Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




Sobre la corrupción verde
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08.06.15 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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El profesor Ángel Pérez Ruzafa denuncia la descoordinación entre administraciones y el derroche de recursos en proyectos de supuesto interés ambiental

Sin poner ni quitar una coma, reproduzco el artículo que publicó el viernes pasado (Día Mundial del Medio Ambiente) en las páginas de Opinión de 'La Verdad' el catedrático de Ecología de la Universidad de Murcia Ángel Pérez Ruzafa, una de las voces más autorizadas sobre ecosistemas marinos. Imagino que habrá quien se dé por aludido; es su problema. Porque lo cierto es que el investigador de la UMU describe muy bien algunos de los pecados ambientales que han motivado el enorme retraso de Murcia en cuanto a gestión de los espacios y los recursos naturales. Los políticos que están a punto de acceder a las instituciones harían muy bien en leer este texto y tomar nota. Por el bien de todos.

El nuevo Gobierno regional y el medio ambiente


Por Ángel Pérez Ruzafa

Son muchos los temas medioambientales que requieren actuaciones urgentes, planificadas y bien ejecutadas en nuestra Región. De los ambientes esteparios a nuestras escasas masas forestales, de la singularidad de nuestros ríos temporales a la calidad ambiental del Segura, de la preservación del paisaje y usos tradicionales de la huerta a la gestión del litoral, nuestra Región ofrece una diversidad y singularidad ambiental excepcional, propia de zonas situadas en las fronteras de regiones biogeográficas y climáticas. Muchos de estos retos se concentran en nuestro litoral. Desde la Marina de Cope al Gorguel, de Portmán al Mar Menor, presiones de todo tipo requieren actuaciones urgentes.

Preservar nuestra biodiversidad y los procesos ecológicos que la sostienen, poner en valor los bienes y servicios que prestan nuestros ecosistemas y conservar nuestro patrimonio natural, haciéndolo compatible con el desarrollo económico, demográfico y de las infraestructuras, es un reto complejo e importante. De hecho, la conservación de muchos paisajes singulares de nuestra Región y de su  biodiversidad, específica y genética, pasa por hacer rentables y competitivos económicamente los usos tradicionales que los originaron. Ello requiere imaginación, una sensibilidad especial y una apuesta decidida por salvaguardar nuestros ecosistemas desde el conocimiento profundo de los procesos ecológicos y sociológicos que los mantienen.

Sin embargo, la complejidad de estos problemas no es la principal dificultad a la que tiene que enfrentarse un gobierno que pretenda gestionar el presente y preparar el futuro de los murcianos. Por desgracia, en nuestra sociedad, y en la política en particular, y sin ánimo de molestar a nadie, la inteligencia es un bien escaso y los listillos abundan. De ahí que el principal reto medioambiental al que deben enfrentarse nuestros responsables políticos estriba en plantear adecuadamente los problemas y gestionar con intención de hacerlo bien y con inteligencia.

La especulación no es solamente un problema inmobiliario. Desde luego, hay macroproyectos bajo la bandera del desarrollo económico y social, desde Cope hasta el Gorguel, que sacrifican buena parte de nuestro patrimonio natural y en los que el único beneficio podría radicar en la mera ejecución de las obras. Pero también puede especularse con fines políticos y enarbolar banderas verdes con la única intención de acaparar poder o derrocar a otros. Se especula también con medidas supuestamente diseñadas para mejorar el medio ambiente, con inversiones multimillonarias, pero que son ineficaces, y algunas incluso destructivas. Aquí podríamos incluir la pesca de medusas, los pozos de tormentas o los dragados, espigones y vertidos de arena de algunas supuestas regeneraciones de playas.

El riesgo de que estas medidas se diseñen únicamente pensando en los beneficios de las contrataciones a las que dan lugar es alto y no debería ignorarse. En todo caso, resulta muy triste ver que no hay dinero para mantener sistemas de observación e investigación que generen la información necesaria para la toma de decisiones y la gestión adecuada, mientras se malgastan nuestros escasos recursos en este tipo de actuaciones.

Pero uno de los principales problemas a los que debe enfrentarse nuestro próximo gobierno regional es la descoordinación, cuando no la falta de entendimiento, entre administraciones. Los ayuntamientos, las distintas consejerías del Gobierno regional, la Confederación Hidrográfica, los distintos ministerios, se reparten competencias y fondos que gestionan de forma independiente. Se realizan acciones contradictorias, se solapan los proyectos y los estudios de impacto ambiental, con resultados heterogéneos y a menudo inservibles.

Frecuentemente, como dice el dicho popular, entre unos y otros se queda la casa sin barrer. Este es, de hecho, el río revuelto en el que pescan los especuladores y se mueve el tráfico de influencias y la prevaricación. De poco sirve que los propios usuarios, los grupos ecologistas, los técnicos de la administración, entre los que hay muy buenos vasallos si hubiese buen señor, o los llamados expertos de centros de investigación y universidades, identifiquen, denuncien, enumeren, elaboren planes de gestión o diagnostiquen los problemas ambientales de uno u otro ecosistema, si el problema se aborda de forma caótica, errática, o se aplican medidas 'sin receta médica'.

Hay demasiadas puertas por las que se cuelan los intereses de unos pocos a costa de los recursos y el patrimonio de todos. Resulta demasiado fácil hacer las cuentas económicas incluyendo solo los beneficios de la fase de ejecución del proyecto o incluso de su explotación, pero dejando fuera los costos de mantenimiento o las pérdidas de los usos y servicios medioambientales que ya no podrán recuperarse. La perversión del sistema es que los beneficios son para unos pocos y los costos los pagamos entre todos.

El principal reto medioambiental al que se enfrenta nuestro inminente Gobierno regional es poner orden en este sinsentido. Coordinar y sentar a la mesa a todas las administraciones y sectores implicados a la hora de identificar y plantear los problemas; utilizar con eficacia sus recursos estructurales y humanos de investigación para la anticipación, el diagnóstico de problemas y el diseño de soluciones, y tener claro que gestionan para todos los murcianos y no para los grupos de presión que les podrían ayudar a mantenerse en el poder o a asegurarse la vida cuando lo dejen.

(Publicado en 'La Verdad' el 5 de junio de 2015)

Comentarios (6)Add Comment
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escrito por David, junio 08, 2015
Una reflexión muy valiosa por parte de uno de los investigadores más prolíficos de nuestra universidad. Suscribo totalmente sus palabras y de verdad espero que no caigan en saco roto... aunque a estas alturas lo que haría falta es un cambio radical y visto lo visto no parece que vaya a suceder semejante cosa.
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escrito por Fulgen, junio 08, 2015
No puedo estar más de acuerdo con el Prof. Pérez-Ruzafa, al fin y al cabo lo único que pide es que actuemos con lógica, racionalizando los recursos y que se prime el conocimiento sobre la pasta.
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escrito por Frank Inspector, junio 08, 2015
Lo que pide, es poco menos que una utopía. Que dejemos (por generalizar) de ser egoístas?. Imposible, por desgracia
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escrito por Pablo, junio 09, 2015
Muy interesarte artículo, que destapa las vergüenzas de la administración pública murciana en materia medioambiental. Habría que añadir que la descoordinación es una característica propia de nuestra administración, no sólo en materia medioambiental, sino en muchas otras. Pero en este caso se acrecienta porque además existe una falta de convicción en lo importante que son estas cuestiones. Lamentablemente se sigue manteniendo el prejuicio de que economía y ecología son antagónicas, cuando hay ya experiencias de sobra que demuestran lo beneficioso de la simbiosis entre los dos mundos.
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escrito por Navarro, junio 09, 2015
Pues yo cuando pienso en corrupción verde, no pienso en economía privada. Pienso mas bien en cara duras que piden 60 euros por plantar una mata protegida en una propiedad publica, y con perras publicas. Pienso en declaraciones de vertederos de 3000 años de minería, declarados espacios naturales. Pienso en maquinaciones para alterar el valor del suelo a la baja, prevaricaciones para cargar a unos pinos con unas limitaciones de uso, frente a otros pinos a dos metros, que no tienen ninguna limitación. Pienso en gente que llama natural a cosas que son producto de la acción humana. Que la administración devolviera tres mil millones de pelas por que no podía gestionarlos, y eran precisamente los millones destinados a pagar las privaciones y compensar las limitaciones de uso. No es corrupción, es simplemente incapacidad manifiesta de capacidad de gestión. No creo que hubiera ansia de lucro económico o ideologico. Que en muchas ocasiones se mezcla en el campo del medioambiente.
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escrito por MA Barracus, junio 09, 2015
En el día de la Región quiero pedir un deseo que muchos seguidores del blog llevamos años deseando que se cumpla:

¡¡ Por favor, que alguien le compre los terrenos a Navarro!!

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