Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




Adiós al señor de los búhos
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11.07.17 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Eloy Pérez, con un búho real. FOTO: MARIO LEÓN

Fallece Eloy Pérez Romero, experto autodidacta en rapaces y colaborador en programas de estudio y conservación de fauna

Se ha ido antes de tiempo (59 años) Eloy Pérez Romero, experto autodidacta en rapaces, colaborador en programas de estudio y conservación de fauna desarrollados por la Comunidad Autónoma y la Universidad de Murcia, y 'padrino de campo' de una quinta de jóvenes científicos que han sabido aprovechar sus conocimientos. Falleció la semana pasada y este es el artículo, agradecido y emocionado, que le dedican dos de sus discípulos.

A la memoria de una 'rara avis'


Por Mario León Ortega y José Alfonso Lacalle Martínez

'Rara avis': expresión latina que significa ‘ave desconocida y rara’ y se aplica a una persona o cosa que se considera poco común, o que tiene alguna característica que la diferencia de las demás de su misma especie. Qué mejor forma de definir a Eloy Pérez Romero, una persona única en su especie. Hablamos cómo no, del naturalista autodidacta más pintoresco, carismático y peculiar que ha habitado en la Región de Murcia.

Su historia comienza el 7 de abril de 1958 en Linares (Jaén), donde nació siendo el menor de una familia de seis hermanos. Ya a temprana edad (seis años), su familia tuvo que emigrar en busca de trabajo a Cartagena. Desde muy chico aprendió a buscarse la vida por sí mismo: como vivía en un entorno de medio rural y pobreza, tenía que ingeniárselas para sobrevivir y alimentarse capturando toda clase de aves y animales. Esta circunstancia hizo que en sus primeros años de adolescencia fuera uno de los furtivos más hábiles de su entorno.

Sin embargo, ya para finales de los 80 decidió colgar la escopeta tras comprender que cazar para alimentarse ya no era una necesidad imperante para la época y que matar por deporte, lejos de placer o diversión, le provocaba un intenso sentimiento de tristeza y vacío en su interior. Este pensamiento tan profundo provocó en él un giro de 180 grados. De esta manera, Eloy comenzó a realizar salidas de campo para observar la fauna y luchar contra las amenazas que la acechaban.

Empezó participando y apuntándose a los primeros Voluntariados de Conservación de la Naturaleza que organizaba la Administración regional y al extinto Taller de Naturaleza de ANSE/UPCartagena. A Eloy, siempre vestido de verde, le gustaba enseñar a todo aquel personaje sospechoso que se cruzaba haciendo fechorías por el monte, su carnet caducado de voluntario de la Consejería de Medio Ambiente.

Las aves rapaces, que por aquella época contaban con poblaciones más amenazadas y desconocidas, fueron el grupo faunístico que más le atrajo y para el que realizó un mayor esfuerzo de seguimiento en su intensa vida. Energético, vivaz y difícil de seguir andando monte, comenzó a recorrer cada una de las cárcavas y agrestes rincones de las sierras que rodeaban el entorno del Campo de Cartagena y Mar Menor. Al norte, las Sierras de Carrascoy, Columbares, Altaona y Escalona, y al sur las abruptas Sierras de La Muela-Cabo Tiñoso, el Algarrobo y la Sierra Minera de Cartagena.

Incansable, fue proporcionando y descubriendo nuevas parejas de águilas reales y perdiceras de las que se desconocía hasta ese momento dónde se encontraban sus nidos, aumentando el conocimiento y colaborando en todo momento con los agentes medioambientales y guardería forestal. Venenos, lazos, roturaciones, molestias, todo aquello que se encontraba por su camino era inmediatamente comunicado sin ninguna pérdida de tiempo. De este modo se inició una colaboración altruista con el cuerpo de agentes medioambientales de la Región de Murcia; tanto fue así que Eloy Pérez fue galardonado en 2010 y nombrado Socio de Honor por la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de la Región de Murcia (APAMAM).

La cosa no quedo ahí, pues la forma con la que Eloy (que enamoraba a las personas por donde quiera que fuera) realizaba el seguimiento de estas aves, tuvo eco aún más allá. Comenzó a colaborar con los seguimientos específicos de rapaces rupícolas y forestales que realizaba el Departamento de Ecología e Hidrología para sus diferentes tesis doctorales, así como con los estudios de contaminantes ambientales del área de Toxicología de la Universidad de Murcia (recibiendo también una placa conmemorativa por su desinteresada ayuda).

Muchas fueron las escaladas en árboles a los nidos de azores, aguillilas calzadas y ratoneros. Rápeles y descensos encordados por grandes paredes donde habitaban las águilas. La instalación y seguimiento de más de 150 cajas anidaderas para autillo europeo fue también una gran labor (tenía un cariño especial a esta pequeña rapaz nocturna), así como su colaboración con los programas de seguimiento biológico y proyectos LIFE de Corrección de Tendidos Eléctricos promovidos por la Administración regional, en los que fue localizando numerosos apoyos y puntos negros en los que cada año morían electrocutados águilas perdiceras, reales y búhos. También participó en las capturas y marcaje de las águilas perdiceras de la ZEPA de Almenara, cuyas áreas de campeo incluyen las zonas que .

El búho real ("el gran camoto", como él le llamaba) fue sin lugar a dudas la especie a la que aportó un mayor conocimiento a la sociedad. "Las águilas, más fáciles de seguir, vuelan de día, pero los búhos no", decía.. Tal era el desconocimiento de la población sobre esta rapaz nocturna, que los seguimientos de Eloy sacaron a la luz la existencia de la población mundial más densa para esta especie. De la población de búho real de las sierras de Columbares, Altaona y Escalona, donde solamente se conocían 7 territorios a mediados de los noventa, pasaron a conocerse 65 en tan solo una década.

En 1992 fue cuando Eloy, acompañado de su hijo Javi, tuvo su primer contacto con un nido de búho real. El nido, situado en una oquedad escondida detrás de un matorral, contenía cinco grandes pollos (la mayor productividad que puede alcanzar la especie). Cuando observó cómo aquellos cinco pares de grandes ojos naranjas le miraban fijamente con temor, quedó prendado y enamorado de esta rapaz. De esta manera, podemos decir que comenzó el seguimiento biológico más brutal e intenso que ha existido nunca en ninguna población de búho del mundo, contabilizándose en la actualidad más de 160 territorios dentro del área geográfica que nuestro amigo Eloy regentaba.

Pero además de todo esto, lo que de verdad hacía de Eloy una 'rara avis' era su enorme saber sobre la naturaleza. Un saber que ya no se encuentra en las modernas generaciones porque era una mezcla de conocimientos antiguos atesorados durante años, adquiridos día a día en sus largas jornadas de monte desde su niñez, y no solo en libros, internet o visitas esporádicas a la naturaleza. Había crecido en el Jaén profundo de los años 50 y desde entonces hasta ahora su aprendizaje ha sido continuo. Por ello y por ser el mejor de los amigos, siempre dispuesto a darlo todo a los demás sin pedir nada a cambio, la gente lo admiraba. Los innumerables amigos que tenía lo certifican, todo el mundo disfrutaba aprendiendo y compartiendo con él sus experiencias en la vida y en la naturaleza. Podriamos definirlo como “el Aurelio Pérez” de Cartagena.

Sus amigos recuerdan con admiración cómo aquella vez en Tarifa, viendo la migración hacia África de las grandes planeadoras, ante un punto en el horizonte que se acercaba y sobre el que discutían no menos de 20 ornitólogos con sus telescopios sobre qué especie se trataba, Eloy con sus prismáticos comentó como quien no quiere la cosa: “Es un águila pescadora”. Todos quedaron sorprendidos cuando al ir acercándose y poder empezar a distinguir de qué se trataba, comprobaron que efectivamente era un águila pescadora. Así era para todo, conocía los pajarillos más pequeños simplemente “por la manera de volar”, habilidad que muy poca gente posee. Veía un búho oculto entre unos arbustos allí donde nadie era capaz de distinguirlo y tenía que decirnos una y otra vez: “Es que no lo ves? Lo que asoma detrás de ese esparto son sus penachos”. Inmenso saber que siempre estaba dispuesto a transmitir.

Eloy Pérez Romero, una gran persona, un gran hombre, un gran amigo, el verdadero señor de los búhos, águilas reales y perdiceras de las sierras de Cartagena, se marchó el pasado 3 de julio de 2017 dejando una profunda huella en todo aquel que alguna vez tuvo la suerte de compartir su tiempo con él.

De sus inseparables compañeros Mario León Ortega y José Alfonso Lacalle Martínez.

¿Alguien por ahí que conociese a Eloy Pérez quiere compartir un comentario?

Comentarios (16)Add Comment
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escrito por Jorge Sanchez, julio 11, 2017
Un tipo lleno de genio y figura. Lo echaremos mucho de menos y el campo mucho más.
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escrito por Perfectamente retratado, julio 11, 2017
Bonitas Pinceladas q definen con exactitud como eras. Quizás por ser compañeros estos años. Puedo aportar q Aprendí, q reí, q lo dabas todo y hasta te la jugaste, para.salvarme vida. Y no recuerdo q pidieras nada a cambio. Se q estoy en deuda contigo, GRACIAS POR TODO.
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escrito por Evaristo Guerrero, julio 11, 2017
Mi nombre gritabas, salía a la puerta y tu ya no estabas.
Larga vida a tu obra amigo Eloy.
Te llevaremos en el recuerdo.
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escrito por Salva, julio 11, 2017
Seguiré contando las aventuras y desventuras que tuve la suerte de vivir junto a él para mantenerlo vivo a través de mis recuerdos. Me cuesta mucho hablar de "el Eloy" en pasado porque sigo teniendo muy presente todo lo que aprendí de él. Desde luego que José Alfonso y Mario han sabido sintetizar su persona en la expresión "rara avis" por su amor al mundo de las aves y porque era único en su especie. Un abrazo a todos los que sienten esta gran perdida y mucho ánimo para continuar con su labor.
El Buendía
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escrito por Encarni, julio 11, 2017
DOCENTE con todas las letras, por los grandes conocimientos profesionales que tan gustosamente regalaba y que tantos biólogos y naturalistas quisieran, pero sobre todo por compartir sus vivencias, su modo de ser y de ver la vida. Vive libre y vuela alto Eloy. Gracias por la nota chicos.
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escrito por Tontina Capullina, julio 11, 2017
¿Ese qué es?¿ mi nombre científico? Te contestaba yo entre risas cuando te metías conmigo por no aprenderme el nombre científico de las aves ni a la de tres... Caprimulgus Ruficolis...No puedo creer que te hayas ido. Ni la suerte que tuve con cruzarme contigo en la vida. GRACIAS por todo lo que me enseñaste y por todo lo que me permitiste aprender y compartir, Eloy. No se despedirme de ti, así que nos vemos en el monte.
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escrito por Sergio, julio 11, 2017
Adios amigo. Muchas gracias por todos esos ratos que me regalaste
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escrito por Poli, julio 11, 2017
Apenas solo unas horas coincidí con el, el suficiente para crear una historia de esas que cuentas y revives a menudo. Vaya 'tute' nos dió ese fin de semana, allá por la sierra nevada de Cazorla y Segura. Era de esos tipos que te atrapan en libertad, con gracia y cercanía. Mucho cariño a Mario, José Alfonso y a toda su familia. El primo del Buendía.
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escrito por Rogelio, julio 11, 2017
Encantado cuando venías a casa y me contabas tus anécdotas y me enseñabas todo tu recopilatorio de fotos! Se te hechara de menos eloy eras y seras único!
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escrito por Antonio Juan, julio 11, 2017
Grande. Muy grande. Siempre nos ha puesto las cosas fáciles para trabajar en el campo con una sonrisa. Vuela hacia el cielo querido Eloy, de noche, como tus búhos. Seguro que te echarán de menos tanto como nosotros
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escrito por juan capel, julio 11, 2017
Bonitas y acertadas palabras para describir a mi gran amigo Eloy. Gracias.
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escrito por Javi, julio 11, 2017
Bonito artículo!!! El monte y las aves eran su vida y así me lo hizo ver en cada una de las vivencias que me contó durante este último poco más de un año que lo conocí.
Me ayudaste tanto, me hiciste reír tanto...
Eternamente agradecido, compañero.
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escrito por francisco ignacio fructuoso saezxxx, julio 13, 2017
yo cuando lo saludaba despues de vivir sus primeras salidas y en lo que evoluciono le desia ELOY SAM que me parecia algo que se dice de alguien de respeto en japones vamos era especial que bonito el articulo se me han puesto los pelos de punta a esto lo se yo ese tio cojio un jabali no rallon corriedo detras de el hasta que lo fundio en una ladera que cuando la vi ya me entendeis un abrazo a todos los que lo disfrtasteis
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escrito por Javier Pérez, julio 15, 2017
Como hijo de Eloy podeis imaginar lo que me enorgullece leer esto.
Se ha ido una gran persona pero deja a sus discipulos para que sus conocimientos no se pierdan.
Gracias a todos los que habéis tenido palabras bonitas para él.
Gracias también a esas cuatro personas que junto a la familia cuidaron de él este mes y medio en el hospital siendo un apoyo enorme para mi padre .
(LAS ESCAPADAS CON LA SILLAS DE RUEDAS AL MURAL DEL HOSPITAL LE DABAN LA VIDA)
Jose Alfonso, Mario, Mari Paz y Aida os estaré eternamente agradecido por ello.
Un abrazo enorme.
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escrito por Martina Carrete, julio 25, 2017
Me enteré ayer de que Eloy había fallecido. Llevabamos muchos años sin vernos, pero es imposible pensar en las perdiceras o las reales sin acordarme de él y del equipo que tanto me ayudó durante largas jornadas de campo. Siempre te recordaré con cariño, amigo, y perdón por no habernos despedido mejor...
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escrito por M. A. Ruiz, julio 25, 2017

Hola Martina, Javier y demás comentaristas. Gracias por aportar un recuerdo, una anécdota o una vivencia. Es emocionante comprobar el cariño con el que lo recordáis y la huella que dejó en vosotros. Un abrazo para todos y especialmente para la familia de Eloy.

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