Cartagena y La Unión
La Cueva de Neptuno
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Playa de Cala Aguilar. Al fondo, Cabo Tiñoso. :: M.A.R.

Excursión hasta la solitaria Cala Aguilar, uno de los rincones más bonitos de Cabo Tiñoso

Quizá sea inmensidad la palabra que mejor defina el Espacio Natural Protegido de La Muela y Cabo Tiñoso (Cartagena), un paraíso costero que aporta sensaciones potentes al excursionista. Directo a los sentidos. Y al corazón. Abordar este enclave de un tirón es casi imposible, así que mejor ir por partes y comenzar, por ejemplo, con el tramo costero entre Campillo de Adentro -a los pies del Puerto del Cedacero, accesible desde Cartagena o La Azohía- y Cala Aguilar. Cinco kilómetros formidables que discurren primero por camino y después por una senda litoral entre palmitos y plantas aromáticas. Un mar y tierra inolvidable.

El inicio de la ruta es la diputación cartagenera de Campillo de Adentro, donde tenemos que buscar un camino de tierra señalizado -Camino Bocaoria y Boletes-. La pista se interna por una rambla y pronto alcanzamos buenas vistas sobre Cabo Tiñoso.

Los meses fríos tienen la ventaja de que podemos recrearnos explorando estos paisajes expuestos por completo al sol y al viento, así que, ahora que el calor apenas castiga, es una delicia caminar sin prisa por este espacio natural donde viven tejones, garduñas, jabalíes, zorros y una buena representación de avez rapaces -águila perdicera y halcón peregrino, principalmente-, además de algún ejemplar de muflón de córcega, especie invasora que algún desaprensivo ha liberado sin ser consciente del daño que puede ocasionar al equilibrio ecológico.

El camino termina cuando hayamos recorrido unos tres kilómetros y medio, justo en el Barranco del Infierno, a los pies del Cabezo Colorao. En la cabecera del barranco localizaremos sin dificultad un nacimiento de agua -la concentración de cañas, palmitos y baladres lo delatan- que puede sacarnos de algún apuro incluso en verano.

A partir de aquí comienza lo más bonito de la excursión, por una senda que culebrea a lo largo de la falda de la sierra y con el mar a nuestros pies. Después de un kilómetro y medio, más o menos, llegamos hasta Cala Aguilar, una de las playas más misteriosas e inaccesibles del entorno de Cabo Tiñoso. Si nos detenemos un momento, antes de bajar a la arena, veremos, justo enfrente, la boca de la Cueva de Neptuno, o Cueva de la Virgen, toda una sorpresa al final del camino.

La cueva es en realidad un inmenso boquete a cielo abierto que guarda un pequeño jardín interior en el que dos grandes palmitos y una higuera se disputan los escasos rayos solares. El charco que hay en el fondo es en realidad el agua del mar, que llega hasta la cueva a través de un sifón. Y recuerde: cuando pise la arena de Cala Aguilar le será imposible no recordar la inolvidable escena de Charlton Heston en 'El planeta de los simios' ante la Estatua de la Libertad.

(Publicado en 'La Verdad' el 22 de febrero de 2008)
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