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Cartagena y La Unión
Rapaces al borde del mar
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La bahía de Portmán y la sierra litoral de La Fausilla, desde el Monte de las Cenizas. La ladera norte de la montaña está cubierta por una tupida alfombra de pinos.

Vistas de ensueño sobre Calblanque y Portmán desde el Monte de las Cenizas

Marchando una de mar y montaña para este fin de semana, con vistas panorámicas de lujo, muy interesante desde el punto de vista botánico y la posibilidad de avistar aves rapaces. El Monte de las Cenizas, en el Parque Regional de Calblanque, ofrece estos alicientes a cambio de poco esfuerzo, puesto que podemos llegar hasta la cumbre por un camino cómodo y señalizado en su inicio, perfectamente accesible para subir con niños.

La pista comienza en la carretera de Atamaría, muy cerca de La Manga Club, y termina en la batería militar abandonada de Cenizas, donde sus impresionantes cañones Vickers siguen apuntando al horizonte.

Durante los primeros tramos de la excursión nos vamos a encontrar con sabinas moras (Tetraclinis articulata), un árbol conocido también como arar o ciprés de Cartagena.

Fue muy abundante hasta mediados del siglo XIX, pero el desarrollo de la industria minera casi acabó con la especie porque su madera se utilizó para reforzar las galerías.

La población de sabinas sólo pudo recuperarse cuando decayó la explotación de las minas.
Precisamente en esta zona nos vamos a encontrar con piedras sueltas y grietas en el camino, pero la pista mejora un poco más adelante.

Si nos fijamos, descubriremos un nido de abejaruco sobre la boca de un túnel (en realidad, una cata minera que sólo penetra unos metros en la montaña).

Avanzamos por espacios húmedos y frondosos, impropios de una zona tan árida, donde crece el espino negro, el palmito e incluso la carrasca, y la zarzaparrilla trepa por los pinos. Cuando la pista se enrosca por el oeste avistamos la bahía de Portmán y la Sierra de la Fausilla, con una perspectiva que nos permite apreciar la situación original de la línea de costa y hasta dónde se colmató por el vertido de estériles mineros.

También avistamos, más allá de la bahía, el posible emplazamiento del macropuerto de El Gorguel, que tendría un tremendo impacto visual y ambiental en este formidable tramo costero.
Es extraña la sensación de atravesar el umbral de la batería militar de Cenizas, abandonada hace años. Desde el fuerte fantasma disfrutamos de una panorámica insuperable, con los arenales de Calblanque blanqueando por el este.

Vale la pena sentarse con los prismáticos para otear el borde de los cantiles en busca de águilas perdiceras y halcones peregrinos, que anidan en los acantilados. Y si distingue volando en la misma cara del agua lo que a simple vista parece una enorme gaviota, no lo dude: acaba de ver un alcatraz.

(Publicado en 'La Verdad' el 11 de diciembre de 2009)
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