Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




Ocho horas en los Bosques del Sur
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18.11.16 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Galería de fotos (pinchar para ampliar y desplazar con la flecha). Vadeando el río Tus, pista del arroyo de la Fuente del Tejo, alto en el Collado de Góntar y descenso por la carretera del río Madera. FOTOS: JOSÉ ANTONIO PASTOR

Excursión otoñal en bici por algunos de los mejores rincones de la Sierra de Segura

Teníamos ocho horas de luz y las aprovechamos. Aunque hubiéramos prolongado la excursión ocho días, ocho vidas. Es lo que tiene la Sierra de Segura: cálida, cercana, viva y hermosa. Un territorio de calares, ríos, altos pinos laricios y toda la gama de caducifolios donde la vida fluye en modo 'slow'. También de pastoreo extensivo, de huertos familiares, caseríos y aroma a chimenea. De aceite de oliva extravirgen y de topónimos con ecos legendarios. Así que buscando el otoño pleno nos fuimos el domingo pasado a los Bosques del Sur con este plan: una ruta circular en bici desde Siles (Jaén) que recorre algunos de los mejores rincones de esta soberbia mancha verde, rodando en ocasiones sobre los 1.600 metros, vadeando arroyos y disfrutando como enanos forestales. Los frontales iban en las mochilas, por si acaso. Como último recurso se podría haber tirado de la Superluna.

Comencemos por el principio. Había una vieja cuenta pendiente que saldar: una jornada de campo con el matemático y montañero ciezano José Antonio Pastor, autor de Montañas del Sur, el mejor blog que conozco y donde me quedaría a vivir sin ninguna duda. Finalmente convertimos el pateo en una rodada en bicicleta y tiramos de sangre con Juan y Alejo para mejorar la experiencia. Lo cierto es que 65 kilómetros después llegamos a meta, exhaustos y felices, sin saber muy bien quién era hermano de cada cual.

Lo que se preveía durante toda la semana como un día lluvioso devino en cielo azul, cero viento y quince grados (saludos, hombres y mujeres del tiempo), con lo cual enfilamos la carretera de las Acebeas cargados de buenas expectativas y atentos a los sonidos del monte. Se escuchaba el jaleo de las rehalas y a los cazadores dando voces por las laderas.

Superado el primer puerto del día, José Antonio nos advierte de que acabamos de cambiar la vertiente atlántica por la mediterránea. Esa confidencia junto a mi casco me recuerda lo que en su día recibí como una revelación: en estas alturas serranas, de un golpe de viento depende que una gota de lluvia se incorpore al Segura o termine alimentando el Guadalquivir. Dejamos el asfalto y accedemos al 'gran verde' (así lo llama J.A.) dejándonos caer por la pista del aserradero del Tus, donde pronto comenzamos a atisbar los colores de noviembre en los árboles de hoja caduca.

Las choperas, los nogales, los arces, los robles, los madroños... no da tiempo a asimilar tanta belleza. Uno querría ir más despacio, demorarse junto a un cortijo abandonado, beber de una fuente, tumbarse un minuto en el prado... Pero queda un largo camino por delante y que se haga de noche en la montaña es cosa seria.

Nos hacemos unas fotos en la cascada del Saltador, vadeamos el río Tus a un par de metros de las juntas de los arroyos Andrés y Fuente del Tejo y nos adentramos en pistas solitarias que nos conducen de nava en nava antes de acometer las subidas a los collados del Ventano y de Góntar pasando por el cortijo de la Viuda, un lugar que tópicamente podríamos calificar como rincón pintoresco. Bajo la Piedra de Góntar uno podría esperar que apareciera de repente Aragorn con su cuadrilla de hobbits.

Pero allí no hay nadie más que nosotros y la presencia apabullante, en la distancia, del Calar de la Cabeza de la Mora. Como pasan cinco minutos y Viggo Mortensen no da señales de vida, nos abrigamos y nos lanzamos cuesta abajo. Lo que sigue es una sucesión de túneles vegetales donde sería coherente que se nos cruzase tanto un oso como una bruja. Los plantígrados se extinguieron a finales del siglo XVII y los espectros... quién sabe.

Vacas y caballos pastando pero ni una seta: no ha llovido lo suficiente ni en el momento adecuado, nos han dicho, pero ya saldrán. Rápida parada técnica en Prado Maguillo y un último empujón hacia la carretera del río Madera, de nuevo emboscados entre arboledas infinitas.

Hemos ganado tiempo al reloj y nos permitimos unas migas en la terraza del Hotel Río Madera, aunque moviendo la mesa un par de veces para apurar los últimos rayos solares. Y mirando la hora de reojo. Aún nos quedan 25 kilómetros hasta los coches y una fuerte pendiente para empezar la sobremesa. El descenso final hacia Siles, menos mal, es veloz y glorioso: silencio, aire fresco en la cara, penumbra y misterio.

Teníamos ocho horas de luz, de diez de la mañana a seis de la tarde, y vaya que si las aprovechamos. Nos sobraron veinte minutos que dedicamos a saborear la magia del otoño que acabábamos de dejar atrás, cada uno ya en su intimidad y mientras nos cambiábamos y cargábamos las bicicletas. De vuelta, la Superluna nos guiñó un ojo en el puerto del Arenal.

¿A alguien le apetece compartir un comentario?

PD1. Durante todo el tiempo hemos pedaleado por el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas sin salir de la provincia de Jaén, pero qué más da. Los límites administrativos tienen poco sentido en las montañas donde nace el río Segura, un territorio enclavado entre Jaén, Murcia y Albacete, con Granada a tiro de piedra, que tantos sentimos como nuestro. Por cierto: solo dos horas y cuarto de Murcia city a Siles por Hellín (A-30), Elche de la Sierra y Riópar (CM-412 y CM-3204).

PD2. Esto es solo mi versión de los hechos. Lo cuenta mucho mejor José Antonio. Podéis leerlo pinchando en este enlace.

Comentarios (4)Add Comment
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escrito por Rocky, noviembre 18, 2016
Genial!! Lo he leído y parece que lo hacía yo mismo, me he visto por esos increibles parajes y por un momento yo era tú.

Una pregunta de la ruta: Cuando tomasteis la pista del aserradero de tus, imagino que desde la carretera de las acebeas, subiendo por la peña del olivar, ¿no hay una barrera que impide el paso a vehículos (a la entrada de la pista) y más adelante un cartel de "finca privada prohibido el paso" incluso para caminantes? Es que una vez iba a meterme por allí, ví ese cartel, y me dio miedo pasar, no sea que llegara un Navarro de la vida con la escopeta y me hiciera pupita. El cartel era bastante visible y ya digo, con la señal de prohibido hasta para peatones

Enhorabuena por la experiencia. Y me alegro que todo el recorrido discurriera por pista (verdad?). En aquella sierra también ha llegado la moda de meterse con la bici monte a través y están destrozando zonas muy frágiles, haciendo unas cárcavas de la leche
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escrito por M. A. Ruiz, noviembre 18, 2016
Hola Rocky, me alegro de que te haya gustado. :-) Vamos por partes.

Toda la ruta por pistas, salvo el primer y último tramo, de asfalto. Nada de campo a través, siempre por caminos y carriles solitarios.

Nos encontramos con algunos senderistas, pero ni una bici. No sabía que el campo a través también había llegado aquí, espero que lo corten.

Nos salimos por el desvío al que te refieres, pero la barrera estaba subida. Sé que otras veces está bajada. Y también seguimos a la derecha por otro camino, esta vez cortado, buscando el río Tus. Quizá te refieras a otro cruce anterior donde apareció un gran mastín, precioso por cierto, para 'aconsejarnos' que siguiéramos de largo.

Pero ningún problema, saludamos amistosamente a dueños de fincas que encontramos por el camino y nadie nos pidió explicaciones. Ya sabes, respeto, educación y sentido común. Y también ser conscientes de que utilizamos caminos que sirven de comunicación en estas sierras desde hace siglos.

Saludos.
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escrito por Ventepalmonte , noviembre 18, 2016
Que lujo el tener a José Antonio de anfitrión en esa ruta bttera y la distancia y recorrido de la mejor de la Sierra, por no hablar de que hubieseis tenido más horas de luz fijo que hasta llegais a Pegurera del Madroño y os volvéis por la Toba ..jeje
Buen blog el tuyo y el de José
Seguimos siguiendo....
Un saludo
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escrito por M. A. Ruiz, noviembre 18, 2016
Y tanto, nadie como José Antonio para recorrer y querer con él estas sierras.

Gracias por leernos, un saludo. :)

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