Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




Cada vez menos felices
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09.02.15 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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El Observatorio de la Sostenibilidad reaparece con un informe que incluye por primera vez los indicadores de la 'buena vida' y que refleja las miserias medioambientales de España

Murcia suspende en los índices de progreso y bienestar Better Life Index y Happy Planet

¿Alguien leyó la información que publiqué ayer en 'La Verdad' sobre el informe 2014 del Observatorio de la Sostenibilidad? No os canso repitiendo aquí los resultados del estudio que tienen que ver con la Región (podéis pinchar en el hipertexto para conocerlos), pero creo que es interesante recoger algunas de sus conclusiones generales, que se avanzan con esta frase a modo de introducción: "España es cada vez menos feliz y la pérdida de felicidad es heterogénea, no siempre ligada al bienestar económico o a indicadores económicos convencionales". Por cierto: me alegra que haya resucitado el Observatorio de la Sostenibilidad, que tuvo que echar la persiana en 2013 por falta de fondos (y de apoyo por parte del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que no encajaba bien sus críticas). Ahí va el resumen de su último barómetro, de diciembre pasado:

España no reduce con políticas estratégicas su desigualdad, lo que supone un riesgo inaceptable para el desarrollo y para la creación de empleo, así como una amenaza para la equidad social. El modelo de desarrollo seguido (basado en la edificación, el consumo de combustibles fósiles para la producción de energía y el transporte por carretera) suponen un gran riesgo para el cambio climático.

El WEI (Índice de explotación del Agua) para España se encuentra en valores alrededor del 30%, por encima del 20%, valor de advertencia que distingue la gestión inapropiada del recurso en áreas con escasez crónica; asimismo, el WPI (Índice de productividad del Agua) sitúa a España en valores muy bajos en relación con la producción de riqueza a partir del volumen de agua extraído (ineficiencia). Paralelamente, la superficie nacional con más de 10 tm/ha/año de pérdida de suelo ocupa un porcentaje del 7,47% del total del país según Eurostat, valor de erosión preocupante.

Los avances en la gestión de residuos sólidos urbanos son bastante deficientes, aunque su volumen se reduce de manera constante desde 2006. La crisis ha intensificado la caída en la generación de residuos urbanos en España, pero aunque nos situemos por debajo de la media comunitaria en generación de residuos por habitante el impacto ambiental de los RSU españoles es superior: el porcentaje de residuos urbanos reciclados o compostados en la UE-28 se situó en un 42% durante el año 2012, con tan sólo un 34% de ellos depositado en vertederos; en el caso de España, la proporción de residuos urbanos reciclados o compostados fue del 27% (un 63% fue depositado en vertederos).

En relación con la producción de energía de origen renovable, en 2013 se ha generado más que en 2012, según datos de REE, sumando un total de 108.385 GWh, mientras que en 2012 se registraron 85.065 GWh. La potencia instalada en el parque generador peninsular procedente de tecnologías renovables aumentó en 556 MW durante 2013, alcanzando al finalizar el año un total de 102.281 MW, ligeramente superior a la registrada en 2012 (102.524 MW). Esta nueva potencia procede de nuevas infraestructuras de origen renovable, con 173 MW de eólica y 440 MW de tecnologías solares (el 32% de solar fotovoltaica y el resto de solar termoeléctrica).

En la actualidad hay más de 500.000 empleos verdes en España, lo cual equivale a cerca de 2,2% del empleo total del país, que cifra su aportación a la economía en 20.160 millones de euros al año, el 2,4% del PIB. La UE obligará en el futuro a efectuar inversiones en procesos sostenibles a través de normativas explícitas que no podrán ser sorteadas mediante leyes nacionales obsoletas o mediatizadas por intereses particulares. Las trabas al inicio y culminación de este proceso ineludible no pueden estar relacionadas con decisiones políticas.

España no desarrolla una planificación territorial hacia el medio rural compatible con la conservación de la biodiversidad, los servicios ecosistémicos y el paisaje; la acción política no está adaptada a las necesidades nacionales específicas de la agricultura extensiva

Solo el 11% de los espacios integrados en la Red Natura 2000 cuentan con planes de gestión aprobados y tan solo cuatro especies disponen de planes de recuperación en todo su ámbito de distribución geográfica. La Estrategia Española para la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica señala que la potenciación de medidas agroambientales es imprescindible para la regeneración de los agrosistemas degradados por prácticas abusivas. El Libro Blanco de la Agricultura y el Desarrollo Rural recoge que las medidas agroambientales deben servir para apoyar el desarrollo sostenible de las zonas rurales y para responder a la creciente demanda de la sociedad de servicios ecosistémicos, animando a los agricultores a utilizar métodos compatibles con la protección del medio ambiente y la conservación dela biodiversidad y otros recursos naturales.

Un ejemplo de pésima planificación se encuentra en el cambio acelerado de usos del suelo, patente especialmente en las costas españolas, impulsado y permitido sin atisbo alguno de racionalidad. Los cambios más profundos y transcendentes son aquellos relacionados con la artificialización del suelo por su carácter de irreversibilidad, tanto en el interior como en la franja litoral, con una tasa general anual de 27.666 ha/año. El litoral mediterráneo y parte del atlántico y del cantábrico han sufrido un proceso acelerado e intenso de urbanización del suelo en los primeros kilómetros de costa.

El despoblamiento del campo, el abandono de prácticas agroganaderas tradicionales, la concentración de la población humana en ciudades y en la línea costera (el 80% de la población española) y la presión que esta población ejerce sobre el resto del territorio han provocado problemas graves en los ciclos naturales durante décadas. La 'moderna' agricultura se ha convertido en un potente instrumento de expulsión de población del territorio y una desintegración del equilibrio entre producción y consumo de recursos.

Si bien la producción ecológica experimenta un auge importante en plena época de crisis y se localiza en el punto de mira de las grandes distribuidoras de alimentos, las prácticas tradicionales agrícolas, ganaderas y pesqueras no incluidas en este sello, verdaderas responsables de la funcionalidad de los ecosistemas y mucho más extensas territorialmente hasta hace pocas décadas, quedan abandonadas nuevamente por los decisores.

La planificación del territorio no puede circunscribirse a la gestión de espacios protegidos aislados y definidos por fronteras administrativas. Ha de extenderse a todo el territorio y acoplarse a aproximaciones sistémicas basadas en criterios que contemplen el impacto socioambiental, los derechos de la ciudadanía y conceptos como equidad y felicidad.

España no desarrolla políticas coordinadas y coherentes entre sí. Se dan en muchas ocasiones contradicciones entre presupuestos, solapamientos, y decisiones en contra de la sostenibilidad.

¿Compartís estas conclusiones? ¿Todas o solo algunas? Me gustaría conocer vuestra opinión.

Informe 2014 del Observatorio de la Sostenibilidad en este enlace.

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