moratalla)

Chopo de Archivel

Casi 30 metros de árbol, se alimenta de la surgencia de agua conocida como Ojos de Archivel junto a la carretera del Campo de San Juan.

(Publicado en 'La Verdad' el 16 de enero de 2009)

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