Sierras de Lorca, María, Los Vélez y Puerto Lumbr
Viaje solitario a Los Vélez
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Terrenos de cultivo ganados almonte, junto a la pista forestal.

Una pista forestal lleva del pantano de Valdeinfierno a María en 30 bellísimos kilómetros

Treinta kilómetros de viaje íntimo, silencioso y placentero por el corazón de un espacio natural bellísimo y bien conservado. Y además cercano. Esto, que no es poco, es lo que nos ofrece la pista forestal que une el pantano de Valdeinfierno (Lorca) con el pueblo serrano de María (Almería), y que discurre por el corazón del Parque Natural de Sierra de María-Los Vélez.

Una forma cómoda de aproximarnos a este valioso enclave transitando junto a sus grandes masas boscosas, arroyos y casas de labor abandonadas. El frío y la soledad serán nuestros únicos compañeros en esta excursión –salvo algún arrui o jabalí que se nos cruce por el camino–.

La bicicleta de montaña es el vehículo ideal para adentrarnos en estos paisajes –predomina el llano–, aunque los más comodones tienen la posibilidad de hacerlo en coche. Si elegimos la opción de las cuatro ruedas hay que ser extremadamente respetuoso –ya saben: no correr, no tocar el claxon y no arrojar nada por las ventanillas– y tener en cuenta que algunos tramos de la pista pueden estar rotos o embarrados en el caso de que haya llovido recientemente.

Km 0. Pantano de Valdeinfierno. Apenas una lámina de agua alimenta el bosquete de tarays que ha colonizado el embalse. Subimos por la pista principal en dirección al albergue de Casa Iglesias dejando atrás las viviendas del pantano.

Km 3,6. Casa Iglesias. En el corazón de la Sierra de la Culebrina, donde conviven la cabra hispánica y el arrui (sí, hasta aquí se ha extendido esta especie invasora procedente de Sierra Espuña). En el cruce de caminos continuamos de frente por la pista principal –si tomamos el camino de la izquierda llegaríamos a La Parroquia–. Nos internamos en uno de los tramos más frondosos del recorrido.

En un kilómetro entramos en el término municipal de Vélez Blanco, también límite administrativo del parque natural. Nos salen al paso algunos desvíos, casi todos a la izquierda, pero tenemos que seguir siempre por el camino principal, en mejor estado.

Km 12. Agua a la vista. En este punto vale la pena hacer un alto en el camino y descender al cauce del río Caramel, que nos sorprenderá por el color blanquecino de su lecho, de sustrato arcilloso; aunque de caudal modesto, nos garantiza agua incluso durante el verano. También podemos desviarnos al cortijo del Alcaide, un molino de agua abandonado.

Km 14,5. Cruce de caminos. Continuamos por la izquierda.

Km 16,6. Un descanso. La casa forestal y área recreativa de Las Almohallas, a mitad de camino, es un buen lugar para tomar un respiro. Aquí tenemos bancos de piedra, una fuente y, a la izquierda del camino, la misteriosa Sierra Larga.

Km 21,4. El Gabar. Nos acercamos al Gabar –un desvío que sale por la derecha nos permite rodearlo, opción muy recomendable–, una isla vegetal de gran importancia botánica.

Km 26,7. Tocamos asfalto. Nuevo cruce de caminos. Seguimos en línea recta, ya por asfalto, con las casas de María en el horizonte.

Km 35. María. Llegamos al pueblo. Es el momento de comernos unas migas y visitar el jardín botánico, si es que hemos tenido la precaución de haber dejado antes un coche en María para el camino de regreso. Porque si no es así nos toca desandar el camino. Y ahora es cuesta arriba.

(Publicado en 'La Verdad' el 18 de enero de 2008)

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