Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




Playas, golf, ladrillos
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19.12.02 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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«Se decidió alejar el Prestige de la costa para no causar una catástrofe económica, además de la ecológica». Esta explicación del ministro de Fomento retrata en toda su cortedad al Gobierno y deja claro cómo afronta el Partido Popular los asuntos relacionados con el medio ambiente: primero la pasta y los intereses de los poderosos y después el paisaje, los bichos que se menean, aunque inmediatamente después se demuestre que ese dinero que se protege hoy es una minucia mañana en comparación con el valor potencial de los activos ecológicos.

Sucede algo parecido en la Región de Murcia -está pasando, lo estamos viendo- con la desprotección de uno de los últimos reductos de costa virgen del Mediterráneo, que el PP se está preocupando de poner en manos de multinacionales del cemento para que se forren construyendo campos de golf, hoteles y residencias de lujo destinadas a europeos que están locos por mejorar su swing sin que los vientos del norte les congelen las falanges. Sí, está pasando, lo estamos viendo y da la impresión de que el alicatado minucioso de la Marina de Cope y los playazos de Covaticas sólo molesta a unos cuantos ecologistas, ya estigmatizados por el poder oficial como enemigos de la Región.

Bueno, cómo decirlo en pocas palabras: ¿imaginan al primer ministro de un país civilizado -piensen en Francia o Alemania, por ejemplo- ufanándose en que piensa cepillarse por ley un ecosistema único para sustituirlo por ladrillos? ¿Cuánto durarían en sus despachos quienes propusieran urbanizar en los humedales de la Camarga o en los bosques de la Selva Negra? Porque el parque regional de Calnegre-Cope -¿sigue siendo un espacio protegido, lo fue alguna vez?- no tiene un valor ecológico inferior al de estos santuarios naturales europeos. Así que si hay unos primos en un lugar llamado Murcia dispuestos a sacrificar un conjunto irrepetible de dunas fósiles y calas fascinantes a cambio de un complejo turístico para eslavos adinerados, por ellos no va a quedar.

En naciones europeas a las que aspiramos a parecernos cuidan el entorno como un tesoro, pero no sólo por razones estéticas o sentimentales: desde hace años tienen claro que el medio ambiente es una de las industrias del futuro porque los ciudadanos están cada vez más preocupados por conservar la naturaleza para disfrutar de ella -salvo aquí, parece, donde nos regodeamos en nuestro retraso socioeconómico-. Y en los espacios naturales y alrededor de ellos, pero nunca sin ellos, están dispuestos a gastarse su dinero.

Ramón Luis Valcárcel anda al parecer enfrascado en un plan regional de desarrollo sostenible pero se retirará de la política como el presidente que convirtió en hormiguero turístico un parque natural irrepetible. Y no hace falta que disimule: su consejero de Medio Ambiente, Antonio Cerdá, se estrenó en el cargo declarando que una lechuga es más ecológica que un pino. Está pasando, lo estamos viendo y no puedo creerlo. Que me pellizquen. O que me peguen un tiro.

(Publicado en la sección de Opinión de 'La Verdad' el 19 de diciembre de 2002)

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