Águilas y Parque Regional de Cope-Calnegre
Un paraíso calizo
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Calarreona

Cuatro Calas: cuatro playas magníficas en un singular espacio natural aguileño en el límite con Almería

Llega el fin de semana y uno tiene la posibilidad de quedarse en casa ordenando armarios o de salir a la naturaleza –¡eh, naturaleza!, ¿sigues ahí?– en busca de aire fresco y un lugar en el que perderse. Si quiere desaparecer este fin de semana y no sabe dónde, yo se lo voy a decir: el paisaje protegido –por ahora– de Cuatro Calas, en la frontera aguileña de Murcia con Andalucía.

Vamos a hacer un sencillo paseo para conocer las playas de la Región que lindan con Almería, un espacio natural compuesto por calas de arena fina, zonas esteparias y cabezos calizos donde crecen tarajes, sabina negral, cornicabra, romero y tomillo, y donde revolotean las currucas, las lavanderas y los mosquiteros.

La gaviota, el cormorán y, a veces, el alcatraz reinan en la playa, y entre los arbustos el zorro acecha a conejos y perdices. Y entre tanto bicho inofensivo, ni más ni menos que nosotros, peligrosos seres humanos con la mochila en la chepa a la caza de un momento inolvidable.

Si sólo disponemos de un par de horas para conocer las Cuatro Calas (Calarreona, La Higuerica, La Carolina y Los Cocedores), lo mejor es salir desde Calarreona: caminamos por la orilla de la playa, una amplia banda de arena, y subimos por un camino hasta el antiguo cuartel de la Guardia Civil. Nos dejamos caer por un sendero hasta La Higuerica y continuamos por la senda de la costa, labrada en la piedra caliza, para llegar a La Carolina.

Otro salto y nos metemos en Los Cocedores –o Cala Cerrada– una tranquila playa abrigada del Levante con dos piscinas naturales cerradas con piedras donde se ablandaba el esparto. Si tiene más tiempo, inicie la excursión en Águilas –donde termina el paseo de Poniente–, si tiene una piragua reme de playa en playa o intérnese en el humedal de Cañada Brusca, a la espalda de las Cuatro Calas. Caminar entre estas dunas y saladares es un lujo: madrugue, explore este bellísimo tramo de costa antes de que el sol esté en lo más alto y después, en la siesta, sueñe con angelitos, erizos de tierra y alcatraces.

(Publicado en 'La Verdad' el 24 de junio de 2005)
 
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