Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




«El Mar Menor me lleva de cabeza»
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27.07.16 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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José Luis Díaz Manzanera, en una playa de Campoamor. FOTO: MARTÍNEZ BUESO

José Luis Díaz Manzanera, fiscal de Medio  Ambiente: «Según los expertos, la laguna está en una situación crítica. Algunos, incluso, indican que en fase terminal»

[Por el tema sobre el que pivota la entrevista (el Mar Menor), por el interés del personaje y porque es muy buena, reproduzco la entrevista de mi compañero Antonio Arco al fiscal de Medio Ambiente y Urbanismo de la Región de Murcia, José Luis Díaz Manzanera, que como sabéis está armando una denuncia sobre la contaminación de la laguna solo a falta de concretar quiénes son los denunciados (instituciones públicas, políticos concretos, particulares...). La demanda no estará lista hasta después del verano. La entrevista se publicó el domingo en 'La Verdad', en la sección V de Verano y como parte de la serie 'Estío a la murciana'. Una conversación interesante e inteligente que os recomiendo leer hasta la última línea]

Murciano del 62, José Luis Díaz Manzanera, padre de tres hijos y fiscal de Medio Ambiente de plena actualidad por sus investigaciones sobre la contaminación del Mar Menor, «una joya de valor universal» que grita socorro en mitad de sus atardeceres de infarto, tiene una debilidad cincelada con pasión: los Beatles. Es la música con la que más disfruta este profesional concienzudo y de fiar, respetado y nada amigo del desánimo, que le tiene por la presa que con más entusiasmo se le resiste.

–¿Sobre qué no tiene ninguna duda?

–No tengo ninguna duda de que Dios existe. Soy religioso, católico prácticamente, creo en Dios y en el Más Allá. Es que si no fuese así...; somos tan poca cosa. Realmente, ni somos nada ni somos nadie. Y, claro, es lógico preguntarse: «¿Y por qué Dios no actúa cuando podría  hacerlo?».

–Eso, ¿por qué?

–Me parece que para esa pregunta no obtendremos respuesta, por lo menos en esta vida.

–¿Usted qué suele hacer?

–Pues, con mucho gusto, recibir en mi despacho a todo el mundo que viene a contarme temas que pueden ser denunciables. Soy un fiscal al que le gusta especialmente el artículo 124 de la Constitución Española, que dice que representamos el bien social, a la sociedad, y que tenemos que estar abiertos a ella.

–¿Por qué es fiscal?

–También soy juez. Aprobé las dos oposiciones en 1989, pero ni un solo día me he arrepentido de haber elegido ser fiscal. Si eres futbolero –yo lo soy– y te preguntan lo que te gustaría más ser, si futbolista o árbitro, ¿qué responderías? Yo lo tengo claro: con todos los respetos para los árbitros, yo futbolista, y a ser posible jugar en primera división de delantero y meter muchos goles. En mi trabajo, y en los casos que se lo merecen, los goles equivaldrían a las condenas. Los fiscales no somos acusicas, acusadores por naturaleza. Defendemos la legalidad y promovemos la acción de la Justicia.

–¿De crío qué soñaba que sería de mayor?

–De pequeñico, incluso me planteé ser periodista. Y de más mayor, como soy un ‘beatlemaníaco’, me ilusionaba la idea de ser cantante y de aprender a tocar la guitarra.

–Todo muy relacionado con el Derecho, ya veo.

–[Risas.] Me metí a estudiar Derecho porque mis mejores amigos lo hicieron. Me informé bien, vi que era una buena opción y acerté con la carrera. Es verdad: prácticamente, sin buscarlo, me he encontrado con un trabajo extraordinario, para mí el mejor del mundo.

–¿Qué sabe?

–Que a mí la vida me ha dado mucho más de lo que yo, sin duda, le podré devolver a ella. Así es que quiero ser lo más útil posible a la sociedad desde la responsabilidad que tengo.

–¿Qué más?

–Soy humano y, evidentemente, no estoy libre de meter la pata. En mi trabajo me puedo equivocar en más de una ocasión, y eso me da un poco de miedo porque están en juego temas muy importantes, para el futuro de todos, como el del Mar Menor, que me lleva ahora absolutamente de cabeza. [Está en curso una investigación sobre las actuaciones de la Confederación Hidrográfica del Segura, el Ejecutivo regional, los agricultores y los municipios costeros.] Procuro no equivocarme. Soy metódico, muy constante y estudioso, y le dedico muchas energías y horas al trabajo. Me gustaría que el día tuviese más horas, lo digo de verdad, para estar más con la familia y para poder tener más tiempo para trabajar.

–¿Cuál es la situación del Mar Menor?

–Para que lo entienda todo el mundo: según los informes de los expertos, está enfermo, en una situación crítica. Algunos, incluso, indican que se encuentra en fase terminal. [En su explicación maneja conclusiones de los más variados informes, tesis doctorales y consideraciones de reputados expertos.] Esa situación la estoy tratando de corroborar con las analíticas que he pedido y que están a punto de llegarme. Los expertos señalan que lo primero que tiene que suceder es que cesen los vertidos que proceden de la actividad agrícola y que de forma permanente, en los últimos años, han llegado a través de la rambla del Albujón. Su fondo marino se está muriendo. Ahora mismo, La Manga del Mar Menos, a nivel europeo, es única en el sentido de que tiene todas las figuras de protección ambiental imaginables. Sin embargo, ¿qué se ha hecho mal durante estos últimos 20 años? Eso es lo que estoy tratando de analizar con la mayor precisión para llegar a conclusiones. Espero que muy pronto. Cuando hay una situación, no ya de posible peligro, sino de daño real, evidentemente hay culpables. Hay que determinar quiénes son, bien por acción –directamente causantes de los vertidos– o bien por omisión, ya sea de sectores profesionales o sectores públicos.

–¿Cómo se ha tolerado todo esto?

–Algo que debería caracterizar a los responsables políticos, a los gobernantes, es la capacidad de previsión, de saber adoptar con tiempo los medios necesarios para evitar llegar a situaciones como ésta. Yo reconozco que debe ser complicado posicionarse en el conflicto entre dos bienes jurídicos: desarrollo económico y medio ambiente. En el caso del Mar Menor, posiblemente una de las razones de su situación es que se haya primado el desarrollo económico.

–Por no hablar de la consolidada dejadez ciudadana.

–Es evidente que no se producen movilizaciones en defensa del medio ambiente. Hay dos cosas que pueden hacer que los políticos actúen: la movilización ciudadana y los medios de comunicación, que tienen mucha trascendencia. Creo que no somos todo lo conscientes que deberíamos de que el Mar Menor es una joya de valor universal. Suele pasar eso, que lo que tenemos cerca no lo sabemos valorar hasta que, quizás, se produce una situación grave y empezamos a tomarnos interés. Yo, muchas veces les digo a mis amigos: «Si es que no hace falta viajar fuera de la Región para ver maravillas, porque vivimos en una tierra privilegiada con espacios naturales de enorme interés».

–¿Le preocupan el qué dirán, que le cuelguen una etiqueta política, que intenten presionarle?

–Por suerte, tengo una especial capacidad de abstracción y me protejo con facilidad de las presiones que puedan llegar. Me evado con éxito de lo que se pueda decir de mí y solo pienso en hacer bien mi trabajo.

–¿Qué ha tenido siempre?

–Desde crío, de forma innata, una gran capacidad de sacrificio y la certeza de que tienes que trabajar para ganarte las habichuelas. Por nada del mundo quería suspender, no quería hacer nada mal.

–¿Qué propone?

–Dejemos a las generaciones futuras un planeta en condiciones, vivo, en el que sea posible el desarrollo humano en las mejores condiciones.

–¿Dónde disfruta usted del mar?

–Mis padres compraron un apartamento en Campoamor y, desde entonces, es allí donde veraneo, en un sitio muy tranquilo.

–Nos propone el filósofo, poeta y ecologista Jorge Riechmann reducir al máximo la ingesta de carne y de pescado. ¿Qué opina?

–A mí me gustan todas las carnes que he probado, casi todos los pescados, la verdura y la fruta. Me lo como absolutamente todo. Cualquier guiso que me hace mi mujer me encanta, como me encantaba todo lo que me cocinaba mi madre. Además, como hago mucho deporte y quemo mucha grasa, tengo la suerte de que no engordo.

–¿No se desanima nunca?

–En muy pocas ocasiones. El deporte a mí es que me ayuda mucho, lo mismo para relajarme que para recuperar el ánimo. Salgo a correr, escuchando a ser posible música de los Beatles, y es una maravilla porque acabo nuevo.

–¿Su consuelo?

–Tampoco lo necesito mucho, la verdad, pero tengo la seguridad de que encontraría el mejor de los consuelos en mi mujer, con la que llevo 26 años casado. Aunque ya le digo, es raro verme desconsolado. Soy una persona muy optimista, positiva y tirada para adelante. No me arrugo ante nada, y los pasos que doy, los doy con firmeza tras estudiar muy bien los temas.

–¿Qué se pregunta?

–¿Dejaría de trabajar si me tocase el Gordo de la Lotería? Creo que no me podría despegar de mi trabajo fácilmente. También es cierto que tengo un ambiente de trabajo y unos compañeros magníficos. Y que soy murciano y vivo en Murcia. Yo doy gracias a Dios todos los días por vivir en esta Región y por haber nacido aquí.

–¿De qué es consciente?

–De que empecé a trabajar con 28 tacos y ya han pasado 27. El tiempo vuela.

–¿Caza?

–La caza nunca me ha llamado la atención.

–¿Pesca?

–Tampoco.

–Ana María Matute decía que de  haber sido un animal, le hubiese gustado ser un pájaro. ¿Cuál es su caso?

–También un pájaro, sí.

–¿Cuál?

–Ni un halcón ni un águila, mejor un gorrión, un pajarico feliz.

–¿Complejos?

–No. Ni físicos –no soy Robert Redford, pero creo que se me puede mirar la cara–, ni de ningún otro tipo.

–¿Y miedos?

–Ni siquiera se lo tengo a la muerte. Creo que, cuando llegue mi hora, que espero que tarde no ya por mí, sino por mi familia, me diré: «Ya me ha tocado la china. He tenido una vida plena y muero agradecido».

(Publicado en 'La Verdad' el 24 de julio de 2016)

Comentarios (1)Add Comment
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escrito por Imparcial, julio 27, 2016
Parece un buen hombre, lo único que espero que como fiscal que se debe a defender al pueblo, sea un hombre "imparcial", "objetivo" y socialmente abierto a la existencia de diferentes posturas contrarias. Por que si finalmente es como "todos" si su subjetividad o influencias lo perturban no valdrá para nada, bueno sí para la parte que le susurre al oido.




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