Portada Excursiones Águilas y Parque Regional Cope-Calnegre Un paseo otoñal por playas y acantilados
Águilas y Parque Regional de Cope-Calnegre
Un paseo otoñal por playas y acantilados
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Cabo de Cope desde el rincón de la Cala del Pino.

Tres kilómetros desde La Cola hasta Todosol (Águilas) por una senda que discurre entre sabinas e higueras

Termina el verano, desaparece la masa que lo deja todo perdido de latas vacías y cáscaras de pipas y todo parece diferente, incluso los lugares menos apetecibles a priori, como los cercanos a urbanizaciones. Con los veraneantes felizmente retirados a sus cuarteles de invierno, los ecosistemas costeros son ahora escenarios acogedores para caminar sin prisas disfrutando de los mil matices que ofrece el mar en otoño.

Una de estas excursiones se puede hacer en Águilas, cubriendo los tres kilómetros que separan las urbanizaciones de La Cola y Todosol. Vamos a caminar por una senda bien marcada que nos llevará, entre un mar de matas de esparto, higueras, sabinas y algún pino, por acantilados y playas.

Es una buena ocasión para sacar a los niños al aire libre –¡eh, aire libre!, ¿sigues ahí?– y que reciban sus primeras nociones sobre la naturaleza. Pues sí, lo han adivinado: hay vida más allá del colegio, la oficina, el cortado en el bar de la esquina y el centro comercial.

La playa de La Cola, junto a la urbanización de Calabardina, es nuestro punto de partida: comenzamos a caminar desde el rincón conocido como Cala del Pino por una senda paralela a la carretera que enfila la montaña cuesta arriba; en lugar de seguirla recto, lo que nos llevaría enseguida a la playa del Arroz, nos desviamos a la izquierda, hacia el acantilado, para recorrer la loma ceñidos al monte y mirando al mar.

¿Sienten ya el aire fresco en la cara? Y no se  extrañen si ven grandes bandadas de perdices. Aquí son abundantes.

Después de un divertido sube y baja llegamos a la playa del Arroz, paraíso –ilegal– de europeos que viven felices la vida en sus caravanas. Hay que llegar hasta el final de la playa para retomar la senda, que rodea los restos de lo que fue la discoteca La Bamba –ilegal, cómo no, algunos de ustedes se acordará de ella–, que en paz descanse por muchos años.

El camino nos lleva hasta Todosol en apenas un kilómetro. Cuando nos topemos con el primer chalé será el momento de dar la vuelta.

(Publicado en 'La Verdad' el 20 de octubre de 2006)
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