Sierras de Lorca, María, Los Vélez y Puerto Lumbr
Luchena, el río secreto
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Nacimiento del río Luchena.

Cierre los ojos y piense en uno o varios ríos de la Región

Le vendrá a la cabeza el Segura, difícilmente el Guadalentín y, si es usted de los que salen al monte con los críos los fines de semana, puede que recuerde ese río que pasa por el camping La Puerta de Moratalla pero que no sabe cómo se llama. Pero, ¿y el río Luchena?

Sí, Lu-che-na, un río como Dios manda, afluente del reseco Guadalentín, que nace en la sierra lorquina de la Culebrina, en un paraje bellísimo y prácticamente desconocido. Un oasis tierra adentro de donde podemos salir suaves como una seda con sólo tumbarnos un rato a la sombra y dejarnos acariciar por el rumor del agua.

¿Quiere descubrirlo? Pues límpiese bien las gafas y lea.

Estamos en la frontera del parque natural de Sierra María-Los Vélez, al norte de la provincia de Almería y colindante con las sierras altas de Lorca; de hecho, este parque forma una misma mancha forestal con las Sierras del Gigante y la Culebrina, que en su conjunto representan uno de los espacios naturales más valiosos del sur de España.

La propuesta es un trekking sencillo, para toda la familia, que se puede completar en cuatro horas –sin contar los descansos, claro–. Lo ideal es comenzar a caminar temprano para llegar al nacimiento antes de que apriete el sol.

Una vez en el río –que estos días lleva bastante caudal, pese a que no llueve desde hace tiempo–, podemos dejar correr el tiempo y regresar con la fresca.

Nuestra base será el albergue de Casa Iglesias, una formidable casa forestal restaurada e incorporada a la red de alojamientos municipales del Ayuntamiento de Lorca –tiene pabellones con literas y cuatro apartamentos, y se puede comer–. Bien: hay que salir del albergue por una pista en dirección a La Parroquia, y a unos 700 metros hay que desviarse a la izquierda. Está señalizado, así que no hay posibilidad de perderse.

Subimos por el camino hasta el Collado de la Carrasca y tomamos en el próximo cruce el ramal de la izquierda, que nos llevará en una pronunciada cuesta abajo –cuatro kilómetros– paralela al barranco de Los Machos. Estamos en las faldas del Pericay, en la Lorca más agreste, donde no sería raro que se nos cruzara en el camino un arrui, el muflón del Atlas que se ha expandido desde Sierra Espuña por todas las sierras cercanas.

Otro cartel nos indicará el punto en el que hay que desviarse, de nuevo a la izquerda, para llegar al nacimiento, junto al Cortijo de los Ojos del Luchena, una antigua edificación de la Confederación Hidrográfica del Segura. Este lugar se conoce como los Ojos del Luchena porque el agua mana desde el subsuelo –desde el acuífero Pericay-Luchena–, formando unas charcas redondas que desde arriba parecen eso: ojos.

Un sitio estupendo para comernos un bocadillo y dejarnos llevar por el silencio y el sonido del agua. Y para regresar, el mismo camino. En total, unos 15 kilómetros ida y vuelta. Un buen día en el campo.

(Publicado en 'La Verdad el 10 de junio de 2005)

Comentarios (1)Add Comment
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escrito por Frank Inspector, enero 10, 2016
Estoy releyendo esto con nostalgia. Antes sí que era casi desconocida, pero entre la moda de compartir todo por Internet (Facebook principalmente) y el camino arreglado para llegar con coche, aquello se ha convertido en una especie de meca para domingueros y gitanos, haciendo de las suyas, un sinfín de coches aparcados, música, intentando pescar o mejor aún, intentando "pescar" golpeando con palos a los peces, despojos, etc. Y ni rastro de ningún tipo de vigilancia. Si el ayuntamiento o quien sea (entiendo que es cosa del Ayuntamiento) arregla los caminos para facilitar el acceso, debería también tener la responsabilidad de poner algún tipo de vigilancia. Seprona, Agentes Medioambientales, CHS,.. Me da igual. Y no hay que ser adivino para pillarlos. Cualquier domingo de verano, por ejemplo

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