Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




Caliente, caliente
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08.03.16 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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El educador ambiental Antonio Soler repasa en este artículo los riesgos y las oportunidades del calentamiento global para la Región de Murcia

Es imposible mirar hacia otro lado. Incluso el primo de Rajoy lo tiene ya claro. Hay que tomar medidas contra el cambio climático que vayan más allá de los cuatro lugares comunes, y especialmente en territorios como la Región de Murcia, donde los efectos del calentamiento global serán (ya lo están siendo) más acusados. De eso va este artículo del educador ambiental Antonio Soler (Adesga, Nueva Cultura por el Clima), publicado ayer en la edición impresa de 'La Verdad'.

Dirigentes, afrontemos ahora el clima


Por Antonio Soler, presidente de la asociación Nueva Cultura por el Clima

Muy buenas, les escribo estas letras en la seguridad de que su sentido común les permitirá contrastar los hechos que les describo, pues son asuntos de índole cotidiana de nuestra Región. Quisiera llamar con ellas la atención de nuestros dirigentes, especialmente de los responsables de los ámbitos más afectados, la consejera de Agua, Agricultura y Medio Ambiente y, por su posición de decisión, el presidente regional. Igualmente, son vitales el resto de nuestros diputados, de todos los grupos políticos. Ninguno ha hablado en público del clima sorprendente que estamos sintiendo.

Por favor, presten atención y asuman que esto va muy en serio. El impacto es inevitable, pero con las adecuadas estrategias de adaptación podemos amortiguarlo. No me tilden de dramático, lo verdaderamente dramático está ahí afuera, y no se va a ir. Está en sus manos empezar un largo camino. Desde Nueva Cultura por el Clima les ofrecemos nuestra colaboración aquí y ahora. El clima nos está pasando una factura que empieza a ser muy importante económica, ambiental y socialmente. Les hablaré de temperaturas, agua, salud, agricultura, espacios naturales, empleo, costa...

En temperaturas bastará el recuerdo del verano pasado. Una sola ola de calor de duración desconocida nos hizo sufrir lo que es un verano sahariano: muy duro para todos, más dañino para personas mayores y aquellas en riego de pobreza energética, más ingresos hospitalarios, más defunciones. En el medio plazo, y muy posiblemente en el corto, habrá más olas extremas: el suelo se seca, cultivos y vegetación forestal languidecen. En este momento, más de medio millón de pinos están desapareciendo por la sequedad y mayor intensidad de las plagas en los últimos tres años. Hay que repensar el urbanismo, rehabilitar a gran escala, recuperar quizás otro modelo de bosque.

En este momento, en este ‘verano’ invernal, vemos toneladas de cosechas agrícolas que se quedan sin recoger por el espigado simultáneo de verduras, cultivos arrasados por una sola noche de frío en medio de una primavera en pleno mes de enero… eventos meteorológicos extremos.

El problema del agua regional no requiere antecedentes pues todos lo conocen. Debemos afrontar una transición hacia la búsqueda de la autosuficiencia hídrica puesto que el clima es el juez que decidirá sobre trasvases. Y todos los datos nos dicen que va a llover menos y hará más calor también en la cabecera del Tajo. Una desalación a gran escala puede aportarnos caudales importantes (con renovables, mejor ambiental y económicamente), pero debe acompañarse de una reducción de la demanda hídrica regional: tecnificación agrícola, cultivos más resistentes con patrimonio genético autóctono, mejoras en fertilización orgánica y manejo del suelo con mejores prácticas potenciando su capacidad para capturar carbono (un gigantesco potencial por cierto). Recursos tenemos, pero falta un plan para aplicar un modelo agrícola adaptado.

Nuestros espacios naturales están sufriendo de modo inconcebible la conjunción del cambio global con el cambio local, el generado por el uso del territorio (autovías, tendidos, roturaciones, urbanización en extensión en zonas litorales, vertidos). La meteorología ha causado un adelanto de dos meses en los ciclos vitales. Flores de marzo luciendo en enero en el campo, inconcebibles filas de procesionarias, pinares muriendo por doquier.

La costa se nos inunda, lenta pero imparable, y con ella un recurso vital, el turismo. Hay que reorganizar la costa, retrasar nuestras líneas, dejar de quitar y aplastar arena con tractores en las playas.

Son todas medidas imprescindibles que requieren de una acción continuada, posiblemente de décadas. Todos debemos sentirnos parte de este proyecto, y toda la sociedad debe empezar a asumir que un nuevo frente de acción, que también puede traernos muchos beneficios directos, es la lucha contra el cambio climático.

Dirigentes, diputados: hay muchos frentes, todos importantes, pero no desatiendan el del clima. Pregunten a la ciencia, hagan números sobre mejoras arriba mencionadas. El cambio es posible, tenemos los recursos, tan solo nos falta la decisión. La gente lo está sintiendo, las pérdidas van aumentando. Se puede calcular, se puede explicar y se puede consensuar para que nuestra Región sea un ejemplo de adaptación.

Desde Nueva Cultura por el Clima estamos trabajando la redacción de una Ley de Cambio Climático para la Región, impulsamos iniciativas para reducir la pobreza alimentaria, preparamos actividades de educación y formación... y queremos ayudar a nuestra sociedad a conocer qué está pasando y qué podemos hacer. Queda tendida nuestra mano.

Y hasta aquí el artículo de Antonio Soler. ¿Algún comentario?
Comentarios (1)Add Comment
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escrito por GABRI, marzo 08, 2016
La ola de calor del año pasado es un evento meteorológico, por lo que no se puede hablar de ella como un rasgo característico de nuestro clima. Si de aquí en adelante se producen olas de calor de ese tipo de forma reiterada, entonces habrá que aceptarlas como característica de nuestro clima.

Sobre la sequedad… pues no estamos viviendo nada que no hayamos vivido antes. Periodos secos los ha habido desde hace milenios en el sureste de España, incluso peores.

Parece que dentro de un verano cálido no puede haber episodios fríos que arrasen las cosechas. El problema no es el frío, el problema es lo que cultivamos y que es susceptible de ser perdido en una noche. Si lo cultivamos es porque, aunque haya pérdidas, los cultivos siguen siendo rentables.

En algunos lugares ha sido el invierno más cálido desde que hay registros, pero en la Región de Murcia es el tercero. La memoria meteorológica es muy mala. El hipercálido invierno diciembre 1954 - febrero 1955 precedió al rey de los meses fríos en más de un siglo en España: febrero de 1956.

El artículo versa sobre el cambio climático y se habla de los problemas que tienen los espacios naturales por culpa del hombre (carreteras, roturaciones, vertidos…). Nada que ver.

Se habla del problema del agua, como si ese problema fuese derivado de una reducción de las precipitaciones (que no es cierta). Busquemos la culpa en otros aspectos, como en el gran aumento de población (somos casi 1’5 millones de personas en la Región de Murcia), el desarrollo turístico, industria, agricultura intensiva de regadío, sobreexplotación de acuíferos… Panorama que no tiene nada que ver con la situación hace 50 o 100 años.

¿Ley de Cambio Climático? El término vende, de eso no hay duda, pero más correcto sería nombrarla con algún término que haga referencia a la protección y conservación de la Tierra y desarrollo sostenible.

En fin, que no estoy de acuerdo en muchas de las afirmaciones que se vierten en este artículo. El cambio climático… esa cuestión convertida en religión para muchos y cuyo término ha calado hondo en la población.

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