Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




Malos tiempos para nuestros pájaros
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03.11.17 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Golondrinas. FOTO: JAVIER MILLA

El número de aves comunes en declive se ha triplicado en los últimos diez años

SEO/BirdLife organiza en Badajoz el XXIII Congreso Español de Ornitología

La actualidad la marcan Puigdemont, la enésima salida de tono de Trump y la crisis del Real Madrid, pero a nuestro alrededor se suceden otras malas noticias, una detrás de otra, que también deberían preocuparnos. Una de ellas la hemos conocido esta misma mañana: el imparable descenso en las poblaciones de aves comunes, ya que el número de especies en declive se ha triplicado en los últimos diez años. Lo ha anunciado la sociedad científica y conservacionista SEO/BirdLife en la apertura del XXIII Congreso Español de Ornitología, que se celebra hasta el domingo en Badajoz. Dentro de unos años nos habremos olvidado de Trump y Puigdemont, el Real Madrid seguirá ganando Ligas y Champions, pero seguramente echaremos de menos a muchas especies de aves.

¿Qué está pasando?


Hablamos de pájaros tan familiares y presentes en nuestras vidas como las golondrinas, los gorriones y los vencejos, que asociamos con los cambios de estaciones y nos acompañan en nuestros paseos no solo por el campo, sino también por las ciudades. Aves integradas en nuestras rutinas vitales que cada vez vemos en menor número. Desde 2005, el número de especies en estado desfavorable ha pasado de 14 a 38, y los últimos datos disponibles confirman que en el año 2016 tampoco se revirtió esta tendencia "ya que al menos una de cada tres aves con presencia habitual en España durante la primavera experimentó un declive en su número de efectivos", advierte SEO/BirdLife.

"Esta lenta y continua reducción de las aves más habituales en la geografía española visibiliza el impacto que están teniendo determinadas prácticas agrícolas intensivas, el abandono de actividades agrarias y ganaderas tradicionales, el calentamiento global o la destrucción de hábitats y lugares de nidificación, entre otras muchas amenazas para la conservación de la naturaleza. También atestigua un deterioro de la calidad de vida en España. De hecho, la oficina europea de estadística, Eurostat, incluye el seguimiento de las poblaciones de aves comunes entre los índices más importantes para medir la sostenibilidad y el bienestar social", indican los investigadores.

Seguimiento continuo


Estas conclusiones no se obtienen a ojo, ni mucho menos. Para determinar el estado de las aves, SEO/BirdLife realiza un seguimiento de especies en invierno y en primavera. De las 115 especies consideradas comunes, 69 son sedentarias (viven en la península todo el año), 39 solo se pueden observar en primavera y 9 únicamente pasan el invierno en territorio español. Durante la primavera, momento clave porque coincide con la época de reproducción, el 37% de las especies comunes muestran una situación desfavorable. En invierno, el declive de las poblaciones afecta al 19% de las aves analizadas.

Para calcular este porcentaje, SEO/BirdLife compara las poblaciones observadas cada año con las cifras de 1998, primer año del que se disponen datos.

Escribano, codorniz, grajilla...


Hay especies que lo están pasando peor que otras. Entre las que más efectivos están perdiendo, el escribano hortelano, con un descenso del 66,24%; la codorniz, que pierde en torno a un 66% de los efectivos; y la grajilla occidental, con un descenso del 50,75%. "Las reducciones poblacionales también se observan en otras especies como la perdiz roja (cuyos efectivos se ven reducidos en los censos de primavera en un 34% y en un 47% en los censos de invierno); el escribano cerillo, que pierde un 43,5%; el mochuelo, con una tendencia a la baja cercana al 40%; y la tórtola europea, que cae este año un 26%", explica la sociedad científica, referencia a nivel nacional en el estudio de las aves.

"Se trata, en su mayoría, de especies ligadas a medios agrarios, donde la simplificación del hábitat, el impacto de algunas prácticas agrícolas intensivas, el uso de plaguicidas y el abandono rural están impactando de lleno en la avifauna asociada a este tipo de territorios", recuerda SEO/BirdLife.

Cada vez menos comunes


Lamentablemente, quizá en un futuro próximo muchas de estas aves dejen de ser comunes, pese a que protagonizan el refranero y muchos dichos populares. Las golondrinas, por ejemplo, pierden un 24,6% de sus individuos en España; los vencejos bajan un 34,43%; o la alondra común y el abejaruco se dejan un 34,7% y un 17,3%, respectivamente. Y el gorrión común, quizá el ave más asociada al ser humano, muestra igualmente una tendencia negativa un año más. En este caso, del 15%. Otras aves fácilmente reconocibles tampoco pasan por un buen momento en España. Es el caso del martín pescador (descenso del 17%) o el pito real (declive del 23,4%).

“En los últimos años, entre 2005 y 2016, ha crecido poco el número de especies de aves que se encuentran en estado favorable de crecimiento. De 30 especies que había en 2005 hemos pasado a 42 en la actualidad. En ese mismo periodo, se ha casi triplicado el número de especies que se encuentra en estado desfavorable. De 14 especies que había en 2005 hemos pasado a 38 especies en la actualidad. Una de las buenas noticias de 2016 quizá sea la leve recuperación del alcaudón real, que pasa de estar en declive fuerte a declive moderado”, apunta Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife.

Cambio climático y pérdida de hábitat


“Los malos datos de muchas aves comunes son un fiel reflejo de las amenazas que sufre en este momento la avifauna. La más importante, sin duda, es la pérdida de hábitat, en la que influyen otras dos amenazas: el cambio climático y la transformación del modelo y el paisaje agrario, ya sea por intensificación o por abandono. Otras causas como el impacto de la caza ilegal, el uso de veneno o las colisiones y electrocuciones en tendidos eléctricos se esconden detrás de los declives poblacionales, especialmente el de las especies más amenazadas”, añade el responsable del Programa de Conservación de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife, Nicolás López.

Las aves con tendencias al alza son, fundamentalmente, especies ligadas a hábitats arbóreos y arbustivos como el arrendajo, el carbonero común, la totovía o el agateador europeo. “El ascenso poblacional de este tipo de aves tiene, en parte, su explicación en el despoblamiento rural. La reducción de superficie cultivada o pastoreada conlleva la expansión del bosque y la superficie de matorral”, señala Inés Jordana, responsable de Agricultura de SEO/BirdLife.

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