Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




El Mar Menor y la ley del silencio
( 23 Votos )
18.10.17 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Un operario de la CHS destapando una tubería ilegal conectada a la red del salmueroducto cerca de una finca agrícola de Pozo Estrecho (Cartagena), en agosto. FOTO: ANTONIO GIL

El artículo del investigador del CEBAS-CSIC Gonzalo González Barberá en el que denuncia un secreto a voces: la actividad ilegal de las desalobradoras en el Campo de Cartagena

Salvo quizá los propios agricultores, quien mejor conoce la red de drenaje del Campo de Cartagena es el investigador del CEBAS-CSIC Gonzalo González Barberá, también miembro del Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor, quien lleva meses identificando y caracterizando todas las entradas de agua a la laguna. Y se ha encontrado con la realidad que recoge en el artículo que hoy mismo publica 'La Verdad' y que recojo en el blog por su gran interés: el pacto de silencio alrededor de un secreto a voces, el funcionamiento de las desalobradoras que vierten a la cuenca aguas de retorno cargadas de salmueras que no solo han provocado la degradación del humedal, sino que están acelerando la salinidad del acuífero. O sea, que están causando un efecto boomerang que les perjudica directamente.

Desalobradoras, acabar con la ‘omertà’


Por Gonzalo González Barberá, investigador del Grupo de Conservación de Suelos y Agua del CEBAS-CSIC y miembro del Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor

'Omertà’ es una palabra italiana de bella sonoridad que hace referencia al código de honor siciliano consistente en una ley del silencio que prohíbe informar sobre actividades ilícitas que se dan en el seno de un colectivo. Si hablamos de desalobradoras y Campo de Cartagena, la ‘omertà’ es un aroma que lo envuelve todo.

Durante los últimos meses hemos dedicado nuestra labor a inventariar y caracterizar de la manera más exhaustiva posible los flujos hídricos que llegan al Mar Menor, con una gran carga de nitrato, tanto por superficie como bajo la orilla, y a los que el consenso científico atribuye una responsabilidad fundamental en el origen de la crisis ambiental de la laguna. Los vertidos de desalobradora son una parte relevante de los aportes hídricos y su carga de nitrato es muy elevada. Si no se bombea agua del acuífero, este acaba descargando de manera subterránea por la orilla, pero el proceso de desalobración produce un efecto de extraordinaria aceleración de la descarga de nitrato.

El trabajo de campo nos ha proporcionado un contacto continuo con los agricultores de la zona tremendamente enriquecedor. En esos contactos las conversaciones sobre las desalobradoras han sido un tema recurrente.

Y la ‘omertà’ acerca de esas desalobradoras ha sido igualmente recurrente. Conversaciones absolutamente francas acerca de la situación general de las desalobradoras… pero tú ya has encontrado a trescientos metros de allí un vertido y tu interlocutor no menciona nada aunque tú sospechas que él sospecha que tú ya sabes lo que hay allí cerca; vehículos que te siguen a prudente distancia entre interminables campos de lechuga mientras inspeccionas cada canal de drenaje; la moto que aparece de ningún sitio mientras tomas una muestra de una tubería que vierte sin descanso, moto con conductor que se apea a apenas 20 metros mientras te mira de reojo y, sin quitarse siquiera el casco, corta un solo brócoli entre cien mil y se va por donde ha venido… Todo el mundo sabe y muchos callan.

En economía ambiental existe el paradigma conocido como la tragedia de los bienes comunales. Cuando un conjunto de individuos movidos por su interés explotan independiente y racionalmente (desde su perspectiva personal) un recurso común acaban degradando ese recurso sin que a ninguno de ellos le convenga. Veamos tres ejemplos que ilustran cómo está desarrollándose esta tragedia en el Campo de Cartagena.

En primer lugar, es un secreto a voces que algunas desalobradoras están reinyectando la salmuera hacia el subsuelo. Este vertido no se ve y, sin embargo, está acelerando la salinización del acuífero y aumentando su contaminación por nitrato, de tal manera que el agua del mismo es cada vez de peor calidad.

En segundo lugar, muchos vertidos acaban en el cauce de las ramblas y parte del caudal infiltra hacia el acuífero con el mismo efecto que la inyección directa de salmuera.

En tercer lugar, el agua que llega a la desembocadura del Albujón puede acabar en el Mar Menor con su alta carga contaminante o, en el mejor de los casos, es captada unos metros antes y bombeada hacia la desalobradora del Mojón, donde se desala y se envía al canal del Trasvase para su reutilización. Existen aún problemas sin resolver con las salmueras de esa gran instalación, pero en el medio plazo deberían estar superados. Si el agua que llega a la desembocadura está fuertemente influida por los vertidos de desalobradora, su salinidad se incrementa y el costo de su reutilización también.

Por tanto, los principales perjudicados de esta tragedia serán finalmente la sostenibilidad de la agricultura, los agricultores, los obreros agrícolas y toda la actividad económica vinculada al sector. Todo esto lo saben la mayoría de los actores. En cada conversación a pie de campo así lo manifiestan, pero la ‘omertà’ sigue alimentando la tragedia.

En este momento, la administración, liderada por la CHS, de forma concertada y rigurosa está procediendo a eliminar estos vertidos. Es una acción difícil que genera un fuerte malestar en un momento extremo de falta de recursos, pero es absolutamente necesaria, al igual que es necesario dar solución urgente a un tratamiento adecuado de las salmueras para que el acuífero se pueda explotar racional y sosteniblemente.

Pero no es menos necesario que las organizaciones agrarias, las comunidades de regantes, las empresas agrícolas y los agricultores individuales, así como la sociedad en su conjunto, asuman que hay que acabar con la ‘omertà’ al tiempo que piden soluciones alternativas. No se puede dilatar por más tiempo la denuncia y el rechazo a estas prácticas por parte del colectivo, no se pueden añadir más actos a la tragedia. Es por el Mar Menor pero es, sobre todo, por el propio futuro del sector agrario.

Y hasta aquí el artículo de Gonzalo González Barberá. ¿Algún comentario?

Comentarios (10)Add Comment
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escrito por Juan José Solana, octubre 18, 2017
Este artículo es muy bonito para el que le caiga el sueldo del cielo. Para el campo de cartagena es el resultado de no haber hecho nada en esta materia durante muchos años por parte de la administración. Y de 'omertá' que?. Pero si hace muchísimo que el problema se puso sobre la mesa por parte de los agricultores pero como bien dije al que le 'cae el sueldo del cielo' amigos míos no hace nada porque no es de su interés. Bueno si están haciendo algo, están demostrando la falta de eficacia para haber puesto en marcha las soluciones antes de que este momento llegara a pasar.
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escrito por Cerrillar, octubre 18, 2017
Se siguen roturando nuevas tierras para regadio intensivo, plantando igual que antes, pero con la red de salmuera de las desalobradoras eliminada. De dónde sale el agua? A dónde va la salmuera? Quién permite nuevos regadios, nuevas roturaciones? Es un desastre tras otro, los que se están enriqueciendo se marcharán a otras tierras cuando destruyan estas, los demás se quedarán sin pan, sin campo, sin esperanza.
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escrito por Agricol, octubre 19, 2017
Por qué no te das una vuelta por el campo de Cartagena la mayoría está sin cultivar
este año la verduras estarán por la nubes los precios por falta de producción así que deja de intoxicar con nuevos regadíos si no hay agua para los antiguos van poner en marcha nuevos
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escrito por Juan, octubre 19, 2017
Nuevos regadios.
Pues si, si los hay, no tienes más que ir a las fincas que hay entre Roldán y Balsicas. Y si no lo has visto, te informo, desde este pasado verano, se han limpiado y movido tierras en esas fincas, como 10 campos de fútbol, eso si no me quedo corto, así como las balsas que los acompañan, allí se han plantado cítricos.
También tenemos las amplias instalaciones, que ha montado en los últimos 3 años la empresa florette, unos invernaderos que otro tanto.
Y así si seguimos enumerando, sale mucho cultivo que antes no existía, por lo que no se necesitaba de tanto recurso hídrico.
Y para colmo, todo esto no repercute en la economía local, ya que la mayoría de los peones, son extranjeros como marroquíes, subsaharianos, sudamericanos, tailandeses, y cada vez más increscendo indus de la casta Singh.
Conque no me vengan con tonterías.
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escrito por agricol, octubre 19, 2017
tu comentario es racista espero que el moderador tome nota
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escrito por M. A. Ruiz, octubre 19, 2017
No considero del todo racista el comentario, pero sí muy desafortunado. Esas personas tienen todo el derecho a trabajar y su actividad repercute en la economía local, que nos engloba a todos. Así que sí, tomo nota.
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escrito por El listillo del bar, octubre 20, 2017
Hola:

Pues este artículo, bajo mi opinion, es muy fiel a la realidad del Campo de Cartagena. La actividad de extracción de agua de pozos (legales e ilegales) no ha cesado, y una gran mayoría siguen utilizando las desalobradoras. El vertido, como es echado a otro agujero, rambla, o incluso al alcantarillado. Por lo visto los valores de salinidad del agua que entra a las depuradoras se ha disparado desde el cierre de los salmuereductos.
Una solución que veo es la de autorizar a los agricultores que extraigan el agua del subsuelo, la desalinicen, y que el residuo sea recogido de forma controlada, para ser tratado y que no se desparrame por todo el Campo de Cartagena. De esta manera, además de tener agua los agricultores, están extrayendo nitratos y fosfatos de los acuíferos, esos mismos que se filtran al fertirrigar sus plantaciones. Vamos, que es una manera de reutilizar los "excedentes" o lixiviados del agua de riego.

Otra medida debe de ser la de acabar con todas las zonas regables que no son legales, y de las que hay una cuantas, y precisamente no de agricultores, sino de grandes empresas agrícolas.

Pero por encima de todo está el respetar la agricultura, transformándola hacia un modelo más sostenible, pero sin obviar la transcendencia económiva y social de esta actividad en todo el Campo de Cartagena. Quien dice que deben de hacer un parón no sabe de que habla. Las cosas no son tan sencillas.

Un saludo.
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escrito por nautilus, octubre 20, 2017
Muy buen articulo que nos da una idea clara de que mientras haya mucho por hacer también habrá mucho por lo que callar.
Miremos hacia delante, para remangarse y trabajar en la búsqueda de soluciones en lugar de buscar culpables que tanto obsesiona a los políticos, removedores y enturbiadores de aguas.
El señalar a la agricultura es una excusa y una justificación pensando en los electores. En todas las profesiones y sectores hay gente que se pasa de la raya y es responsabilidad de los que hacen las normas hacerlas cumplir.

La tecnología será finalmente la solución. Los políticos aportarán poco y si acaso estarán ahí para estorbar.
Subrayo una frase:
"es necesario dar solución urgente a un tratamiento adecuado de las salmueras para que el acuífero se pueda explotar racional y sosteniblemente"
y hago una pregunta:
¿En que han quedado las investigaciones de la UPCT para reducir importantes porcentajes del nitrato de la salmuera?
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escrito por El Algarrobo, octubre 23, 2017
No se a que espera el gobierno central para aplicar el art. 155 en Murcia en cuanto a medio ambiente y urbanismo:
- Mar menor como unos zorros y cada cual tirando para su interés.
- Pésima calidad del aire tanto en Cartagena como en Murcia.
- Informes de impacto medio ambiental a la carta.
- Desaparición de la huerta.
- Intento de pulverizar lo que nos queda de costa virgen.
- Macro urbanizaciones fantasma diseminadas por el campo y que no se sabe bien en que benefician a la región.
- Pozos y nuevos regadíos ilegales que siguen abiertos y plantados aun después de haberles denunciado. De lo cual se deduce que pagan la multa y siguen con su actividad o que las denuncias se pierden por algunos cajones.
- Fracaso en el intento de crear el hogar del búho por presiones privadas. Porque claro el interés general se aplica solo a los que no tenemos ni cuartos ni fincas…

Se me ocurren muchos más motivos pero no quiero aburrir.
Gracias, un saludo.

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escrito por Cerrillar, octubre 24, 2017
Agricol, doy vueltas por el campo de Cartagena semanalmente y veo lo que veo, no veo campos de agricultura intensiva, que son claramente nocivas para la salud medioambiental del propio campo donde se cultivan, los acuíferos y la laguna adonde terminan los nitratos y fitosanitarios abundantes que usan, reconvertidos en campos de agricultura sostenible. Sí veo sin embargo campos que antes eran de secano y ahora son de regadío intensivo. No verlo, es estar ciego o mirar para otro lado, verlo y decir lo contrario, eso ya es otra cosa que no tiene cura. El agua del Mar Menor está verde, turbia, la pradera ya no existe salvo en aguas someras donde les llega la luz que necesitan para vivir, el ciclo ecológico está roto, no se les hace caso a los técnicos-científicos sino que se les usa para lavar la imagen tergiversando sus palabras, etc. Vamos a donde vamos, cuesta abajo sin frenos y algunos disfrutando de la velocidad. Los que realmente están interesados en un medioambiente sano y una actividad económica de aprovechamiento sostenible, las personas sensibles están siendo dañadas por unos cuantos aprovechados, políticos y empresarios hermanados en la avaricia. Hasta cuando? Hasta que las gentes que viven en la zona no aguanten más tanta basura. Esperemos que no se llegue al punto de no retorno, en el que los aprovechados se irán a otros territorios donde puedan dar riénda suelta a su avaricia y la mierda se nos quede aquí para siempre.

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