Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




«Todos los veranos llamo a Sierra Espuña»
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27.06.12 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Ana María Hernández-Ros Codorníu, en su casa de Murcia durante la entrevista, junto a Cristina López Romero y María José Delgado Nicolás. FOTO: MARIO VELAMAZÁN ROS

Es seguramente la última persona viva que trató a Ricardo Codorníu y Stárico, por eso creo que es obligado leer la entrevista que publica el último número del boletín informativo de la Red de Espacios Naturales de la Región, distribuido en formato electrónico. Os hablo de la nieta del 'apóstol del árbol', Ana María Hernández-Ros Codorníu, que a sus 95 años mantiene intactos los recuerdos de sus vivencias infantiles junto al promotor de la gran reforestación de Sierra Espuña. Me ha encantado conocer detalles de la personalidad de su abuelo y aspectos de su familia, claramente avanzados para la época. Qué importante es pararnos un momento de vez en cuando y escuchar a nuestros mayores, ¿no os parece? Por eso quiero compartir con vosotros este delicioso testimonio, recogido por las informadoras del Parque Regional de Sierra Espuña Cristina López Romero (informadora jefe) y María José Delgado Nicolás (informadora guía). Transcribo literalmente la entrevista.

Es una cálida mañana de primavera y estamos en la ciudad de Murcia. Ana María Hernández-Ros Codorníu nos acoge en su casa y nos da la oportunidad de charlar con ella sobre su vida y la de su abuelo, el ilustre ingeniero de montes Ricardo Codorníu y Stárico. Así es como doña Ana María, esta entrañable señora, nos relata sus recuerdos…

-En primer lugar hablemos un poco sobre usted: ¿cuál es su nombre y apellidos? ¿Y su fecha de nacimiento?

-Me llamo Ana María Hernández-Ros Codorníu. Nací el 27 de junio de 1917 en la casa familiar de mis abuelos, en el Malecón de Murcia.

-Cuéntenos algo sobre su vida: ¿cómo eran sus padres? ¿Y sus abuelos? ¿Sabe de dónde proviene su familia?

-Yo viví en Cartagena más de 40 años, aunque venía mucho a Murcia. Tuve 5 hijos y el más pequeño nació en el año 1937. Estudié el bachillerato superior y luego hice unas oposiciones de administración para trabajar en la gestoría de mi marido. Él tenía una gestoría en Cartagena y tras su muerte, hace 17 años, me encargué de regentarla hasta junio del año pasado. El apellido Codorníu es catalán. Mi tatarabuelo, Manuel Codorníu Ferreras, fue militar en Zaragoza y fundó la Sanidad Militar. Su hermano, que era el mayor y en esos tiempos eran los que se quedaban con la herencia, se quedó con las bodegas Codorníu. El padre de mi abuelo, Joaquín Codorníu Nieto, trabajaba en aduanas, y este es el motivo por el que él y su mujer, Carmen Stárico, se trasladaron a vivir a Cartagena. Por otro lado, la familia de mi abuela, los Bosch, también eran catalanes. Su padre se trasladó a Cartagena desde Tossa del Mar porque un tío suyo, que trabajaba en la Consignataria de Buques y Casa de Banca de Cartagena, le ofreció enseñarle el oficio y trabajar con él. Fue allí en Cartagena donde nació mi abuelo y donde conoció a mi abuela Mercedes Bosch y Bienert. Tuvieron ocho hijos y la mayor, Ana, era mi madre.

-Háblenos ahora de su abuelo y la relación que tuvo con usted. ¿Lo recuerda? ¿Hasta qué edad pudo estar cerca de él?

-Yo tenía 6 años cuando él murió. Recuerdo que nos quería mucho a todos los nietos, y cada vez que nos veía nos daba un caramelo. A mí me encantaba entrar en su despacho de la casa del Malecón, que estaba lleno de estanterías hasta el techo y de montones de libros, porque allí nos dejaba leer unos de la Colección Araluca, que eran obras maestras de la literatura escritas para niños. Siempre que nos daba uno teníamos que devolverle el anterior, y así se aseguraba de que los habíamos leído. Recuerdo también que mi abuelo era muy ordenado, y en el despacho tenía unos cuadros en los que ponía 'ORDEN: Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio'. Algunas veces me dejaba su máquina de escribir, que sería de las primeras que se hicieron. Era una marca alemana, Yost o algo parecido, y me gustaba muchísimo ver las teclas que giraban, primero hacia la tinta del tambor y luego hasta el papel.

-¿Sabe que su abuelo escribió un libro de cuentos dedicados a sus nietos en 1914 llamado 'Doce árboles'?. Usted aún no había nacido, por lo que no pudo dedicarle ninguno de ellos, pero ¿los ha leído? ¿Alguna vez le contó o escribió alguno?

-Sí, claro que los he leído todos, pero no recuerdo que me contara ningún cuento. Sí que escribió una 'Historia de la España decente', en la que contaba la historia de España adaptada a lo que quería que conociesen sus hijas, para que ellas, además de tener la educación básica de aquella época (leer, escribir, tocar el piano, bordar… ) estuvieran mejor formadas y preparadas. Por eso les daba clases personalmente, les compraba ilustraciones para pintar, etc. Antiguamente las mujeres se casaban muy jóvenes y no quería que sus hijas lo hicieran también. Pero al final se casaron las dos con 19 años… (se ríe).

-¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene de su abuelo?

-No tengo un recuerdo mejor que otro… todos los días eran agradables. Aunque me gustaba especialmente la fiesta del árbol. La celebrábamos en el Parque Ruiz Hidalgo, junto al río, ya que allí le encargaron a mi abuelo que repoblara la amplia zona que había entre la muralla y el río. Allí hizo un parque con árboles especiales traídos del mundo entero, y todos tenían un cartel con su historia, su procedencia y sus características. Cerca había un bar-terraza donde tomábamos horchata y celebrábamos la fiesta, cantando el 'Himno al árbol' y haciendo una plantación. Ese parque desapareció cuando encauzaron el río. También me acuerdo mucho de cuando se puso malo. Yo tenía 6 años y estábamos en la casa del Malecón. Vinieron los sacerdotes a darle el viático y a los niños nos sacaron al pasillo. Recuerdo que, un poco antes, ayudé a la portera a preparar unos jazmines que había en el patio de la casa, y con ellos hicimos un ramo para el altar que pusieron dentro.

-¿Sabía que Ricardo Codorníu y Stárico también fue conocido como gran precursor del esperanto en España? ¿Usted lo aprendió?

-Sí, tengo por aquí una foto donde se le puede ver vestido de uniforme, anunciando un folleto sobre el esperanto que se podía conseguir mandando a una dirección de Alemania el importe del folleto en sellos. Además, en unos almacenes que tenían mis abuelos detrás de la casa del Malecón, había escrito en letras grandes y verdes: 'Aprended la lengua internacional del esperanto'. Yo no aprendí esperanto con mi abuelo, pero siempre me llamó mucho la atención. Así que una vez oí en la radio que anunciaban un curso por correo y me apunté. Aprobé, con matrícula de honor, porque le puse mucho empeño y me esforcé mucho por hablarlo. Antes del año 50 hicieron un congreso de esperanto en Cartagena y yo quería saber hablarlo para asistir. Y al final hablé allí. Pero ahora se me ha olvidado…

-¿Y tiene alguna historia favorita de su infancia?

-Pues me gustaba mucho ir a la casa de verano que tenía mi familia en Mortí, un paraje de Totana, en Sierra Espuña. Allí mis tíos Juan Antonio Pérez (que repobló la Algameca de Cartagena y el Valle de Carrascoy junto al almirante Bastarreche) y su mujer, Carolina Codorníu y Bosch, que no tuvieron hijos, nos trataban como si lo fuéramos. Nos colgaban caramelos de los almendros y nos decían: “Mirad, mirad, qué flores más raras tienen los almendros”. Y una navidad, en 1927, murió uno de mis hermanos y mis padres, en esa situación tan triste, no podían permitirse que vinieran los Reyes Magos...,pero mis tíos, que no querían que nos faltaran y menos en ese momento, nos mandaron muchos regalos desde Madrid. Esos fueron mis regalos de Reyes más bonitos, y solo cuando pasó mucho tiempo, años después, nos enteramos de que fueron ellos los que nos los enviaron.

-Sobre el Parque Regional de Sierra Espuña… ¿cuándo fue la última vez que lo visitó?

-El 14 de octubre del año 2000 tuvimos allí una reunión familiar. Éramos más de 100 parientes, muchos venidos desde distintos puntos de España. Primero fuimos a visitar a los frailes de Totana, ya que los domingos y los festivos oíamos misa en Murcia, y aquí en Totana subían ellos a nuestra casa de Mortí para hacerla. Teníamos un altar tras una puerta corredera y una ventana en una pared para confesarnos. Con ellos visitamos el Centro de Visitantes Ricardo Codorníu, donde se improvisó una misa en la sala de proyecciones. Desde allí, fuimos paseando hasta el busto que tiene mi abuelo frente a la casa forestal y plantamos un árbol cada familiar. Finalmente, todos juntos comimos en Pinito de Oro (cerca de Aledo) y allí se habló mucho del abuelo. Además, uno de mis hijos llevó de recuerdo para cada uno unas macetas con pinos pequeñitos. Ellos siempre cuentan que cuando pasan por el ficus y el busto de Ricardo Codorníu que hay en la plaza de Santo Domingo siempre dicen: “El bisabuelo”.

-¿Y qué piensa o siente cuando visita este espacio natural?

-Pues pienso que es una maravilla. Me encanta, aunque voy muy poco… Pero todos los años, sobre todo en verano, llamo para ver cómo está el parque: si ha llovido, si hay riesgo de incendios… Mi abuelo plantó allí muchas especies diferentes. Siempre iba a caballo y decía que al ver el amanecer en Sierra Espuña es cuando se hacía más palpable la mano de Dios. También he estado en algunas cuevas de Sierra Espuña y me lo pasaba muy bien bajando con las cuerdas. Recuerdo que a la casa de verano, que por cierto llamaban la casa de los murcianos, vino un constructor para hacer unos pozos y una balsa, pero nunca llegó el agua. Así que dentro de la balsa nos hicimos un campo de tenis y subían los jóvenes de Totana a jugar.

Un lugar. La casa de verano de Sierra Espuña. Nunca olvidaré sus preciosas vistas. En los días claros se podía distinguir el mar a lo lejos e incluso se veía pasar a los zeppelines, que imagino seguirían alguna ruta.

Un momento. El viático de mi abuelo. Siendo tan pequeña me impresionó mucho ver en casa a los sacerdotes, las antorchas y el ambiente que se respiraba.

Una frase. Pues una frase de agradecimiento por todo lo que estáis haciendo para que esto se siga conociendo. Tras una época en la que parecía todo olvidado, ahora la memoria de mi abuelo parece que está resurgiendo y por ello solo puedo estar muy agradecida.

¿Os ha gustado la entrevista tanto como a mí? A partir de ahora, cuando suba a Sierra Espuña me acordaré no solo de Ricardo Codorníu, sino también de su nieta.

Comentarios (13)Add Comment
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escrito por Tetraclinis, junio 27, 2012
Sólo un apunte, la señora tiene la friolera de 95 años, así que ole por su memoria y su salud.
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escrito por José Antonio López Espinosa, junio 27, 2012
Vaya, esta entrevista ya la había leído yo :)

Me encanta ese boletín, primero de Sierra Espuña y después de los Espacios Naturales Protegidos, porque no sólo está hecho con profesionalidad sino también con ganas e ilusión, y eso se nota.

Por cierto, me he fijado últimamente que bajo el Ficus de Santo Domingo ya no está el busto de Codorniú del que habla su nieta. ¿Me he despistado y no lo he visto o simplemente lo han trasladado a otro sitio por algún motivo?
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escrito por M. A. Ruiz, junio 27, 2012

Hola Tetraclinis, efectivamente son 95 años, ¡gracias por el aviso! Ya está corregido (se nota que soy de letras puras, ¿no?).
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escrito por MIGUEL GALLEGO ZAPATA, junio 28, 2012
Me ha encantado la entrevista, conozco a esta señora muchos años y le tengo gran afecto, es toda una enciclopedia,lástima que no haya dicho nada de sus padres Don Claudio Hernandez Ros y Doñá Ana Codorníu, dos murcianos ilustres.- SALUDOS

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escrito por felix, junio 28, 2012
ORDEN un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio.
El patrimonio forestal que se puede disfrutar en Espana y como no en Murcia es gracias a la profesionalidad de ingenieros, capataces, auxiliares, agentes, celadores y peones FORESTALES.
Asi ha sido, es y sera. EL Bosque Protector, la 2.
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escrito por Fulgen, junio 28, 2012
Muchas gracias Felix.... agradecidos estamos al cuerpo de Forestales...

Los demas somos unos mierdas que no hacemos nada por el medioambiente. Menos corporativismo... y más multidisciplinaridad.
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escrito por Hieraaetus, junio 29, 2012
Tremenda la memoria de esta señora a sus 95 años. Por otro lado, ya lo sabemos, Sierra Espuña fue un experimento pionero en la cuestión de repoblaciones forestales y tal, pero no sé si alguien se hace la misma pregunta que yo: ¿Hay vida natural en esta Región más allá de Sierra Espuña? A veces da la impresión de que se presenta Espuña como el escaparate, la cara bonita del medio ambiente murciano, se le dota de personal, medios, limpieza y mantenimiento, infraestructuras, repercusión mediática, publicaciones específicas, congresos, aulas de la naturaleza...

¿Y qué pasa con el el resto de espacios naturales protegidos (y sin proteger) que tenemos? ¿Cuánta gente trabaja en la Sierra de Villafuerte, en el río Chícamo o en las Estepas de Yecla?

Una vez, con motivo de un curso, le pregunté al que era (y sigue siendo) director conservador del Parque si Espuña no se estaba convirtiendo al mismo tiempo en sumidero de inversiones y escaparate regional... y la verdad es que me dio una contestación estándar pero en el fondo medio reconocía que en cierto modo era así. Han pasado 10 años y estamos en las mismas.
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escrito por J. A. López, julio 07, 2012
Villafuerte y Burete, ahí están, valiosísimas sierras, tanto como Espuña, pero un poco olvidadas. Aunque quien sabe si mejor así...
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escrito por Visa, agosto 20, 2012
He descubierto hace poco a Ricardo Codorniú de forma casual y cada vez siento más admiración por él y por su obra, deberían hacer una asignatura de él en los colegios, en las universidades, y nos sólo en estudios de medio ambiente, en todas debería estar presente ya que fue un humanista lleno de buenas palabras y mejores intenciones ...
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escrito por Manolo, octubre 27, 2012
MUCHAS GRACIAS A LOS INGENIEROS:R.CODORNIU,MUSSO Y MADARIAGA,Y A TODOS LOS OBREROS QUE PARTICIPARON EN ESTA DURA Y GRAN REPOBLACION.
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escrito por ecos, marzo 15, 2013
mi abuelo, Ricardo Codorníu, nieto del apostol de árbol, tiene noventa años y vive en Madrid
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escrito por daniel, julio 08, 2013
Muy bonita la historia.... He visto comentar que doña carolina no tuvo hijos... Pues no se si sera cierto del todo ya que me contó mi parte un dia, que un hijo de el fue adoptado por doña Carolina Codorniu.. de una relacion anterior que tuvo antes k mi madre. Me gustaria que alguien se pusiese en contacto conmigo y me aclarase por favor si tengo un hermano al que no conozco..Un saludo y gracias
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escrito por M. A. Ruiz, diciembre 22, 2015

Hola a todos, lamento comunicaros que el pasado día 17 falleció a los 98 años Ana María Hernández-Ros Codorníu, nieta de Ricardo Codorníu, conocido como 'Apóstol del árbol' e impulsor de la repoblación de Sierra Espuña.

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