Sierras de Lorca, María, Los Vélez y Puerto Lumbr
Las soledades de Sierra Larga
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La solitaria y misteriosa Sierra Larga, uno de los enclaves más valiosos del parque natural.

Bosques fríos y solitarios en la frontera entre Lorca y Almería

Si quieren perderse por completo durante lo que queda de puente les propongo que pongan rumbo a Sierra Larga, sin ir más lejos. No la Sierra Larga jumillana, sino la que se levanta, misteriosa y solitaria, en el costado del parque natural de Sierra María-Los Vélez que linda con el término municipal de Lorca. Por eso vamos a utilizar como base el albergue de Casa Iglesias, en la Culebrina lorquina.

Para adentrarse en Sierra Larga hay que salir del albergue y coger la pista principal en dirección a La Parroquia, hasta llegar al Collado de Carasoles. (Inciso: una vez en este punto, y si disponen de tiempo, tienen una oportunidad inmejorable para visitar el nacimiento del río Luchena.

Basta con tomar un desvío a la izquierda, bien señalizado, a unos 700 metros del albergue. Esta variante supone unas tres horas más). Seguimos: una vez en el collado hay que tomar un camino a mano derecha, en el sentido de nuestra marcha, que nos interna en el que es quizá el lugar más secreto de este parque natural.

Una vez superada una cantera, que dejamos a la derecha en una hondonada, la sensación de soledad va a ser sobrecogedora. Hay que decir que, aunque el camino no está cortado con vallas ni cadenas, un cartel nos indica claramente que sólo se puede pasar a pie, en bici o a caballo. Ya saben, nada de coche ni moto, ni por supuesto el quad, que ahora está tan de moda, el vehículo más dañino y molesto para la naturaleza.

Hay que dejarse llevar por el camino principal, que nos conducirá en un recorrido circular bordeando el Engarbo, un pico de 1.399 metros de altitud que sobrevuelan habitualmente los buitres leonados y otras rapaces como el águila real y el halcón peregrino.

Por estos caminos es más fácil tropezarse con un jabalí que con una persona, así que hay que estar atentos a cualquier movimiento porque en estas sierras hay una gran riqueza de fauna. Porque tropezarse en plena naturaleza con un zorro, un tejón o un gato montés es un auténtico lujo, ¿no les parece?

Hay que seguir por este camino, despreciando algunos desvíos que nos salen a la izquierda, hasta llegar a un cruce de caminos donde tenemos que coger el de la derecha. Pasamos por las ruinas de un caserío conocido como cortijo del Monje y caemos de nuevo a un camino bastante ancho, que seguimos hacia la derecha. Y desde aquí, ya sin pérdida y en ligera cuesta arriba, hasta el albergue.

En total, unos 12 kilómetros muy fáciles, en terreno casi llano, que se pueden hacer en unas cuatro horas. Aunque lo mejor, ya saben, es salir al campo con todo el día por delante, para dedicarnos a explorar esos caminos que nos salen al paso y que muchas veces imaginamos que pueden llevarnos a lugares más bonitos aún que los que llevamos marcados en nuestra hoja de ruta. Atrévanse.

(Publicado en 'La Verdad' el 9 de diciembre de 2005)

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