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Mazarrón
Donde vuelan las águilas
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Cartel señalizador en el inicio del recorrido.

Ascenso a la Sierra de las Moreras (Mazarrón) por el frondoso Barranco de Algezares

Pongámonos de acuerdo: una vez convencidos de que está todo descubierto, nada como entregarse al modesto placer de conquistar los paraísos cercanos. Uno de ellos es la Sierra de las Moreras, un imponente baluarte rocoso que emerge en paralelo entre la carretera de Águilas y las playas vírgenes de Mazarrón (crucen los dedos y recen todo lo que sepan, a ver lo que duran). Contemplar el horizonte desde el vértice geodésico que remata la cumbre nos va a exigir un poco de esfuerzo, pero vale la pena.

Necesitaremos unas tres y horas y media para subir y bajar, utilizando la senda del Barranco de Algezares (algo más de tres kilómetros, ida y vuelta). Nuestra excursión comienza en una explanada que se abre junto a la carretera de Águilas (ver ficha).

Aquí comenzamos a andar por un camino en buen estado, siguiendo la flecha de un cartel indicador. La pista desciende hacia el barranco y se acaba en algo más de 500 metros, lo que nos obliga a seguir por una senda que sale a la derecha. Bien: a partir de ahora entramos en otro mundo.

Nos habrá bastado una pequeña revuelta del sendero para acceder a un espacio silencioso y arbolado en el que conviven la tortuga mora, el tejón, el jabalí, el búho real y el gato montés. Arriba, en las cumbres, la reina es el águila perdicera.

Subimos por el Barranco de Algezares –frondoso, tranquilo, secreto– y pronto vemos a nuestra derecha una pequeña cantera de tierra láguena, el material con el que se impermeabilizaba el tejado de las viviendas cuando no existía la tela asfáltica.

Poco después llegamos hasta unos hornos de yeso abandonados. En este punto hay que tener la precaución de no continuar por la senda de la derecha, marcada con un mojón: hay que seguir de frente, sobre las ruinas de los hornos. A partir de aquí se inicia una subida muy empinada que termina en el Collado de la Paridera, desde el que ya se domina el mar y las calas de Bolnuevo.

Sólo falta un pequeño tirón hasta la cumbre –pico Morro Blanco o Víboras, 488 metros–, donde nos sentiremos los reyes de la creación contemplando la increíble panorámica que se abre a los cuatro vientos bajo nuestros pies. Bajo unas piedras encontraremos un libro de cumbre que gestiona con mimo el naturalista mazarronero Juan Sánchez Calventus, un experto conocedor de este espacio natural que ha conseguido documentar fotográficamente el día a día de una pareja de águilas perdiceras.

(Publicado en 'La Verdad' el 14 de diciembre de 2007)

Comentarios (4)Add Comment
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escrito por Diego, octubre 28, 2011
como está esta ruta ahora??? se siguen viendo las águilas????
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escrito por M. A. Ruiz, octubre 28, 2011
Hola Diego, la ruta está como siempre, y esta época es perfecta para recorrerla. Y sí, la pareja de águilas perdiceras que anida cerca de la cumbre sigue sacando pollos, aunque no sé si en octubre se dejarán ver demasiado.

Saludos!
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escrito por Diego, octubre 28, 2011
gracias miguel. por cierto, la ruta del cañon de alamdenes, pasando por cueva serreta impresiona, y....... el otro dia me perdi en la sierra del gigante jijiji 7 horitas andando nada mas.
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escrito por M. A. Ruiz, octubre 28, 2011

Hola de nuevo, Diego. Almadenes es uno de los grandes recorridos senderistas no sólo de la Región, sino del sur de España. Y el Gigante son palabras mayores, una sierra dura de pelar que te deja machacado. Te recomiendo, dejando un coche antes en el punto de destino, subir al Gigante desde el Collado de Carasoles y continuar hasta la Muela de Vélez Blanco: toda una aventura.

Un saludo!

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