Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




Tito Bernal
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17.01.14 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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FOTO: ARCHIVO DE TITO BERNAL

-¡Oye chaval...!

Parece que lo estoy oyendo de nuevo. Escuché esa frase mil veces. Así te entraba a diario, era su saludo cotidiano para contarte una historieta, una anécdota, una revelación. Siempre con una sonrisa de un palmo, un cigarro y la cámara de fotos adosada a su metro sesenta de estatura. Gastaba una talla S, pero como reportero fue siempre XXL. Con Tito Bernal (que murió el miércoles por un cáncer de pulmón) eché mis primeros dientes como periodista; y en ocasiones las muelas, claro. A finales de los ochenta yo llegaba en pantalón corto a la redacción de 'La Verdad' en Ronda de Levante y él ya estaba preparado para salir a pescar noticias. Llevaba ya un par de años en el periódico y disfrutaba espabilando a redactores en prácticas. Iba de listo, pero es que era listo. Y divertido. Y generoso.

Trabajar con él era casi siempre una aventura porque conducía rápido e iba al grano. No era raro discutir si te tocaba como compañero de faena: por enfrentarse imprudentemente a un poli, a un guardaespaldas o a un militar, defendiendo su derecho a hacer fotos en las situaciones más comprometidas; por fumar (de todo) en el coche; por conducir demasiado rápido o por manejar el volante con las rodillas mientras hacía cualquier otra cosa con las manos.

Discusiones que terminaban bruscamente con un chiste o un frenazo para tirar una foto (otra), y que se olvidaban pronto enterradas por su desbordante humanidad. Y por su entusiasmo contagioso por esta profesión, en la que brilló: sus fotos eran buenísimas y tenía un enorme instinto para levantar noticias y enfocar reportajes. Era humano y con él se hacía periodismo humano.

Hablo de la época del blanco y negro, sin móviles ni internet y con los periodistas localizados por un 'busca' que fallaba más que una escopeta de caña. Y cuando el cuarto oscuro era un escondite tranquilo para echar una cabezada fugaz entre la peste inconfundible de las sustancias químicas del revelado.

Recorrimos juntos miles de kilómetros en cacharros rodantes que él hacía volar, y en los que no nos matamos de milagro. Por eso le debo innumerables recuerdos profesionales, y también algunas fotos que guardo y que ahora me costará un poco revisar. Tampoco olvido que le encantaba apuntarse a mis primeras excursiones periodísticas por los espacios naturales de la Región, cuando intentaba (hace veintitantos años era complicado) hacerle un hueco al medio ambiente en el periódico bajo la menor excusa.

Subimos a Revolcadores en una asfixiante mañana de agosto, nos bañamos en cueros en las calas salvajes de Bolnuevo, espiamos a los flamencos en las salinas de San Pedro del Pinatar y bajamos hasta la playa Amarilla en un titubeante Citroën Dos Caballos para que pudiese ver de cerca la isla del Fraile. Siempre le recordaré con una sonrisa.

Me encantaría leer algún comentario o un recuerdo que tengáis de Tito Bernal


Aquí os pego el obituario que publiqué ayer en 'La Verdad':


El fotógrafo que siempre sonreía

Muere a los 50 años Tito Bernal, fotoperiodista y productor audiovisual que colaboró en 'La Verdad' durante quince años

Sus compañeros de profesión, sus muchos amigos y las innumerables personas que le conocieron siempre le recordarán por su sonrisa y la cámara de fotos, eternamente colgada al hombro o al cuello. Un cáncer de pulmón fulminante acabó ayer con la vida del fotógrafo Tito Bernal Casanova (50 años), uno de los fotoperiodistas que mejor ha retratado la vida social, política y artística de la Región durante las últimas tres décadas, y que colaboró durante quince intensos años en 'La Verdad', periódico en el que publicó imágenes de gran impacto.

Hijo del ingeniero de la Confederación Hidrográfica del Segura Antonio Bernal Morote, Tito Bernal nació en Málaga pero se trasladó a Murcia de niño y en esta ciudad se hizo fotógrafo de prensa. Inició la carrera de Periodismo en la Complutense, pero abandonó los estudios por la cámara, de la que nunca se separaba. Cuando se desvinculó de 'La Verdad', en el año 2000, trabajó como 'freelance' para distintos medios como cámara y productor audiovisual, y colaboró regularmente con la televisión autonómica 7 Región de Murcia, donde dirigió y presentó el programa 'El autogiro reportero'. Distintas exposiciones han mostrado parte de las más de 20.000 imágenes de su archivo, algunas de ellas realizadas durante misiones profesionales en lugares como Afganistán.

Fue un hombre de acción, un fotorreportero que no solo traía excelentes fotografías al periódico, sino también noticias. Y era un fotógrafo de los que luchaban para que sus imágenes ocuparan la portada del diario. Aunque en muchas ocasiones no era necesario: tenía especial habilidad para la fotografía de sucesos, ocasiones en las que sabía ir más allá de los hechos para captar toda la tensión de situaciones duras. Sus fotos tenían la capacidad de emocionar, algo que en un periódico no tiene precio.

Tito Bernal era de los que disparaban primero y preguntaban después. Sabía que una gran foto depende de un instante de duda y él, en esos casos, no tenía ninguna. Demostró siempre un enorme orgullo profesional y no se dejaba amedrentar, lo que le supuso alguna discusión en el ejercicio de su trabajo. Como fotógrafo era cumplidor y competitivo: siempre quería hacer la mejor foto y nunca daba por perdido un encargo, por difícil que fuese. Esa pasión por ver publicada con su firma la imagen del día dio como resultado grandes fotos.

Su simpatía y su presencia en todo tipo de actos -era frecuente que prolongara la jornada laboral en horario nocturno, a veces por su cuenta- le convirtieron en un personaje popular y querido. Trabajando o con la cámara dentro de la bolsa, siempre era divertido estar cerca de él; incluso cuando, para llegar a tiempo al lugar de la noticia, pisaba el acelerador más de la cuenta.

La Asociación de Informadores Gráficos de Prensa y TV expresó ayer su «profundo pesar por el fallecimiento de nuestro compañero y amigo, y acompañamos a sus familiares en tan doloroso trance. Tito fue un gran fotoperiodista, entusiasta y profesional, al que recordaremos por su personalidad y por sus magníficas fotografías».

Tito Bernal deja mujer, dos hijos de su primer matrimonio -Antonio y María Luisa-, cinco hermanos, madre, decenas de colegas e innumerables amigos. Esta mañana [por el jueves 16] se oficia la misa de corpore in sepulto a las 11.30 en el tanatorio de Nuestro Padre Jesús, antes de su traslado al cementerio de Espinardo (Murcia).

Comentarios (10)Add Comment
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escrito por Paco, enero 17, 2014
Es curioso. Casi todos tenemos el mismo recuerdo de Tito. Es más, las anécdotas son asombrosamente similares. La de bañarse en cueros no, esa no. Pero al “hola chaval” le precedía una humanidad y una generosidad inmensa (con lo chiquitín que era). Los compañeros y amigos lo vamos a echar de menos. Buen viaje Tito.
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escrito por Ricardo Baños, enero 17, 2014
Que gran gran perdida...Tito seguro que donde estes ya te has ganado a todo el mundo.
Os voy a contar una anecdota que ocurrio en un trabajo que coincidi con el a princios de los noventa.
Cuando los asesinatos de los toreros,en Cieza en la finca Charco Lentisco,yo me fui con mi camara de video a cubrir la noticia para una cadena de televison,en dicha finca,ya que se iban a reconstruir los hechos.
Serian como las 8 de la mañana cuando empezamos a llagar los distintos medios de comunicacion,la finca estaba acordonada y no podiamos pasar,y alli haciamos lo que podiamos con nuestros teles.
En un momento dado veo en la lejania a dos guardias civiles que se acercaban con una persona hacia nosotros,y esa persona os podeis imaginar quien era,pues el mismisimo Tito Bernal que habia llagado de madrugada a la finca y se habia hecho un puesto de camuflaje para sacar las mejores fotos y venia helado de frio,pues ese dia en esa zona estabamos como a un grado.
Cuando llego a nosotros le pregunte:¿Tito que ha pasado? y el respondio; pues nada que me descubrieron los picoletos y me dijeron:"Chico levanta le puesto que la liebre no va a salir" y no veas como nos reimos todos de aquella frase y con la gracia que la dijo.
Pero pasados unos minutos,dasaparecio como por arte de magia,nadie sabe como pero trajo las mejores fotos de aquel suceso,asi era el.
Tito te envio un gran abrazo alla donde estes
Ricardo
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escrito por Carmen Castelo, enero 17, 2014
Miguel Ángel, al leerte he sentido vivo a Tito Bernal. ¡Oye chaval...! ha despertado también mis recuerdos y me invita a poder hablar de él. Gracias por ello.
Cuando supe de su desaparición, acompañada de lágrimas, instintivamente me fui a buscar fotos suyas que tengo perfectamente archivadas. Durante 20 años, por nuestro trabajo, hemos compartido ruedas de prensa, convocatorias, inauguraciones, elecciones, fiestas, eventos, espectáculos. Volver a verlas me ha permitido revivir el instante de ese click, inesperado, sorprendente, rápido, que me ofrecía tiempo después, instantes irrecuperables, poses irrepetibles, gestos que quedan en el recuerdo gracias a su rapidez con la cámara.
Siempre guardé con especial cariño sus fotos (que me entregaba meses después, eso sí) siendo conocedora que iban a formar parte de mi memoria profesional y que reflejarían los grandes momentos en los que pudimos hacer un periodismo de calle, ligado a la vida murciana, a la actualidad, al día a día que se podía captar con el click certero de un gran profesional como lo fue Tito Bernal.
Durante muchos años hice fotografías sonoras de la actualidad y en muchas ocasiones discutimos sobre cómo se reflejaba mejor ese instante, si con la palabra o con la imagen... hoy me quedo son sus fotos que me permiten revivir, no solo lo que la imagen me ofrece, sino a quien estaba detrás de la cámara. Por ello, si me permites Miguel Ángel, no temas revivir los hermosos recuerdos que te van a proporcionar sus fotos. Inmensos recuerdos, sin duda.
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escrito por M. A. Ruiz, enero 17, 2014

Hola Paco, Ricardo y Carmen, mil gracias por vuestros recuerdos y anécdotas. ¿Quién en Murcia no tiene una historieta con Tito Bernal que le saque una sonrisa?

Un abrazo.
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escrito por @JIRuiz, enero 17, 2014
Lo conocí hace más de cuatro años, y estos días una frase me ha recordado mucho ese momento. 'Chaval, ponte aquí o no pillas una foto'. Me dio en escasas dos horas buenos consejos, muy buenos para utilizar una cámara, en ese tiempo, le dio tiempo a contarme anécdotas de su época en la Guerra, o algo más positivo como hacerle fotos al príncipe, pero sobre todo me dijo una cosa 'El periodismo no es objetivo, yo no soy objetivo, soy un fotógrafo pero como persona tengo mi pensamiento y por eso, todo, todo, es subjetivo', y qué razón. Coincidí varias veces más con él, la última hace ya tiempo, en una manifestación en la que estaba, como siempre, al pie de la noticia, en la puerta de Valcárcel y con sus cascos puestos oyendo la radio. Un muy buen tipo, un mejor fotógrafo y excelente persona.
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escrito por Adolfo, enero 17, 2014
Miguel Angel, recibe un fuerte abrazo tanto tú como toda la familia periodística de esta Región. Una gran pérdida sin duda.
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escrito por Bruján, enero 18, 2014
Su sabiduría llegó hasta los corresponsales. En las primeras tres ocasiones que se desplazó a Archena a tirar alguna foto, casi siempre de sucesos, me impartió un cursillo acelerado de cómo robarle a la situación una foto. Me dijo en una ocasión: Cuando veas algo interesante, haz la foto y si alguien te dice algo te haces el tonto, te disculpas y... te llevas la instantánea.
Tito es único, utópico y maravilloso.
Saludos a todos.
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escrito por Antonio, enero 18, 2014
Por mi trabajo en un servicio de emergencias, a Tito Bernal le conocía meramente por coincidencias esporádicas, cuando él acudía a cubrir el reportaje de algún suceso o percance. Ni siquiera se podría hablar de amistad, pues concurríamos de uvas a peras, pero por su forma de ser, su sencillez, naturalidad, simpatía………es como si lo conociéramos de toda la vida: “Ahí viene Tito, poneos guapos que nos va a sacar en la tele” decíamos. Entre foto y foto siempre nos contaba alguna anécdota graciosa con la que echar unas risas. En una ocasión me contaba que había estado en Irak, donde había acudido a hacer un reportaje sobre la guerra. Decía que había coincidido con una periodista española, una periodista rubia muy mona, y le sorprendió el acompañamiento que llevaba, entre escolta militar y séquito. “Unos tanto y otros tan poco” me contaba con sorna. Pocos meses después se le aclararon las dudas cuando saltó la noticia de que el Príncipe se había echado una novia periodista, rubia muy mona.

Un saludo donde estés.
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escrito por Alexia Salas García, enero 20, 2014
Yo también sufrí con Tito su nervio al volante, sus cajetillas de tabaco de 'dos sabores' y sus estrategias para fotografiar escenas de accidentes de tráfico. Me reí mucho con él. Eran también mis primeros años en la Región haciendo información y, lo recuerdo como si fuera ayer, cómo me miró la primera vez, de arriba abajo, en la puerta del aeropuerto de San Javier. Era el último vuelo de una compañía que ni recuerdo. Tito me guiñó un ojo y nos metimos hasta en la cabina del avión. Volvió loco al piloto y a toda la tripulación, pero nos llevamos una buena historia y una buena foto.
Sé que le quedó un sabor agridulce de la profesión en los últimos años porque (ahora que todo el mundo habla tan bien de él) no fue del todo bien tratado. Como era un superviviente, salía adelante siempre con una sonrisa.
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escrito por Carlos Manuel, enero 25, 2014
Joder, me acabo de enterar. Lo siento muchísimo. Yo también eché los dientes con él y me dio alguna lección que otra. A veces era un pelín fantasmilla, pero se lo podía permitir. Y bueno, era Tito. Único e irrepetible. A mí me llamaba marginal. "Tú, marginal", me decía cada vez que me veía en la redacción. Pero conectábamos bien porque los dos estábamos un poco al margen. O un mucho. La primera vez que monté en su coche me dijo: "Tú imagínate que estás en un videojuego". Fuimos a hacer un reportajillo veraniego, de playa. Y no hacía falta llegar rápido. No era un suceso (aunque solía llevar un pinganillo conectado a un escáner, por si caía alguno por el camino). Me explicó su teoría de que los resaltos había que pasarlos a la mayor velocidad posible porque así los amortiguadores sufrían menos. Recuerdo la noche del terremoto de Mula, que después de escribir tres páginas para aquella edición especial (la de "Pudo ser una catástrofe") me tocó hacer el seguimiento nocturno. Y Tito se vino con un termo de leche caliente. Y nos invitó a Fuensanta y a mí. Y de madrugada encontramos a una anciana centenaria en un box de Cruz Roja, que fue portada al día siguiente. Y al amanecer todavía nos fuimos a hacer un suceso no sé dónde, un incendio, creo. Y discutió con bomberos, municipales... En fin... Tito hizo las fotos para el primer reportaje que publiqué en el XL, que entonces todavía se llamaba El Semanal. Nos fuimos juntos a Toledo, al hospital de parapléjicos. Pero fuimos en mi coche... Je... Y me contó 8000 anécdotas... Yo ni abrí la boca, ¿para qué? ¡Qué putada! 50 tacos. Hay que joderse.

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